Hace un par de semanas quedé con dos amigos para cenar, uno de ellos me dijo “tienes que conocer la historia de Amuda Goueli, te va a encantar”. Al día siguiente, le busqué en internet.

Esta entrevista ha sido totalmente dictada por el corazón, o por lo que Amuda me explicó después, por la Baraka, que según supe, es una palabra sufí imposible de traducir, pero es una especie de bendición que tienes tras pasar y superar una situación peligrosa, tu guía interna cada vez te habla con más seguridad y claridad. “El movimiento te lleva a la Baraka”. Estás en disposición de escuchar más y mejor y de seguir los dictados del corazón.

Y eso es lo que vibro cada vez con mayor claridad.

Cuando vi el blog de Amuda (aquí puedes visitarlo también tú) sentí que lo que quería era conocerle en persona, y le escribí sin pensarlo, mi mail le llegó justo en el momento en que él acababa de dar una conferencia (puedes disfrutarla desde el minuto 13:30 aquí, te contagiarás de su energía), él pensó que yo era un contacto de una persona con la que acababa de hablar, me contestó en unos minutos y me prometió que me daría cita la semana siguiente y así fue, el martes estaba en su oficina conociéndole (el martes, para un martes cualquiera…).

A él le pareció muy curioso cómo se dio todo (porque fue una mini-confusión) por ello siguió adelante a pesar de no saber quién era yo, y a mí me encantó cómo se facilitan las cosas cuando estás a la escucha del siguiente paso.

Esa semana tuve mudanza de casa, me quedé de un día para otro sin muebles del despacho, empecé a dar una formación por las mañanas, el fin de semana estuve entero disfrutando como voluntaria de un festival de Música Swing (The World Jam), es decir, todo lo que te puede pasar en un año, me sucedió en solo unos días.

El caso es que me presenté el día de la mudanza en destinia.com, la oficina de Amuda, empresa de la que es CEO y cofundador, sin haber podido investigar a fondo todo lo que estudio las demás experiencias que hasta ahora he tenido la fortuna de conocer. Y pensé “para algo será, habrá más oportunidad de fluidez”, y ¡vaya si la hubo!.

Te advierto que no podré transmitir con palabras ni de lejos el ambiente que se creó y cómo cada una de sus experiencias, consejos, opiniones y sugerencias, calaron en mí. 

Empezó diciéndome, “la gente quiere que le llegue todo ya, así sin hacer nada, y hay que pasar por todo el aprendizaje y superar el dolor necesario para ello, mi única suerte es que ese aprendizaje yo lo hice muy pronto, a los 9 años.”

El orden se la vida siempre es ser, hacer y tener.

Convertirse en ese Ser, para que entres en toda esta sintonía universal, requiere atravesar y trascender mucha oscuridad, miedos. Para darte cuenta que en realidad, no hay nada a lo que temer.

El aprendizaje que he realizado en los últimos tiempos, es algo que ya sabía de siempre y he podido comprobar de manera mágica, de poco en poco y ahora a borbotones. En el servicio a los demás está la clave de la mayor de las felicidades. 

Amuda es un ejemplo en vida.

 “Hacer el bien es la cosa más rentable.”

Escucharle me emocionó, “cuando quiero ayudar a alguien, no sé para qué me sirve, no busco nada a cambio, lo hago porque sé que tengo que hacerlo, es una obligación moral, pero con la experiencia a lo largo de la vida, he descubierto que todo se me devuelve, no te imaginas el retorno que he recibido, y cuando menos lo esperas, más. Y mi felicidad, siempre sigue estando en ayudar.”

También practica el minimalismo, “cuanto menos tengo mejor, me gusta ir en metro, pasear, hablar con la gente. La libertad.”

Sus posesiones más valiosas son sus libros, dice que nunca dejará de estudiar, de leer.

Una vez se enteró que una periodista había hablado de manera un tanto inapropiada hacia las personas inmigrantes, él dijo que tuvo la llamada muy fuerte a contestar a través de una carta que publicó en su blog, para dar la cara por todos los que se han encontrado en su situación (Amuda es de Nubia, Egipto). Habló desde el corazón, tardó 15 minutos en escribir la carta y recibió 2 millones de visitas, una inspiración para todo el que la lea. Aquí lo puedes comprobar.

Se guía por su corazón, así se sintió atraído muy jovencito por la cultura española, y a pesar de muchas burlas y fracasos aparentes, siguió adelante con esa llamada, estudiando un idioma que en principio, no le llevaba a ningún lugar.

Ha descubierto que lo único y verdaderamente necesario es serte fiel, ocurra lo que ocurra en el exterior, seguir creyendo en ti, bajo cualquier circunstancia. Y que el fracaso como tal, no existe.

¿Y cómo nació destinia.com

Por ayudar y por la pasión por los viajes.

Cuando estaba empezando internet en España, había apenas un puñado de páginas webs, y él y quien es ahora su socio, decidieron hacer una web de directorios de hoteles para que se pudiera dirigir quien quisiera a ella y tener fácil el acceso a viajar con comodidad.

Fue tal el éxito, que les ofrecieron poner banners de publicidad y en un mes estaban ganando 3.000€.

Tras seguir por esa vía, todo se acabó de repente y se quedaron literalmente en la calle, con las necesidades básicas casi sin cubrir, y no desistieron, siguieron por el camino de los viajes, al principio de una manera muy rudimentaria para con el tiempo, ir creciendo y expandiéndose.

Cuando sin esperarlo se nos presenta una aparente gran dificultad, es la oportunidad perfecta para nuestra evolución si sabemos trascenderla y usar esa energía como fuente de impulso.

Ahora son una gran compañía líder en el sector, y Amuda sonríe, “yo no buscaba el negocio, el negocio se pegó a mí.”

Levantarte cada día y decirte ¿cómo puedo ayudar? y luego solo seguir los pasos. Es un viaje que te deja minuto a minuto, sin palabras. 

Me preguntó “¿qué es para ti la libertad, Beatriz?” y le contesté “para mí la libertad es que ningún elemento externo a ti tenga el poder de hacer que pierdas el equilibrio o la felicidad.”

Y me dijo, “eso es cierto, pero también es libertad que puedas hacer lo que quieras cuando quieras.” Le contesté (ya titubeando), que a veces no se podía, y el me devolvió con firmeza “siempre se puede”.

Me pidió un ejemplo y le conté que yo no había podido viajar en mucho tiempo y que eso fue un reto en el que comprobé que toda dicha estaba en mí, me encontrara dónde me encontrara. Él me contestó que se fue de Madrid a Barcelona con el dinero para el autobús de ida, porque deseaba ver el museo de Dalí, y se volvió a los 3 meses con 2.000 € en los bolsillos y habiendo recorrido Europa.

Touché.

Fue todo un regalo conocerle, charlar con él y comprobar una vez más, que los milagros son siempre posibles si dejas el miedo atrás, te enfocas en aportar valor a todo aquel que te encuentres, te olvidas del “YO” para centrarte en el “nosotros”, persigues tu pasión y la compartes, superas y trasciendes tu oscuridad, tienes alegría y tesón y agradeces cada segundo que tienes en tus manos.

¡La vida entonces, es un verdadero alucine!

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