Una serie de circunstancias muy seguidas que han removido en mi interior más de lo que podía imaginar, me han “obligado” a entrar en un estado de profundo silencio y conexión conmigo para poder entender a qué se debía este desborde. Ya lo entendí.

Había algo que me oprimía desde hacía mucho tiempo. Las causalidades me están llevando al siguiente peldaño a caminar, y este destapa uno de mis mayores miedos, si no el más, y hoy lo comparto. Porque de otra manera, ¿qué sentido tiene todo?

Mi ego me dice casi que es un “suicidio social”, pero allá voy. Abro mi Corazón más que nunca, a quien lo quiera leer. 

Llevo tres años escribiendo y adornando con nombres lo que no se puede adornar más. ¿Y cómo de verdad puede el mensaje que pretendo transmitir llegar a la gente si lo trato de esconder? es imposible (no sé cómo no lo he visto antes).

Hay gente que observa mi vida y que me ha dicho, “no entiendo qué hay detrás de ti, no lo entiendo, pero yo también lo quiero.” Bien, hoy te lo cuento, pero tienes que aguantar y trascender el escozor que igual te produce.

Hace muchos años, más de veinte, sentí muy fuerte una llamada, una llamada que todos tenemos y que pocos escuchamos o seguimos. La mía venía en forma de Paz. Mi llamada es rotunda; trabajar por un mundo de Paz. (Y en ello estoy).

Desde niña he visualizado y creído en la Paz en el mundo y siempre me he emocionado solo con la idea. Nunca me he creído las locuras que la ocultan y su ausencia me ha dolido hasta rabiar, de manera casi insoportable. He ido en contra de mucha gente con esta idea, casi de todos diría. 

Esta llamada directa, la sentí en unos retiros espirituales en los que nos llevaron a hacer unas meditaciones, unas oraciones. Éramos adolescentes, y muchos no se lo tomaron en serio, yo sí.

En esas meditaciones, pedí respuesta. No quería seguir por el camino espiritual si resultaba que todo era una mentira o una chaladura de alguien, además a mí la iglesia y las religiones me cuadraban poco o nada. No sé cuánto tiempo pasé en la meditación, entré en un estado de “no tiempo”, y la respuesta llegó, clara y contundente.

Sentí con mucha luz “estoy aquí cariño, todo se va a dar poco a poco. Sigue”. Y el Amor que experimenté fue abrumador. Ni sé las horas que estuve llorando. Tanto que me asustó y no volví a abrir es puerta hasta casi veinte años después.

Hablar de que sé con certeza que Dios está, y no ha muerto, sino que está más presente que nunca, me levanta un millón de miedos, por todo lo que eso conlleva o que quizás yo crea que conlleve, no lo sé, el caso es que ya no lo aguantaba más. Hoy he sabido desde dentro que ya era hora de avanzar.

Este Dios del que hablo no entiende de dogmas, iglesias o religiones, solo de Amor.

Sé que la única manera de encontrar la Paz interior y exterior, es rendirse por completo a él. Pero es tan amoroso, que necesita que tú le des el permiso para mostrarse.

En estos últimos años de trabajo en Mi plan Be (dentro y fuera de despacho) en varias ocasiones he recibido toda la rabia, el odio, el resentir, la culpa… que despierta este mensaje en tantas personas, por lo confuso que puede resultar y quizás (seguro) solo era porque yo misma no lo transmitía claramente. Estaba faltando a mi coherencia más absoluta. Hoy me comprometo a retomarla. De verdad que solo busco que cale hondo en todos porque no existe Paz comparable.

No hay que tener miedo a la palabra o concepto de “Dios”, solo hay que desprogramar todas las creencias y miedos que hay a su alrededor. Son mentira y te limitan, mucho.

Sé también que el dolor que experimentan todas las personas es por sentirse separadas de Dios. O creer que Dios tiene idea de toda esta locura que nos hemos montado. La negación de este enorme Poder que se encuentra en tu pecho, no en la exosfera, hace que estemos llenos de dolor, a veces insoportable, terrible.

Según sigo escribiendo, me vienen de nuevo todos lo miedos a esta exposición, pero aún así continúo. Los miedos desaparecen cuando te enfrentas de cara a ellos. Así será.

Vivir permitiendo que Dios mire a través de ti, hable a través de ti y actúe a través de ti, es indescriptible. Es como vivir en un “globo” constante. Es Amar sin medida. Y es lo único que es Verdad. Lo demás es sueño. Locura.

Hoy no te invito a seguir unas pautas, ni te sugiero hábitos. Hoy, este artículo, ha sido para desnudarme. 

Cuando hablo contigo, cuando tengo sesiones en el despacho, cuando escribo o cuando me ves en las charlas… todo lo pongo en manos de Dios, y desde ahí, desde mi pecho, te intento compartir. Yo no hago nada, todo sale a borbotones, con todas las consecuencias. Igual que este artículo.

Gracias de Corazón por leerme.