Vemos la vida a través de nuestras proyecciones. Lo que está dentro se nos manifiesta fuera. 

En el viaje al interior, el principal obstáculo es encontrarse con lo que Carl Gustav Jung llamó sombra, es decir, toda nuestra oscuridad, la parte más temida y escondida que guardamos bajo llave. Nos aterra.

Por eso siempre que comienzo con alguien su camino de acompañamiento, pregunto ¿sabes a lo que vienes?

El viaje hacia dentro de ti es sin duda revelador y una de las maneras más impactantes que tenemos de descubrir la sombra oculta de nuestro inconsciente, es a través de lo que Jung nos regaló como la teoría del espejo, es decir, las proyecciones de mi sombra que hago en el mundo que me rodea.

El Dr. David R. Hawkins, cuando habla de los diferentes niveles de conciencia, que una persona ha de trascender hasta alcanzar una visión cercana a la Verdad, también nos viene a decir que en función de las gafas que llevas, así ves tu mundo.

“Las personas que tienen un nivel de conciencia elevado, experimentan un mundo de cooperación, cuidado amoroso y alegría porque así está en su campo energético”. 

No es esconderte de la realidad, es que creas tu realidad.

¿Tú quieres ver un mundo alegre? (hazte esa pregunta con sinceridad, a lo mejor prefieres seguir viviendo en tu pesadilla personal).

Si has seguido leyendo es que sí, ¡bravo!

Ya sabes que la manera de sanar es ver y perdonarte.

Esta es la premisa; aquello que me horroriza de mí, se me refleja en ti. Y el espejo puede ser directo o indirecto, es decir, por ejemplo “me mosquea muchísimo perder el tiempo cuando se atrasa la cita del dentista”.

Directo sería, “yo siempre llego tarde a mis citas pero no lo admito”, indirecto sería “en algún área de mi vida estoy perdiendo el tiempo y no lo veo” (por ejemplo).

Entonces, ¿como encontrar lo que yo llamo “la perla”, es decir, la información oculta en mi inconsciente?

Hoy te comparto cuatro maneras, porque a veces una no funciona y podemos cambiar de estrategia hasta dar con el “¡aaah!”.

No todas son válidas para todos los casos, porque el espejo a veces necesita una perspectiva y a veces otra.

Vamos a verlo con este ejemplo fácil. La cita que tengo con el dentista se atrasa mucho y yo me enfado (siempre hay que sanar aquello que produce un exceso en mi reacción, es decir, ¡me salgo de mi paz interior!).

  1. La perla viene recubierta de estiércol, así que primero hay que quitar “lo que huele mal”. Haríamos una carta de expresión contra quien considero “culpable” sacando toda la emoción que la situación me haya provocado, sin pelos en la lengua. Se lee en alto y se quema, para dejarlo ir. Después me hago una carta a mí y me pregunto “¿para qué se me ha dado esta situación?” y dejo que el inconsciente hable. Suele ser muy eficaz. En este vídeo puedes profundizar en el tema.
  2. Escribo todos los “consejos” que daría a la persona que me ha “hecho la faena”, y luego me los aplico a mí. (Respeta mi tiempo porque es muy valioso, ten en cuenta a las demás personas, aprende a organizarte, no abuses…).
  3. Me pregunto “¿cómo me ha herido esta persona?” y escribo todo lo que creo que ha hecho contra mí, y después la leo para ver si es eso precisamente lo que yo me estoy haciendo a mí. (Me ha ignorado, no ha valorado mi tiempo, se piensa que no soy importante…).
  4. Indago, ¿qué hace esta persona que yo no me permito hacer? (No está estresada, valora su tiempo, no tiene miedo a las opiniones de los demás…).

Cuando tengas el clic, solo tienes que soltarlo, perdonarte y cambiar lo que tengas que cambiar para continuar avanzando.

Yo intento no dejar ni medio conflicto dentro de mí porque sé lo que eso supone, y de verdad a veces me gustaría llevar una cámara en mi hombro para compartir el mundo que yo veo y que a mí se me manifiesta.

El otro día, volvía a casa en metro y todo el vagón nos íbamos partiendo de risa por un grupo de gente que iba contagiándonos con sus bromas. Esa es mi realidad. Vivir desde dentro hacia fuera es vivir en un Universo muy amable y divertido.

Te invito (y casi te ruego) a que dejes de verlo todo desde el exterior hacia ti, y que te remangues y empieces a sacar “perlas” de tu inconsciente, para que cada vez más personas compartamos el alucine y la dicha de vivir en armonía. No es palabrería, es conciencia de Unidad y cuanto antes empieces, antes la disfrutas.