El tema de hoy vino a mí. Destino o libre albedrío.

Cuando sé que voy a escribir intento dejar que la idea se me inspire, y suele ser porque a lo mejor esa semana se está repitiendo algún tema en mi vida o en la vida de las personas con quienes trabajo. A veces es para crear una herramienta por escrito que nos sirva como documento al que ir a consultar de vez en cuando, pero esta vez ha sido una persona que lee el blog la que me ha sugerido el tema. Destino o libre albedrío. Agradezco su sugerencia porque enseguida me resonó.

Y así lo entiendo (ahora).

Creo que todos tenemos una misión y la misión común es llegar al despertar de la conciencia. Descubrir quiénes somos y acompañarnos los unos a los otros en esta aventura. La vida es así de sencilla.

No creo en destino duales, tipo mi destino era vivir aquí o allí, o conocer o no a esta persona. Es una visión demasiado determinista. Y de hecho hace que evites mirar dentro de ti, (siempre buscamos la manera de no mirar dentro). “Si este o ese es mi destino, ¿qué le voy a hacer? es lo que me ha tocado…” (¡Menuda manera de evitar!).

Somos creadores de nuestra realidad, por lo tanto, en este sentido, no hay nada escrito. Sí que existe un plan más allá del individuo, y ese plan es llegar a descubrir quiénes somos, y quienes somos no entiende de formas o situaciones externas. Lo cierto es que toda situación que se presenta es siempre perfecta, entendiendo perfecta como “de la medida exacta”.

De todo este “jaleo” no sabe nada. Este “jaleo” dual nos sirve de recurso de aprendizaje para nuestro cometido, que es mirar dentro y descubrir nuestra Verdad y llegar así a ser auténticos.

Si suena complicado y es precisamente por su sencillez.

En el camino, para cumplir nuestra misión, se nos presentan las oportunidades perfectas que nos ayudan a profundizar más y más en lo que realmente somos y a “eso”, le llamamos destino.

En esta confusión pasamos por miles de tormentas, dificultades, dolores… pesadillas que se repiten una y otra vez. Insisto en que lo que realmente somos, no entiende nada de todo esto. Y aquí llega la clave,  tenemos el libre albedrío de seguir sufriendo y no abrir la puerta a esa Luz interna. 

En esta decisión reside nuestra libertad, podemos elegir sufrir a pesar de que es un error (se entiende que aquí “error” es equivocación).

No hay nada escrito. La situaciones se van presentando para evolucionar y nuestra Verdad, es decir, nuestra parte espiritual, espera con los brazos abiertos a que le llamemos para pedirle guía o ayuda. Y esta parte solo quiere que descubramos nuestro derecho a ser felices y por lo tanto, lo reclamemos. 

Es tan grande el Amor que nuestra divinidad nos tiene, que aguarda con paciencia a que seamos nosotros mismos quienes decidamos llamar a la puerta. Sin ningún tipo de imposición.

En tono de humor, yo me lo suelo imaginar a nuestro lado y viendo cómo tropezamos una y otra vez en errores parecidos diciéndose “¿cuándo tendrá bastante?, ¿será la siguiente? a ver si me deja ya intervenir. ¡Qué manía de pasarlo mal!.”

Hace tiempo que no tomo ni una decisión (o al menos lo intento), sin consultar. Cuando te digo que ni una, es ni una, hasta las más sencillas o banales, todas. Porque ya he entendido que cada vez que YO como ego, quiero actuar, se lía, así que he decido aceptar que YO no sé nada de nada y descansar en este estado (es como ir en una balsa, llevada y guiada a cada instante ¡una gozada, de verdad!).

Aceptar que no sabes nada es liberador. Y aceptar que no eres nada de lo que creías ser, es despertar.

Por eso, la respuesta a la pregunta, ¿existe el destino?

Como lo vivo y lo entiendo yo, no. La vida es un lienzo en blanco. Vamos creándola a cada instante, según resolvemos situaciones previas. Existen infinitas posibilidades a nuestro alcance. Eso sí. Y todas son igual de reales (o irreales).

¿Qué es el libre albedrío?

Tenemos la libertad de poder actuar desde el miedo, es decir, desde el ego o la persona, como lo quieras ver. Y también podemos llamar a nuestra sabiduría divina. Somos libres de elegir la dicha y también de sufrir. Podemos elegir amor o miedo.

Yo hoy te diría lo siguiente, deja todo, absolutamente todo descansando en ese plano tuyo que está deseando actuar. Como al principio creerás que no sabes (se requiere cierto entrenamiento), ve soltando pequeños escenarios de tu vida, los que menos miedo te den al principio para pasar a los que más te asusten.

Si tienes una situación en la que no sabes cómo avanzar, la que sea, mantente en silencio y pide guía, te va a llegar la respuesta de la manera que la puedas entender, y será ineludible. Sabrás que no hay equivocación, desde ese plano todo está bien.

Deja de pretender resolver todo tú. Tú no tienes ni idea de nada. De verdad te digo que no hay mayor alegría que darse cuenta de esta verdad.

Puede ser duro leerlo, pero cuanto antes lo aceptes antes despertaremos todos de la hipnosis. Y entonces sabrás lo que es descansar. ¡Es un verdadero alucine!

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