Descubrí la ley de los opuestos hace relativamente poco y me he tomado mi tiempo para integrarla y escribir sobre ella.

La ley de los opuestos nos dice que cualquier “pedido” que hagamos al Universo, primero se manifestará como su opuesto directo.

Y cuando llega el opuesto, si creemos en esta ley, debemos estar muy contentos sabiendo que lo que se tiene que manifestar, ya está en camino. Es solo cuestión de tiempo y continuar avanzando.

¿Sabes que hay teorías que dicen que nuestra conciencia (o alma) quiere experimentarse en este plano de los opuestos o plano dual? 

Y tiene todo el sentido. Si no hay oscuridad, no podrás apreciar la luz, si no sabes lo que es la pobreza, no valorarás la riqueza, si no conoces el miedo, no descubrirás el Amor.

Nuestra conciencia ansía experimentarse.

¿Qué nos ocurre? 

Que cuando intentamos trabajar esta forma de entender la vida (en la que siempre te animaré al menos a indagar), lo que queremos es ¡ver todo ya! y a la mínima que no sale como esperamos que salga, desistimos y decimos ¡esto no funciona!.

Precisamente cuando estamos en ese desierto en el que de repente está llegando justo lo contrario a lo que he pedido o he sentido que merezco, es cuando tenemos que continuar y hacer uso de la fe (sí fe) y de algunas claves que te voy a dejar más adelante.

Otra explicación que tiene la ley de los opuestos es muy sencilla. El Universo te trae justo justo lo que NO necesitas. Léelo otra vez. Lo que NO necesitas. 

Cuando pedimos lo que sea, solemos hacerlo desde la necesidad, es decir, con un apego que sangra.

Pasar por el desierto que automáticamente aparece a través de la ley de los opuestos, hará, o bien que retrocedas en tu pedido (una especie de control+z) o que decidas atravesar ese desierto y de repente descubrir que aquello que pedías con ansia, realmente no era tan necesario, y poco después te vas dando cuenta que la necesidad que parecía haber en aquello que pedías, está más que cubierta, y verás que nunca estuviste en un desierto, sino en un bosque frondoso, y ¡tachán! aquello que pediste, aparece para ti. Sin más.

Pero tú ya no lo necesitas, el apego ha desaparecido y por lo tanto, te llega.

Este universo es así de divertido y paradójico. Te trae lo que no necesitas.

¿Y cómo se hace el pedido? ¿Pido y me olvido? 

Sí, claro, pero además tienes que actuar y ser paciente. Son muchos los hilos que se deben mover.

Amuda Goueli, en la entrevista tan genial que tuvimos y te invito a leer porque de verdad es una joya, me dijo:

“Ayudar es lo más rentable que se puede hacer”.

  • Mientras atraviesas ese desierto imaginario, proponte salir de casa todos los días con este cartel invisible en tu cabeza ¿cómo puedo aportar valor hoy? ¿cómo puedo ayudar? ¿cómo puedo mejorar mi mundo?.

Y muévete para ello.

El universo no nos pide que seamos “amebas” esperando que nuestras necesidades autoimpuestas se manifiesten en la puerta de casa, de hecho, deseo que nunca te ocurra así, porque a veces sucede que te llega de repente lo que no estás preparado a recibir y se estropea con la misma rapidez y las consecuencias que trae son algo desastrosas.

En ese desierto descubrirás que para tener, primero tienes que ser y hacer. 

Así que mientras esperas lo que está por venir, camina. Mejora tu mundo. Deshazte del YO.

  • Otra sugerencia es que intentes descubrir el tesoro que guarda el desierto. Probablemente se te está animando a vivir en el presente, a apreciar y a agradecer lo que ya eres, a ver belleza donde antes ni mirabas…

Cada uno tiene sus propios tesoros, busca los que llevan tu nombre.

Cuando atravesé ese desierto, estaba perpleja porque me llegó de golpe todo lo opuesto a lo que había pedido, ¡todo!.

No conocía esta ley, no entendía qué estaba sucediendo y cómo ocurría aquello tan deprisa. Fue vertiginoso. Pero fe nunca me ha faltado, hasta que la fe se convirtió en certeza.

Y ahora doy gracias hasta el infinito por cada uno de los pasos que di y por no haber hecho el “control+z” (muchas veces casi me tengo que atar para ello) porque de corazón te digo que nada te transforma tanto como cuando experimentas justo lo que significa no tener aquello que crees que para ti es vital. El valor que cobra cada mínimo detalle es increíble.

Lo más revelador es descubrir que una vez que se te ha desprendido de todo lo que creías que era tu protección, todo, eres libre por fin de no necesitarlo (en la necesidad pon lo que a ti te cuadre, porque es para cualquier concepto o situación que imagines).

Descubres que no necesitas nada de nada, de repente ves el bosque que estaba oculto y todo te llega y lo disfrutas con total y verdadera libertad. Libertad, porque al no tener necesidades, estas ya no te poseen. 

Mientras tanto, espera lo mejor de la vida y camina. ¡Hay mucho por hacer!

“¿Estás aportando algo a tu comunidad? ¿Estás en paz contigo mismo? ¿Estás procurando ser tan humano como te sea posible?.” Mitch Albom.

CompartirShare on Facebook25Share on Google+0Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn4Email this to someone