En los últimos tiempos manejamos mucho el concepto ego y a veces necesitamos aclarar un poco más a qué o a quién nos referimos cuando hablamos de él.

El ego es una mentalidad confundida, que nos hemos creído por completo y en la que nos hemos perdido, entendiendo perdido como olvidado de quienes realmente somos.

Como el ego es una mentalidad, el ego no existe si no le creemos, de hecho, no existe, por lo tanto no es ni bueno ni malo, solo no es (y aún así, nos engancha).

Hoy voy a tratar de ser muy concreta para hacer lo complejo, un poco más sencillo.

Estas son algunas ideas que te ayudarán a distinguir a el ego, de ti. Si las reflexionas y las llevas a tu experiencia o tus propios ejemplos, será más fácil que las integres:

  • Ego es separación, y separa por cuerpos físicos. El ego nos dice que estamos separados de todo y de todos y por lo tanto debemos destacar, o bien por encima o por debajo, para que existamos y se nos reconozca. Amor es Unidad, y no entiende de cuerpos físicos, se reconoce en todas partes y en todos.
  • El ego siempre te lleva al pasado y al futuro. En el presente desaparece. Con presente me refiero al instante presente, no un segundo atrás o delante, a este instante. En este instante está el Amor, que es lo único que existe, Amor y presente. Lo demás es ilusión.
  • El ego busca fuera lo que él entiende por amor y hace lo que sea por conseguirlo. Se desprecia a sí mismo para obtener la aprobación de los demás. Aprobación que nunca le es suficiente. El Amor sabe que no hay nada excepto Amor y que nace desde dentro, nunca desde fuera.
  • El ego hace que te creas especial. Hay muchas caras del ego. El ego espiritual por ejemplo, al que muchas personas se enganchan cuando comienzan estos caminos haciéndoles creer por encima de la media. El ego del víctima, que atrapa haciéndote creer por debajo de la media… el caso es hacerte creer especial. El Amor sabe que no lo eres, porque lo único que es Verdad es que todo es lo mismo, Unidad y eso va mucho más a allá de especialimos y diferencias. Es la esencia que nos une a todos y a todo.
  • El ego compite. Siempre o se gana o se pierde a sus ojos. El Amor no entiende de eso. El Amor solo desea el mayor bien para todas las partes implicadas. Desde el Amor, los logros de todos, son sus logros, porque sabe que son inagotables. Nunca hay pérdida de ningún tipo.
  • Las “instrucciones” del ego solo son reales cuando las creemos, pero si no lo hacemos y en lugar de ello, nos reímos, se deshace. Desaparece. Los mensajes del ego dejan intranquilidad, confusión, malestar, dolor, miedo… Los mensajes del Amor traen Paz.
  • El pensamiento al que te dirige el ego es enredado, confuso, rápido, gritón, largo, contradictorio… el pensamiento del Amor es limpio, directo, escueto, sutil.
  • Al ego se le escucha en el ruido, en el ajetreo… no quiere que te pares ni un momento, necesita muchos estímulos externos constantes. El Amor te pide quietud interna y silencio para poder comunicarse, su voz es fina.
  • El ego es controlador, de sí mismo, de los demás y de las circunstancias, en la fluidez muere. El Amor deja hueco para que las infinitas posibilidades se puedan mostrar. Descansa en su presencia sabiendo que todo siempre es perfecto.
  • El ego habla de lo que cree que te falta. El Amor agradece todo lo que ya eres.
  • El ego te agota físicamente, te hace sentir un cansancio perenne. Con el Amor rebosas energía equilibrada.
  • Con el ego sientes euforia, y crees que eso es alegría o felicidad, y al poco te sientes triste o con pocas ganas de nada. Su forma de actuar es por picos que suben y bajan. El Amor es contento y alegría constante, no hay subidas ni bajadas, nada lo puede alterar.

Seguiría, pero creo que estas ideas dan mucho con lo que poder investigar.

Vivir con el ego es vivir en una esclavitud, por lo tanto urge que nos desencadenemos y entonces empezar a Vivir, tal vez como ni siquiera hubiéramos imaginado que se podría.