Cualquiera en su sano juicio dirá que quiere estar en Paz y vivir en un mundo de Paz, ¿no es así?

Sin embargo nuestra mente está muy lejos de hallarse en Paz. Deseamos encontrarla y pensamos que cuando todos los elementos externos a nosotros que nos la impiden cambien, podremos estar en Paz.

Ya sabrás lo que te voy a decir, ¿no? La Paz parte únicamente desde ti.

¿Sabes cuál es la masa crítica que se necesita para que el cambio de conciencia al que nos dirigimos tenga lugar? (Masa crítica es el número de individuos de una misma especie necesarios para que el total de la población adquiera una conciencia determinada).

Según Gregg Braden, autor de La matriz Divina entre otros libros, se requieren ocho mil personas. ¡¡Ocho mil personas!! ¿No te parece una cantidad irrisoria?

Quiere decir lo siguiente, que si ocho mil personas de los casi siete mil quinientos millones que habitamos en la Tierra tomamos la responsabilidad de mantener una conciencia elevada, el cambio a una situación de armonía es inevitable.

Cuando entendí estas cifras por un lado me alegré mucho sabiendo que es completamente factible y por otro me entristecí pensando en cómo es posible que no lo consigamos, ¿tan difícil nos es comprenderlo?

Cada vez me parece más ridículo cualquier emoción que nos aleje del Amor y la Paz. Ridículo, como lo lees. Absurdo y sin sentido. Y si lo piensas un poco, tú también lo verás así (si no lo ves ya).

He tenido varias llamadas ineludibles durante toda mi vida, y la principal ha sido la búsqueda de la Paz y la Libertad internas. La una no puede ir sin la otra. También he sentido muy fuerte la necesidad de colaborar en la creación de un mundo de Paz, y sé que en el fondo, esas llamadas las tenemos todos. Te invito a responderlas también tú.

Así que hoy quiero compartir contigo siete sencillas maneras de extender la Paz. Cada pensamiento de Paz y Amor que emitas, repercute en miles, millones de personas. Te lo creas o no. Así que atiende y actúa, tienes mucha responsabilidad:

  1. Sonríe. Sonríe muchas veces al día, si no te nace de manera natural, hazlo hasta que te salga. La sonrisa tiene mucho poder y se contagia. “No hay nadie más pobre que aquel que no sabe regalar una sonrisa”, dijo Gandhi. Sonríe. Sin motivo y regala esa sonrisa a desconocidos.
  2. Proponte dejar alegría por donde pases. Extiende la armonía, no la retengas o la retuerzas. Da alegría. Sé una persona que da gusto ver y encontrarse. Que cuando llames por teléfono a alguien, la persona a la que llames diga “que bien me siento hablando contigo”. Sé una compañía ligera.
  3. No te quejes. De verdad, no te quejes. No digo que retengas emociones, aquí puedes ver cómo liberarlas. Pero no te quejes, que ni ayudas ni aportas ni beneficias. Solo extiendes basura y huele mal a tu paso. Así que no te quejes, no publiques quejas. Si algo no te gusta, intenta cambiarlo de una manera elevada. Haz algo para mejorar y se te pasarán las ganas de quejarte. Este proverbio árabe te lo recuerda “si lo que vas a decir no es más hermoso que el silencio, no digas nada”. No me vengas con el derecho a la queja. Yo te hablo del derecho a la Paz.
  4. No juzgues. Juzgar etiqueta y limita. Además es un error completo. Aquí puedes ampliar esta visión. No hables de nadie excepto de ti, y de ti sin juzgarte, por supuesto.
  5. Aquello en lo que insistes persiste. Tatúatelo en la mente. Si quieres Paz no siembres odio, ni separación. No crees enemigos. No vayas en “contra de” sino “a favor de”. En lo que me enfoco, crece. Presencia, por favor.
  6. Agradece cada instante de tu vida. En este artículo me extiendo más sobre el tema. Agradecer nos lleva a la última planta, donde los monstruos imaginarios desaparecen. También nos abre un mundo de abundancia y prosperidad. Solo dando las gracias, siempre.
  7. Sal todos los días a la calle con este cartel “¿cómo puedo ayudar?”. Y ayuda. En lo que sea. Sujeta la puerta del metro a la siguiente persona que pase, ayuda con la bolsa de la compra a tus vecinos, cede el paso en los semáforos, colabora con proyectos sociales, cuida y respeta la naturaleza, cede asientos en el autobús, recoge tu taza en las cafeterías… No sé, hay un millón de oportunidades a diario.

Son pequeños grandes actos que cambian el mundo.

¡Solo necesitamos ocho mil personas que se mantengan en este estado! Acepta la responsabilidad y el reto. Yo lo hice, y vivo en un universo muy muy amable. Y sé que el cambio está llegando.

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