Uno de los objetivos principales que persigo con este proyecto es acompañar a la persona que así lo decida, a descubrir el canal de comunicación tan poderoso que procede del interior, a través del cual recibimos guía para cada uno de nuestros movimientos. Hablo de las famosas “señales” del Universo.

Sé que el mayor error que cometemos es vivir desconectados de nuestra esencia. Vivir desde el ego y no desde nuestra parte más elevada, es decir, movernos por el miedo en lugar de por el Amor.

Por este motivo, cada vez que tomamos una decisión, grande o pequeña, nos asaltan miles o millones de dudas que nos pueden atormentar hasta agotarnos, llegándonos a bloquear o a no disfrutar ni del camino ni del resultado, no sabiendo si finalmente lo que elegimos era o no lo correcto.

¿Te suena todo esto?

¿Y si te dijera que tenemos un Poder al que podemos acudir siempre que queramos para preguntar todo aquello que deseemos saber y que siempre, sí o sí, obtenemos respuesta clara?

¿Te lo creerías? ¿No?

Deberías no creerlo sino practicarlo, entonces cualquier duda desaparecerá instantáneamente y te preguntarás cómo antes no habías acudido a esta especie de sabiduría que en apariencia estaba oculta.

Se trata de algo tan sencillo como preguntar y luego esperar respuesta a través de señales.

Y aquí es donde quiero hacer una pausa antes de continuar, en el tema de “las señales”.

¿Cuándo es señal y cuándo no?

No todo es señal por supuesto, además corremos el riesgo de volvernos “paranoicos” creyendo que todo es una señal. Pues no, no lo es. Y hay que entrenarse para que aprendamos a distinguir lo que es comunicación o lo que es estrategia del ego para llevarnos a su terreno.

Lo que te propongo hoy es muy impactante en cuanto lo pones en práctica y te lleva a vivir en un estado de entusiasmo tan grande que ni tú podrás entender o explicar. Es paz y alegría, todo junto. 

Te invito a que abras este canal de comunicación y que cada decisión que tomes en tu día a día, por pequeña que esta sea, la lances desde ese lugar.

Estos son los pasos a seguir en una conversación fluida:

  1. Sintonízate para poder escuchar. Busca un momento de silencio interno. Puede ser un silencio que dure más tiempo del que pensabas o puede que sea un solo instante, el caso es que este canal solo se abre en un estado de quietud y paz interna. Imagina que quieres poner la radio para escuchar música clásica, lo que tienes que hacer es mover el dial hasta llegar a la frecuencia que capta esta melodía, ¿verdad? Pues esto es lo mismo. Pon todos los medios a tu alcance; medita, pasea, no hables con nadie el tiempo que necesites, vete a la naturaleza… busca tu camino. Hay veces que la respuesta requiere más o menos tiempo de “sintonización”. Sé paciente y confía, no falla. 
  2. Lanza la pregunta. Habla como si estuvieras hablando a tu mejor amigo (porque es así), no hace falta ponerse místico o trascendental. Habla con cercanía, y pide obtener respuesta de manera nítida y que tú la puedas entender e interpretar con certeza. Deja eso claro. Después olvídate.
  3. No avances hasta no haber recibido señal alguna. Esto es importante y debería convertirse en una máxima. Hasta que no sepas qué hacer, no hagas nada al respecto. Es lo que más cuesta al principio hasta que te lo tomas como un juego, entonces de verdad se vuelve muy divertido. Hay veces que parecerá que te estás precipitando voluntariamente al vacío, la sensación es esa, y luego, a última hora, cuando menos lo esperas, aparece una red enorme para sostenerte. El reto es no hacer nada hasta que no recibes respuesta concreta. Recuérdalo. 
  4. Distingue lo que es respuesta de lo que es imaginación. ¿Cómo lo sabrás? Porque la respuesta es clara y rotunda. Es exagerada hasta decir basta. Te dan ganas de preguntar ¿dónde está la cámara? Al principio ni te lo vas a creer, y al rato, si no estás presente, volverás a no creerlo. La respuesta te da Paz indescriptible, te eriza la piel. No hay ni un solo resquicio de duda. Le falta venir con tu nombre escrito y llegará de la manera más sorprendente y oportuna para ti. Si aún así no te convence, pide doble check. Nos es broma, pídelo. Di que quieres otra señal de comprobación. Estás entrenando un músculo y tienes derecho a ensayar este nuevo movimiento tanto como necesites.
  5. Toma acción. El universo necesita tu acción. Cuando ya tienes la información, ¡salta!. Hay red. No dudes. Da el primer paso con firmeza.

Juega, experimenta, explora. En realidad, es regresar a nuestra naturaleza.

Es tan divertido que te vas a volver como un niño durante todo tu día. Empieza por las cosas que menos miedo te den y luego vete aumentando la intensidad. Vas a alucinar, te lo aseguro.

“Ahora has encontrado las condiciones en que el deseo de tu corazón puede convertirse en la realidad de tu ser. Quédate aquí hasta desarrollar una fuerza en ti que nada pueda destruir.” Gurdjieff.

CompartirShare on Facebook17Share on Google+0Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn4Email this to someone