Este tema es muy controvertido y ahí va (en cualquier caso, nunca fue mi intención dejarte indiferente). Hoy te hablo del poder de la negación.

El poder de la negación tiene que ver con esta máxima: “aquello en lo que insistes, persiste”. 

Me refiero a negarte a ver en el mundo o en las personas que te rodean (y en las que no), cualquier atisbo de enfermedad, conflicto, carencia, dolor.

Negarte, sí, negarte. Tal cual suena.

Y ahora me dirás “Eso es esconder la cabeza como las avestruces”  y yo te contesto que no. Es un principio básico de la física cuántica. Mi atención aumenta aquello en lo que la fijo.

La negación cuesta muchísimo al principio pero nos protege a nosotros y a las personas o las circunstancias en las que nos enfocamos.

Y se hace difícil porque nuestra inercia nos pide que hagamos justo lo contrario, es decir, nuestra lógica egoica nos dice que si veo o percibo un conflicto, hablando de él y magnificándolo estoy más preocupado y por lo tanto implicado en la solución.

Error. Lo que ocurre cuando le doy toda esa importancia es que el conflicto crece. Nada más que eso. Ni se soluciona ni desaparece. Se hace más grande.

Contamos con más poder del que ni siquiera imaginamos así que tenemos la responsabilidad de prestar atención a ello.

Mucha gente me dice desde siempre que hablando conmigo se sienten muy bien. Y más en estos últimos años, mucho más. Y es que mantengo mi mente muy atenta para evitar creer cualquiera de los problemas o dificultades que me llegan. Cuando alguien me habla de alguna ilusión de carencia, dentro de mí la niego y eso, llega directo. Es por este motivo que quien recibe a nivel inconsciente ese mensaje, encuentra paz interna. Las mentes están unidas.

El mayor favor que te puedes hacer y que puedes hacer a alguien es no creer ni por un instante su drama presente. 

Y ahora lo siguiente que me dirías sería “eso es ser egoista”. De ninguna manera, es amar y amarte y colaborar en la construcción de un mundo mejor. Más sano y equilibrado.

La condescendencia es como un veneno, tanto para el que lo da como para el que lo recibe.

Al igual que cuando estás atravesando un episodio de miedo, el que sea, me da igual el escenario. Aplica la negación. Si consigues hacerlo, te elevas por encima de cualquier circunstancia y entonces, la circunstancia cambia. Es inevitable.

No me estoy refiriendo ni mucho menos a dejar de actuar en este plano dual como tengas que hacerlo, actúa, pero además, niégate a pensar por ejemplo que nadie te pueda atacar. Niégate hasta verlo de una manera elevada.

A mí me encanta el poder de la negación, porque es algo que intuía desde pequeña pero se me fue olvidando a medida que la programación del miedo fue haciendo mella en mí. Ahora recupero y reclamo el derecho a negar el sufrimiento como una realidad.

Se entrena, y se consiguen maravillas.

¿Qué te diría que hicieras para ayudarte? Esto también es controvertido, (y a mí cada vez me gusta más provocar).

Tira la televisión. O bueno, no veas ni leas noticias. Esto es una bomba, lo sé y más con lo que nos alimenta el miedo, la ira, el resentir, el dolor… y la grandísima adicción que tenemos a todo ello. Porque ¿de verdad piensas que lo ves porque te preocupas más de la situación mundial o nacional? No. Nos da el químico que necesitamos. Ni más ni menos.

Las noticias no son la realidad. No la son. Y dime, ¿te hacen sentir bien? ¿ayuda a que algo se arregle? ¿te invitan a crear, crecer, evolucionar, amar o te dan ganas de irte a una cueva y no salir de ella en cien años?

Si tu excusa es que “hay que estar informado para saber qué es lo que ocurre”, te pregunto ¿para qué?

Si me dices que es porque te preocupa la situación mundial, entonces ponte en paz y siembra paz por donde vayas, desde ti hacia fuera y así la extenderás.

Pero recuerda que lo que quieres es tu químico al que sin saberlo, tienes adicción. Y el odio que generan las noticas, como un fiel “camello”, te lo proporciona con gusto (y gran factura a cambio).

Si de verdad queremos una realidad mejor, con armonía y equilibrio, debemos dejar de alimentar tantas proyecciones de dolor y separación, negándonos a ello.

Practica el poder de la negación, te doy ejemplos:

  • Cuando creas que alguien te ha hecho daño, niégate, hasta que desaparezca la proyección. Así, como suena. No me voy a extender más en este punto porque es tan simple como se lee.
  • Cuando alguien te cuente una situación dolorosa, por supuesto, dale mucho amor pero amor con alegría. Y dentro de ti decreta que no crees lo que te está contando y que sabes que es un error que pronto se disolverá. Deséalo y toma las acciones que necesites para ello.

Sé que produce incomodidad, pero este no era un post para hacerte sentir lo contrario. Detrás de tu incomodidad, está la clave. 

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