Relato ganador del concurso “Libertad” propuesto en noviembre 2017. La vi danzar sola, ebria de felicidad, girando sobre sí misma con los brazos extendidos y la cabeza echada hacia atrás dejando que el viento húmedo de la noche jugara a enredar su melena ondulada. Y reía, reía, y no cesaba de dar vueltas. El eco de su risa parecía provenir de una caracola gigante y se mezclaba con el murmullo del mar, de luto riguroso aquella noche a excepción de.. Read More