Esta semana (el día diez de abril para ser más exacta) hacen tres años que empezó oficialmente la aventura de Mi plan Be y hoy solo me sale agradecer y recordar cómo fue todo y decirte y decirme, ¡felicidades!.

En abril 2015 llevaba varios meses dando forma al proyecto, y sentía muy fuerte que debía hacerlo oficial, porque quería poder trabajar con claridad y de cara, en la expansión de la idea que me ardía en el Corazón (no trato de ser poética, es casi literal).

En febrero, estaba haciendo un curso de los cientos que realicé en ese periodo, en el que estudiábamos cosas como diseño y redes sociales. Un día escribí en mi agenda, “en marzo ya debería tener un lugar para atender a las personas en las sesiones individuales”, a principios de marzo, una tarde saliendo de la ducha, la que entonces era una amiga de una amiga, me llamó para decirme textualmente “no sé porqué pero me has venido a la cabeza. Estoy buscando a alguien para compartir un despacho. He recorrido todos los que hay ahora en Madrid, y he encontrado el mejor, ¿lo alquilamos juntas?”.

Mi casa de entonces estaba a diez minutos de allí. Le respondí un sí rotundo. Tan rotundo que ella se extrañó.

Entre medias, dos headhunters contactaron conmigo, nunca ninguno lo había hecho y en su momento me parecía muy prestigioso que te pudiera pasar algo así (qué confusión, lo sé).

El primero me ofrecía un puesto de responsabilidad en recursos humanos, a nivel internacional. El segundo me ofrecía muchos ceros. A los dos les dije que no (al primero me costó mucho, al segundo ya entendí que era una prueba de coherencia y rechacé su propuesta con menos drama).

Me di cuenta de que debía seguir caminando en esa dirección con determinación.

Por aquel entonces estaba cobrando el subsidio por desempleo, aún me quedaban bastantes meses y pensé en pedir la capitalización de lo que restaba para poder comprar un ordenador, andar los primeros pasos y darme de alta como autónoma.

La idea me aterraba, imagina, era decir adiós a una cierta “seguridad” y tirarme de lleno a la piscina.

Con quienes hablaba, me decían que los trámites de la capitalización eran muy complicados y de mucho papeleo de idas y venidas. Cogí cita el día diez abril para solucionar todo, justo el viernes que iba a celebrar mi cumpleaños (cumplo el nueve del mismo mes). Siempre he creído en el poder de la celebración, así que esa sería doble.

Tenía hora a media mañana, salí con tiempo y en la puerta del metro me di cuenta de que no llevaba los papeles que debía presentar, así que me volví a casa a por ellos y pensando “bueno, si el Universo no quiere que lo haga, será para algo”, ¡ja!, el Universo quería y yo no sabía qué excusa buscar para no dar el paso. Volví con los papeles y decidí ir andando, diciendo para mí “si llego bien, y si no es que no tiene que ser”.

A veces queremos forzar lo que es inevitable…

Llegué muy tarde, y nada más entrar en la oficina, el número que salió en la pantalla de los turnos, era el mío. Ni siquiera me llegué a sentar. Como era viernes y la oficina estaba hasta arriba de gente, salió a atender el director, y me abrió su despacho.

Me miró a los ojos y me dijo “cuéntame tu historia”. Le conté el proyecto, me contestó “se te ve con muy buena intención, te va a salir todo bien. Ya lo verás. Concedida la capitalización.” Y salí de la oficina casi mareada, de verdad.

Después apareció el blog, me puse a trabajar en una cafetería de Malasaña, Lolina, para ahorrar dinero y que alguien me montara la página web, me habían hablado de unos tres mil euros, y resulta que allí conozco a la persona que me ayuda a hacerlo por mí misma. Me piden una empresa de orientación laboral que les escriba un par de artículos para su blog y de repente siento que era otra de mis pasiones y se convierte en el pilar de lo que hago.

Desde el día diez de abril del 2015 todo han sido sincronías, superaciones, saltos… miles de experiencias que no pueden describirse con palabras.

Me he quedado sin casa, me ha llegado otra. Han desaparecido muebles del despacho, han aparecido otros. Las personas adecuadas en el momento adecuado a cada momento. He pedido confirmaciones de si debía seguir o no con el blog, se ha viralizado… siempre me llega la respuesta que pido, cuando la pido.

Son muchas las personas que han sido transformadas de una manera u otra por este proyecto, yo la primera. Mi vida entera me ha traído hasta aquí. Mis experiencias personales y laborales han cobrado todo el sentido.

El sentido que a veces no encuentras a la vida aparece, si te lo permites.

Es poco lo que llevo, aunque la sensación que tengo es de llevar toda la vida. Pero hoy te puedo decir ciertas verdades si quieres poner en marcha tu misión, propósito o pasión, y ante esto no hay ningún tipo de duda.

  • Que sea tu prioridad.
  • Obsesiónate. Si no lo haces, no llegas a nada.
  • Estudia de manera constante.
  • Confórmate solo con la mayor calidad.
  • No te quejes.
  • Rodéate de gente que crea en lo que haces.
  • No des ningún paso antes de consultar a tu Corazón.

Y  partir de aquí, vivir en la magia será tu día a día (si quieres, claro).

Hoy me hincho de felicidad por seguir, lo celebro y lo celebraré como merece siempre y te agradezco hasta el infinito tu presencia, porque sin ti nada de esto hubiera tenido sentido (y no es una frase hecha).

Te mando mi Amor más sincero.