Últimamente me gusta denominar al universo en el que vivo, “Universo amable”. Soy consciente de que yo elijo si vivo en un universo amable o en un universo hostil. Y parte de esta diferencia, la marca la confianza que transmita.

Constantemente estamos declarando nuestra confianza o nuestra falta de la misma hacia las personas que nos rodean en nuestros actos, nuestras relaciones, nuestras experiencias. Y todo ello determina el transcurso y el resultado que tendrán nuestras vivencias. ¿Te lo has cuestionado alguna vez?.

Atraemos lo que pensamos y lo que sentimos. Y para seguir con esta ley de la atracción, lo que doy es lo que recibo.

Habrá veces que las circunstancias te pongan a prueba y es entonces cuando mayor tiene que ser el poder de tu intención.

Yo me niego a dejar de confiar en la vida, las personas y en las circunstancias. Pase lo que pase, esa es la lección que intento aprender de cada situación contradictora que aparece.

Hace poco iba con alguien paseando por la Gran Vía de Madrid y me dijo “ten cuidado por aquí ahora que hay mucha gente y te pueden robar”, en un instante me entró la duda y al instante siguiente decreté en mi interior que en mi Universo Amable, confío plenamente en todas las personas que se cruzan conmigo. (Aquí puedes ampliar información sobre el poder de decretar).

Y es que no es solo una cuestión de confiar en la honestidad del ser humano sino en ser conscientes que todos estamos comunicados, unidos, a unos niveles que ni siquiera entendemos, y si yo emito confianza a mi alrededor, honestidad recibiré, si emito desconfianza, estoy pidiendo a gritos que me den motivos para corroborar mi miedo oculto. Así es.

Y en realidad, todos queremos ser dignos de confianza.

El poder de la confianza consigue que vivas la experiencia de un universo amable y configura poco a poco tu relación con el mismo.

Y esta actitud se puede y debe llevar a cada escenario de nuestra vida. Hay organizaciones empresariales en las que la confianza lo es todo y es precisamente la base sobre la que sustentan su éxito.

“El miedo es un gran inhibidor. Cuando las organizaciones no se construyen sobre los mecanismos implícitos del miedo sino sobre estructuras y prácticas que engendran confianza y responsabilidad, comienzan a suceder cosas extraordinarias e inesperadas.” Frederic Lloux

Si internamente sientes confianza en la personas que te rodean, ellas lo reciben y actúan en consecuencia.

Y cuando en esta energía de confianza algo se bloquea o no fluye, ocurrirá un acontecimiento X que hará que ese obstáculo desaparezca, vendrá como un tsunami, tú solo has de mantener la calma, no parar hasta conseguirlo. Esto es lo más importante. Mantenerte en un estado elevado mientras se produce la renovación.

Estos conceptos sobre los que vivo, creo, escribo… no son dogmatismos religiosos, ni “moralinas”, son principios básicos de física cuántica.

Nunca en la vida se recibirá aquello que no esté pidiendo recibir, y si soy capaz de entender para qué se ha dado y cuál es el aprendizaje, el crecimiento interior está asegurado. Y mientras tanto confianza, con todas las consecuencias.

Mi propuesta es que juegues con ese poder interno que tienes y que usamos a medio gas. Lo que ocurre cuando lo haces, es mágico. 

Entonces es cuando te das cuenta de que la realidad se va transformando según tú vas eligiendo, y todo se convierte en un juego.

Te invito a lo siguiente, durante un día decide emitir confianza hacia cada una de las personas con las que interactúes, es tan fácil como tomarse un instante para decir en tu interior “confío en ti”. Siéntelo y luego déjalo ir. 

Te aseguro que si realizas esa práctica durante un solo día, verás resultados alucinantes. Y si eres capaz de mantenerlo dos días, tres… tu vida irá cambiando a una velocidad exponencial, y te habrás creado tu propio universo amable.

Además (esto no te tiene que preocupar ni interesar) cada pensamiento elevado que emites hacia alguien, repercute en miles, millones de personas, y lo quieras ver o no, estarás colaborando en el nacimiento de una nueva y elevada conciencia global. ¿No se te eriza la piel solo con pensarlo?

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