Hace mucho tiempo que a menudo observo que me encuentro por todas partes con números capicúas, o repetidos (sobre todo el 1111).

No lo solía comentar a nadie porque me parecía una “rareza” que ni yo misma entendía. Lo que es cierto es que me daba cierta paz encontrarlos, solía sentir que todo iba bien cuando se unía lo que en ese momento iba pensando con el instante en que veía de una u otra manera el número en cuestión. Tenía certeza de ir bien encaminada. Pero no dejaba de ser una intuición que me guardaba para mí, por no encontrarle lógica alguna.

La numerología nunca había sido mi fuerte. Es un tema que sabía que estaba ahí pero no lo había investigado apenas.

Hasta que hace muy poco, precisamente en el congreso de desarrollo personal y crecimiento interior que se celebró en mayo, Being One, me ocurrió algo que me hizo darle mayor relevancia a aquello que llevaba tanto observando.

No sé si lo sabrás, pero el congreso pasó por diferentes etapas, y la del segundo día fue un poco confusa, porque se pensaba que se cancelaba. Ese día no sé qué me ocurrió (porque aún no lo entiendo), había quedado con todas las personas que iba a asistir sobre las 10 de la mañana allí pero no era capaz de ir rápido o el tiempo transcurrió a otra velocidad, el caso es que llegaba más de una hora tarde. Sin embargo, en lugar de estresarme pensé con calma “para algo será”.

Tener la certeza de que nada es casual y que todo tiene su “para qué” es clave si buscamos evolucionar.

Avisé y fui tranquila en el tren. Cuando subía las escaleras del metro, mucha gente venía en dirección contraria diciendo que el evento de había anulado y que se marchaban a casa. Yo no me lo quise creer, es más, me dije “no puede ser, me niego”. No me podía creer que un espacio en el que se iba a reunir tanta gente a tratar temas como el Amor universal, tuviera ese final. No lo hice real ni por un instante.

Cuando puse un pie en la calle miré el reloj y eran exactamente las 11:11h y me vino la palabra “unidad” a la mente. Con mucha claridad. Y vi a muchas personas enfadadas, protestando por lo ocurrido, volví mi cabeza y a mi izquierda, había unos chicos meditando, y sin dudar me fui con ellos.

Lo que ocurrió después fue increíble, entre otras cosas en las que ahora no profundizaré, sé que tuve la llamada a interpretar todo lo que estaba ocurriendo desde dentro, con la mente UNO. 

Cuando tu intención está constantemente en interpretar la realidad desde ti, todo lo que ocurre es muy liberador y reparador. Un regalo.

El caso es que esos chicos eran monjes budistas, unos de ellos fue el monje que me habló sobre sanar las relaciones a través de la compasión. Aquí puedes leer más sobre ello.

Al día siguiente del evento, nos fuimos juntos a tomar un te, y me preguntó “¿por qué viniste directa a nosotros, qué te llamó la atención?” y, a pesar de darme cierto reparo contarle lo que me parecía una “rareza”, se lo conté. Le dije que fue el ver las 11:11h en el reloj y la palabra “unidad”, entonces él me dijo que también le ocurría y que había muchas personas en el mundo que veían el 1111 repetido, como el 2222 y otros más.

Me alegré mucho porque vi clara la sincronía y sobre todo porque supe que el mensaje de unidad que había recibido, no era una invención del ego.

Cuando nos despedimos, me puse a investigar un poco y descubrí un mundo.

El universo se expresa a través de las vías que tú le abras, y si es a través de los números, pues a través de ellos lo hará.

Ahora me salen por todas partes y me encanta. Siempre estoy atenta a recordar lo que acababa de pensar y me da energía y poder para seguir por donde iba. Además de seguir jugando y dándome cuenta del poder que lo une todo.

Te invito a que le pongas la atención.

Dicen que cada número significa algo, no lo sé. Hay números especiales como el 7, el 11, el 9… pero para mí, lo significativo es que en ese momento, cuando los números me hablan, siento que me estoy comunicando con mi parte más elevada, y que el canal está despejado, y entonces todo está bien.

Algunos niños, de manera instintiva, piden deseos cuando ven números capicúa porque creen que se cumplen. Se dice que tiene que ver con la llamada al despertar de la conciencia. Y hay quien siente que son seres de luz que nos guían intentando comunicarse. Tampoco lo sé, aunque me resuena que estas teorías no van desencaminadas y tienen todas algo (o mucho) de verdad.

A todo aquel que siento que pueda estar abierto a ello, siempre le animo a conectar con esta fuente y entablar un diálogo claro y directo con ella. Hoy te animo a ti. A mí no se me ocurre mayor equilibrio y felicidad.

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