El día que decidí emprender y apostar todo por el proyecto que acababa de nacer fui muy inconsciente de dónde me estaba metiendo.

No porque no estuviera formada. Había hecho muchos cursos de emprendimiento, algunos muy buenos e intensos. Después trabajé como asesora de emprendedores. Lo veía todo desde la comodidad de la distancia.

Sin embargo, no existe teoría alguna que supere a la práctica. El camino hay que andarlo.

Hubo un poder que me empujó a dar el primer paso, fue necesario para trascender (y no ver) el miedo de lo que pudiera pasar.

Emprender es una lección tras otra de superación, autoconocimiento y crecimiento constante.

Tras el tiempo que he pasado en esta aventura, quiero compartir lo que a mí me ayuda a no desfallecer y a continuar con salud externa e interna.

Antes de avanzar en los diez hábitos que quiero compartir, he de señalar que la base, lo que hace que sea posible todo, es que la idea que te anime a emprender esté directamente inspirada por tu corazón, si no, te vas a caer en el intento, te lo aseguro.

Tu principal reto es tener muy claro que la energía que te está moviendo hacia esta aventura es la pasión (aquí puedes ampliar el tema), tu vocación más sincera, tu dharma o misión de vida. Es aquello que al ponerlo en práctica, te hace feliz y hace feliz a otros. Mejora tu mundo. Esa debe ser tu motivación, y lo demás se irá dando, seguro.

Si no, te insisto. No sobrevivirás, porque vienen curvas.

Estos son los 10 de los hábitos que a mí me permiten continuar:

  1. Nutre cada día tu creación. Estudia, lee, investiga, reúnete con gente hable de lo mismo que tú. Es como si una llama hubiera empezado a arder y tu objetivo fuera no dejar que se apagara.
  2. Protege tu tiempo. Si te pasa como a mí (y te deseo que de verdad te ocurra), tendrás una vida social genial e inmensa, y eso no quiere decir que puedas estar en todo. Habrás de seleccionar con mucho cuidado cómo inviertes tu tiempo porque los primeros años, tu idea va a necesitar mucho del mismo y tendrás que ofrecérselo con toda la calidad y excelencia posible.
  3. Haz deporte a diario. Tu cuerpo necesita estar sano, ágil, fuerte y libre de estrés.
  4. Aliméntate de manera equilibrada. Cualquiera sea tu dieta es perfecta siempre que te llene de energía y no te la reste. Busca y asesórate acerca de qué tipo de alimentos te hacen sentir bien y que éstos sean al menos el 80% de tu dieta.
  5. Duerme las horas necesarias para tu biorritmo. Tú te conoces mejor que nadie. Yo sé que no necesito dormir mucho pero si duermo menos de 7 horas, no estoy al 100%. Busca el tuyo y síguelo.
  6. Reúnete de vez en cuando con emprendedores como tú. Cuando estás poniendo en marcha tu pasión, hay una energía que es contagiosa detrás de todo ello y encontrarte con personas que vibren como tú es tan necesario como beber agua, además os daréis ánimos y buenas ideas.
  7. Desconecta del todo de vez en cuando. A lo mejor no te puedes ir de vacaciones en un tiempo más largo del que hubieras pensado, pero si eres capaz de desconectar periódicamente, no será una gran dificultad. Hay veces que con que salgas un día o dos de tu rutina, repones pilas suficientes para la siguiente etapa.
  8. Medita y busca silencio a diario. Aprende cómo hacerlo, acude a grupos que te enseñen, busca tu vía, pero es imprescindible que descubras cómo vivir en el presente. Emprender es saber estar presente y la meditación y el silencio son unas herramientas imprescindibles para ello.
  9. Cuando sea necesario (y lo será), habla con algún amigo cercano y permítete la queja. Desahógate como necesites. Ellos te quieren y sabrán darte ánimos. Será un 2% de ti, pero esa queja tiene que canalizarse para que no se “enquiste”. Liberar emociones nos permite crecer y avanzar.
  10. Pide ayuda cuando así lo sientas. Si he encontrado un común denominador en el emprendedor ese es el orgullo egoico del “yo puedo solo”. Pues no. A veces uno solo no puede y es una lección preciosa saber cuándo pedir ayuda y alucinar y agradecer los borbotones de ella que te llegan. Nos han enseñado a dar pero no a pedir. Y es lo uno y lo otro, ya que es lo mismo.

Cuando trabajé asesorando emprendedores sinceramente, les miraba y pensaba “¡qué complicación! con lo fácil que es hacer algo cómodo y olvidarte de todo cuando sales de la oficina.” Ahora no reconozco a aquella Beatriz que opinaba así.

Me picó un bicho llamado Mi Plan Be, y lo que más te puedo desear es que a ti  te pique el tuyo, si no lo ha hecho ya, porque el mundo está cambiando y tú eres parte del motor principal para ese cambio.

No hace falta que sea emprendiendo, por supuesto, pero si lo es, recuerda cultivar estos hábitos y otros que irás descubriendo y así lograr expandirte tú y tu idea. 

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