Hace un tiempo descubrí una de las tres maneras que hoy comparto para poderte deshacer del YO.

El YO es la persona, el ego. A veces nos lo hemos creído tanto que nos ha cegado por completo y nos ha llevado al infierno mental, de cabeza. (Estoy segura que sabes de qué te hablo, y si no, deseo que lo atravieses pronto, cuanto antes mejor).

Un día estaba en casa, con preocupaciones propias del mundo dual.

Empecé con este proyecto Mi Plan Be por una llamada tan fuerte que nunca dudé y por lo tanto la seguí, eso provocó que tuviera que descubrir y trascender mil y un miedos.

Este día que te voy a contar me encontraba con al menos setecientos de esos miedos en la cabeza. Estaba muy asustada. Por más que quería desengancharme de estos pensamientos, no lo conseguía.

Me hallaba en la cocina, haciendo un guiso y me había salido mucha cantidad, exagerada. La angustia y la ansiedad continuaban. De repente llegué al máximo de mi tolerancia, dejé todo y pedí por favor que se me fuera esa oscuridad, quería que se marchara porque no lo soportaba y casi lo imploré. No podía continuar así. Hasta que sentí como un rayo lo que tenía que hacer y actué de manera casi automática.

Llené tantos tuppers como pude del cocido recién hecho, era invierno y me bajé a la calle.

Lo repartí entre algunas de las personas que dormían en el barrio. Me acercaba a ellas y les daba su plato con los cubiertos y una servilleta. Y luego me marchaba. Casi sin hablar con nadie. No buscaba respuesta ni siquiera agradecimiento, solo sentí muy fuerte la necesidad de dárselo. Así que lo hice.

La paz que experimenté no la puedo describir, automáticamente desapareció todo ese dolor que no me dejaba tranquila y descubrí, una vez más por empírica, la herramienta más eficaz para salir de las ideas de horror y miedo. Darte a los demás.

El ego es un pensamiento y como tal, cuando dejamos de alimentarlo, no existe.

Lo maravilloso de todo esto es integrar el sentido de Unidad y experimentar que no hay separación entre nosotros, es decir, que la paz se siente porque al cubrir la necesidad de la persona que tienes en frente, en otro plano, también la estás cubriendo en ti. 

Nadie se nos presenta por azar, cada persona con la que nos cruzamos está en nuestro camino para algo, y es pieza clave para nuestra evolución.

Así que te voy a sugerir tres maneras de deshacerte de ese “pringue” que es el ego, el miedo, la oscuridad, el dolor, la autocompasión, el victimismo… (un tostón). Verás cómo vas notando que se hace cada vez más y más pequeño hasta desaparecer, al dejar de darle fuerza:

  1. Ayudar a alguien. ¿Sabes cómo lo hago yo? Yo pido que se me presente la persona o la circunstancia que en ese momento sea perfecta para todos. Y acto seguido, aparece y actúo como me nace de dentro. Es increíble (y muy divertido).
  2. Romper y cambiar la energía que tengo en ese momento. Si por ejemplo estoy en casa, salgo a hacer deporte o a pasear o bailo, canto. Lo que sea que rompa por completo la energía que estaba arrastrando.
  3. Poner la situación en manos del Amor. Como suena. Cierro los ojos y por un instante imagino que estoy dando esa tormenta de mi mente a una luz o a unas manos muy amables, y pido que desde ese plano elevado se me ayude a verlo con otra mirada igual de elevada y pueda vivirlo tal y como es.

Y lo más importante, para evitar que la situación de miedo me controle, esté donde esté “tiro bomba de humo” tan pronto como me detecto en conflicto interno y me voy a resolver el embrollo mental antes de que me haya perdido en la distorsión, el sueño. Esto es lo prioritario.

Testar el estado de tu cuerpo y tu mente es una buena manera de averiguar si estás o no en calma interna. Tardas un par de segundos en hacerlo.

Nuestra emoción ha de ser de paz y equilibrio y si no lo es, es que hay algo que nos pide solución.

Estas tres acciones que te sugiero hoy no fallan, te lo aseguro. Y deseo de corazón que las compruebes.

“El Amor es la respuesta” se refiere a esto.

 

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