Saber darse valor es un arte.

A veces cuando hablamos de darnos valor se nos ocurren acciones externas, tipo concedernos algún capricho como comprarnos ropa o darnos un masaje. No digo que esté mal, este tipo de acciones sirven para que nuestro ego nos deje en paz un rato. Y están muy bien (para eso).

Al ego hay también hay que cuidarle y tratarle con cariño, recuerda lo que decían los sufís, “debemos ser más astutos que el astuto” y de vez en cuando, conviene que le demos “golosinas” y las disfrutemos, tomando conciencia de lo egóico de esa felicidad.

Nuestra mente ego no es “maligna”, solo está confundida, y bien merece cierta dosis de compasión.

No es a ese tipo de “valor” al que me quiero referir hoy. Pretendo centrarme en acciones que aumenten nuestra valía interna, tomando conciencia del oro que somos.

Es como si te salieras de ti y te observaras como el Ser precioso que siempre has sido. Así es como deberíamos tratarnos a cada instante.

Además, la única manera de que nos llueva valor por parte de la vida, es llenándonos de valor nosotros. Ya sabes que funciona desde dentro, no desde fuera.

Así que no me voy a extender mucho más y comienzo a sugerirte diez maneras de aumentar el valor por ti y te invito a ponerlas en práctica desde ya:

Recuerda, es como si te salieras de ti mismo y te observaras desde fuera. Eres una pieza única de valor incalculable. Así debes considerarte.

  1. Háblate bien. ¿Lo haces? Si tomamos conciencia en todas las veces que nos maltratamos verbalmente y mentalmente, nos daremos cuenta de las barbaridades tan grandes que cometemos contra nosotros mismos. Así que háblate y “piénsate” como te mereces, es decir, con amor, educación y respeto absoluto.
  2. Prioriza tu salud. Sé consciente de tu alimentación, tus excesos. Hidrátate bien, usa ropa apropiada para cada estación del año. Haz deporte, el que sea, pero muévete.
  3. Descansa lo que necesites. Observa si tu cuerpo te pide parar y descansar, y hazlo. Duerme las horas que tu biorritmo te marquen, asegúrate silencio y comodidad cuando vas a dormir. Recuerda que esto no es ninguna carrera y no hay que llegar a ningún sitio. Pase lo que pase, mereces concederte descansar.
  4. Aprende cada día algo nuevo. Como sea, lee, ve al cine, al teatro, instrúyete. El ser humano está aprendiendo hasta el fin de sus días, así que alimenta esa gran inquietud a la vez que te nutres y enriqueces intelectualmente.
  5. Mírate en el espejo y dite de vez en cuando que te amas. Hay gente que es incapaz de hacerlo. Hazlo y mira los efectos o analiza cómo reaccionas. Sonríete y abrázate (literalmente).
  6. Permanece en silencio varias veces al día, en silencio sin hacer nada. Puedes permitirte cerrar los ojos cinco minutos tres veces al día o tratar de escucharte para entrar en paz, poco a poco, con la práctica y el entrenamiento necesarios. Medita.
  7. Ten “citas contigo”. Sal al cine, a comer, a pasear… date tiempo de calidad contigo y disfrútalo. Con toda la importancia que eso tiene. Llévate a sitios bonitos. Conviértete en tu mejor amigo y cáete bien.
  8. Rodéate de toda la belleza que puedas. Que tu inconsciente se acostumbre a la armonía de lo bello  y cada vez te pida más y más. Lo bello no ha de ser ostentoso ni extravagante. Lo bello es sencillez y naturalidad.
  9. Sé amable contigo. Trátate con delicadeza, con cuidado, no te exijas ni te trates con dureza. Respeta tus tiempos y hazlos respetar.
  10. Llena tu cerebro de semillas positivas. Lee o ve películas que te eleven y no que te llenen de miedos o prejuicios. Rodéate de gente que sea así, de conversaciones que te inspiren, de arte, de cultura.

Ser y sentirse rebosante de valor es imprescindible y es síntoma inequívoco de haber descubierto Quién realmente TÚ eres.

No es tiempo de “falsas humildades”, es tiempo de brillar por dentro y por fuera, sabiendo que ese brillo está en todos y aceptar por fin lo que es nuestro desde siempre.

“El pez que ha conocido el agua, no vuelve a la tierra.” Rumi