Con este post celebro el número cien. Y ha sido gracias a la perseverancia y la paciencia.

Hoy te animo a creer en ellas y se me ocurre que es perfecto hacerlo así.

Haber llegado a escribir cien artículos de manera constante y que hayan servido y sirvan a miles de personas hasta el momento, para reflexionar y descubrir otros modos de estar en paz y equilibrio interior, es producto de la perseverancia y la paciencia, y he conseguido tener de ambas para repartir.

Cuando hablo con personas que quieren sacar adelante proyectos, los que sean, da igual la índole o la magnitud, y caen en la pereza o en la falta de “arranque” siempre les digo lo mismo, las claves del éxito, entiendas lo que entiendas por éxito, son la paciencia y la perseverancia. No fallan. 

Así que, te invito a que si no te consideras paciente y perseverante, busques cómo serlo porque es vital o si no, aléjate de tu proyecto porque no lo vas a poder llevar a ningún buen puerto. Esto tampoco falla.

La perseverancia es como salir todos los días de tu casa, ir a un campo con una tierra muy fértil, llevar una bolsa de semillas y sembrar, sembrar con mucho Amor, con desapego, por el placer de nutrir la tierra, dejando que de manera natural, dé su fruto, y luego volver a casa. El día siguiente hacer lo mismo, y el siguiente, y el siguiente, y el siguiente… Por el puro placer de dar y de hacerlo.

La falta de perseverancia sería ir un par de días al campo, con mucha motivación y fuegos artificiales, pero al tercer día estar decaído porque no viste brotar ninguna planta, así que decretar que “eso no es para ti” e irte a otro campo y volver a aguantar poco para una vez más, desistir.

La paciencia es ver que tras la constancia de haber sembrado durante el tiempo necesario, comienzan a nacer los primeros brotes, pero les dejas que crezcan y se hagan fuertes, les riegas, te aseguras de que les dé el sol, les proporcionas buen abono y, cuando el fruto ya esté maduro, recolectas y entonces te nacerá repartir, porque sabes que el festín solo acaba de empezar.

La impaciencia sería ver que nacen los primeros brotes y tirar de ellos para que salgan más rápido, por supuesto matando a la planta y dejando yerma la tierra.

Paciencia y perseverancia son infalibles así que de verdad te animo a que las entrenes si quieres ser libre de poder crear ese proyecto que desde tu corazón te grita “¡¡déjame salir!!”.

Te voy a regalar algunas claves para ello:

  1. Asegúrate de que amas lo que haces. Sin Amor es muy difícil buscar motivos para continuar. Ten claro que estás en tu Dharma, no que solo “es lo que creo que tengo que hacer.”
  2. Márcate unas pautas que sean cómodas y realizables para ti. Yo me propuse escribir semanalmente y lo he cumplido salvo cuando me he tomado vacaciones, consciente de ello.
  3. Hazte la actividad lo más agradable posible. Para mí escribir es un momento de lujo y placer. Me pongo cómoda, con buena música relajante, me aíslo y creo un ambiente al que estoy deseando volver cada semana.
  4. Celebra cada paso como un gran éxito, porque lo es. Date cuenta de que estás sembrando y puede germinar un huerto lleno de frutas y verduras para todos, o un bosque en el que vivirán miles de criaturas… no sé, ponle corazón y pasión. Imagina a lo grande.
  5. Automotívate. Es imprescindible. No esperes que nadie lo haga por ti. Deberás dominar tu diálogo interno, ese que te dice “anda, hoy no salgas a sembrar, quédate en casa viendo una serie”. Si te has marcado unas pautas ¡cúmplelas! y hazlo sabiendo cómo darte ánimos para ello. Sé tu propio líder.
  6. Lee acerca de personas que han conseguido sus sueños. Verás como el factor común es la perseverancia y la paciencia. Te digo que no fallan. Te servirá para el paso anterior.
  7. Nunca te alejes del objetivo que te movió a iniciar tu idea o proyecto. En el camino nos podemos olvidar. Yo recuerdo que los primeros posts me leían mis amigos (y les agradezco infinito) y sabía que aunque solo me leyera una persona, iba a seguir, porque una persona para mí era (y es) el mundo. Si una persona sola podía llegar a sentirse un poco mejor con algunas de las palabras que iban saliendo de las teclas, yo me daba por mucho más que satisfecha.

Perseverancia y paciencia.

Un día todo se desborda a tu favor y vas al campo que solías ir y ves un paisaje que solo habías vislumbrado en sueños y te encanta, pero lo más alucinante de todo es que has descubierto que el trabajo que te ha llevado a conseguirlo, ha sido el mayor de los aprendizajes que tu proyecto te pudiera regalar.

Y entonces pasarás a ser siempre la persona que está en el momento adecuado, con las personas adecuadas, en las circunstancias adecuadas. Tu vida será mágica. Y sabrás que no tiene nada que ver con la suerte. Porque la suerte, te la creas (o la siembras).

¡Te mando toda mi enorme gratitud y Amor por tu lectura! Ha sido y es posible por ti. Te abrazo de corazón.

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