De una manera, de otra… trato de lanzar cada vez este idéntico mensaje, del interior hacia el exterior, en esa dirección.

Sé que a través de la repetición y de usar diferentes vías para llegar al mismo lugar, hay un momento que tenemos ese “clic” en el que todo cobra sentido. En este post puedes ampliar la idea.

Insisto mucho, no me canso de transmitirlo de la mejor forma que puedo y de compartir cada paso nuevo que voy descubriendo.

Nada es real, todo lo estoy midiendo por mi pasado, mis creencias, mis limitaciones o las heredadas por mis ancestros.

Nada es tal y como yo lo interpreto por lo tanto la realidad que yo veo es el estado de mi mundo interior, tal cual. No existe, por más que la defienda a capa y espada.

Ejemplos prácticos. ¿Veo ira? Tengo ira interna. ¿Veo miseria? Tengo miseria interna. ¿Veo belleza? Tengo belleza interna. ¿Veo felicidad? Tengo felicidad interna. ¿Veo paz? Tengo paz interna… Sigue tú.

¿Sencillo?

Más imposible.

¿Dónde se encuentra la dificultad?

En decidir que yo soy responsable del mundo tal y como lo veo. De todo el mundo. De las personas que conozco y de las que no. De las situaciones que vivo y de las que no.

Cualquier interpretación que hago es mía y solo mía y tiene que ver directamente con lo que yo deba sanar precisamente en ese momento.

No te lo creas. Empieza a invertir el pensamiento y siéntelo. Si no, será un desgaste inútil.

Yo recuerdo perfectamente varios momentos claves en los que tomé conciencia de toda esta perspectiva tan diferente entonces para mí.

Uno fue en una manifestación en el centro de Madrid. Estaba pasando un momento personal muy frustrante, doloroso y estaba llena de rabia y de confusión. De repente me di cuenta como un rayo de que todo lo que veía en esa manifestación era exactamente lo que no quería ver dentro de mí. Revelador como pocas experiencias.

Otro fue un día cenando con unas amigas que se dedicaban o estaban interesadas en lo mismo que lo estoy yo. Estaban “atrapadas” en este lío que nos formamos sobre este tema, ya sabrás a lo que me refiero. El ego usa cualquier hilo por fino que sea para sentirse separado y libre de responsabilidad.

Recuerdo que en la cena empezaron a hablar de temas de proyecciones de los demás hacia ellas. Vi claramente que era en punto que me encontraba yo y como otro rayo, entendí que todo estaba en mí. Todo. Y más, que no hay “ellos proyectándome su…” ni “es que esa persona está en su camino de evolución y yo en el mío… (más avanzado, por supuesto)” sino yo, solo yo, todo el rato.

No hay nada externo a mí. Porque todo lo que veo externo a mí es confuso. No soy capaz de percibirlo tal y como es, con su genuina inocencia.

Esta es la única y la verdadera libertad. De otro modo, te han esclavizado tus proyecciones y creas un mundo basado en ellas. Tal y como observas, el mundo se va manifestando.

Hoy te voy a invitar a que te encuentres en todo lo que ves. Sé consciente de que lo que observas está impregnado por tu pasado, por el significado que le has dado a lo que estás viendo. Vacíalo.

Deshazte de todo el juicio que le impones a cada situación que vives y deja que simplemente sea.

Es más difícil explicar que experimentar.

Yo te voy a proponer el siguiente ejercicio pero antes de nada te voy a pedir algo que igual te parece extraño (o no), y es que abras comunicación con tu parte más elevada, la puedes llamar como te dé la gana, pero intenta escuchar porque esta parte de ti está deseando comunicarse contigo, solo necesita tu intención y tu apertura.

Cuando te encuentres en una situación que te parece conflictiva, la que sea, párate un instante, respira con tranquilidad y pide inspiración. ¿Suena raro o difícil? Da igual. Tú pídela. Como te digo no me creas, sino actúa.

Pide inspiración para ver la situación con inocencia, es decir, con pureza. Desea verla tal y como es. Sin tus velos confusos, a ver qué pasa.

¿Sabes que ocurrirá?

Que todo el “teatro” se te desmoronará y poco a poco, iniciarás el camino hacia una concepción del Universo que ya no tendrá vuelta atrás.

Parece difícil pero lo que de verdad lo es, es vivir en este “circo” que nos hemos montado. Esta perspectiva es tan sencilla como natural una vez que la pruebas.

Te va a resonar, lo sé, porque no estarás aprendiendo nada nuevo, estarás simplemente recordando lo que ya sabías y olvidaste pues siempre estuvo en ti.