Puri

“Como un tsunami, he entendido lo que significa hacer juicios. Las cosas son como son, el resto es complementario. Un juicio no excluye ni define. He sentido esto como una iluminación pero lo mejor de todo ha sido cómo se han desarrollado los hechos a continuación. Si tengo la certeza de que los juicios no definen, la valoración a través de estos no es de ninguna utilidad superior. (Y, aquí es cuando mi mente y mi corazón han entrado en una vorágine de iluminación y de color). 

La aprobación que tanto he buscado en los demás carece de validez sobre lo que soy como persona. Yo soy la que soy. Yo soy como soy. Yo decido cómo y qué quiero ser. ¡En la vida he sentido que algo dentro de mí se derrumbaba de manera tan bestial y daba paso a la forma más hermosa de luz! Estoy llorando de emoción, de alivio, de felicidad. Acabo de descubrir y experimentar una verdad en mi vida. Soy libre. ¡Dios!”

 

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Marco

“Tuve la suerte de conocer Bea por algunos amigos. 

Estaba en un momento muy raro, me sentía estancado y sin ganas de alcanzar nuevos objetivos, estaba bastante perdido. 
Bea, con toda su sencillez y claridad, simplemente me ayudó a sacar a la luz algunos aspectos que tenía olvidados y escondidos. Toda la espiritualidad que cada uno de nosotros tenemos dentro. A partir de allí todo fue como un gran juego donde, gracias a Bea, he aprendido a conocerme y a escuchar esa voz interior que te indica el camino mejor que cualquier otra persona.
Sus sesiones privadas no son algo que acaban en el momento en que dejas de ir. Más bien es como estudiar un master sobre uno mismo… una vez acabado ya tienes en mano el conocimiento y los instrumentos para seguir usándolos. 
¡Gracias infinita Bea!”

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Silvia

“Estaba en una época de mi vida en la que parecía que el mundo estaba en mi contra y por más que luchaba y trabajaba no cambiaba nada. Tenía de todo en la vida y no me sentía feliz. Un día una amiga me habló de una chica que trabajaba contigo como psicóloga pero no era nada convencional.
Me animé y llamé a pesar de no creer mucho, pero no soy persona que tire la toalla. Pensé ¿por qué no? Y empecé.

Con MiplanBe he recordado una filosofía de vida que hacemos cuando somos pequeños pero que con la edad y las circunstancias vamos olvidando. He redescubierto a VIVIR en el HOY, cuando eres pequeño vives cada momento como si fuera único y no te planteas nada más.

A  VIVIR sin contaminación de pensamientos. A tener una mente libre y en paz. He recordado a aceptar a la gente como es y lo más importante a quererme sobre todas las cosas.
No sé, he aprendido muchas cosas pero os aconsejo que lo descubráis por vosotros mismos ya que es una experiencia que tienes que vivir y disfrutar. Os cambiará la vida y descubriréis cosas nuevas que ni os imaginabais.”

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Verónica

“Estar acompañada por Beatriz en este camino hacia mí misma ha sido un verdadero regalo. 

La conocí a través de una amiga, en un taller sobre el Cambio desde dentro. Todo lo que vimos en aquel taller resonaba muy fuerte en mí y tenía unas ganas enormes de profundizar en ello, así que me animé a ir a sesiones con ella. Como Beatriz repite constantemente, en la vida no existen las casualidades sino las causalidades y aquella causa ha traído unos efectos que se manifiestan en un día a día más consciente, y por qué no decirlo, más abundante y feliz. Me siento responsable de lo que me sucede, sin echar balones fuera. 

Es un camino precioso, no exento de retos, ¡claro está! Pero estoy disfrutando cada paso y aprendiendo muchísimo. 

Los ejercicios, rituales, libros y documentales que hemos empleado a lo largo de este proceso se quedan para siempre conmigo, son parte ya de mi patrimonio inmaterial :)”

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María

“La primera vez que fui a ver a Bea no tenía muy claro dónde iba. Estaba un poco desubicada, yo pensaba que laboralmente, y unos amigos me recomendaron ir a su consulta. Me presenté arreglada, con mi cv impreso en varios idiomas y preparada para contestar como se espera en una entrevista de trabajo. Mi idea era que Bea me diera información de las diferentes industrias y me dijera en cual sería más valiosa según mi perfil. Pensaba que necesitaba encajar profesionalmente en algún sitio y que eso organizaría mi vida y me ayudaría con la autoestima que últimamente tenía un poco regular. Nada que ver.

El hilo de la cita me dejó más confusa todavía, para nada pensé que la conversación iba a girar completamente entorno a mí y mi forma de ver la vida. Las preguntas me pillaron completamente desprevenida hasta el punto en el que me sentí incomoda del miedo que tenía a abrirme. Reconozco que no me resultó agradable enfrentarme a esa sesión. Cuando salí de allí pensé que quizás no volvería. sin embargo, la almohada resultó bastante convincente y a la mañana siguiente lo vi con más perspectiva. Todavía un poco escéptica, pensé que sería una tontería no probar los ejercicios que me había mandado. Total, la sesión ya estaba pagada. Tras quince días acudí a la segunda cita. Estaba más convencida de que iba a funcionar porque los ejercicios me habían ido bien y me sentía mejor, pero tenía mucho miedo. Sabía que me iba a tocar enfrentarme a cosas de las que no quería hacerme responsable y no me apetecía ir, pero lo hice. Y fue mejor que la primera vez. Esta vez, intenté bajar la guardia un poco más y aunque todavía era difícil me resultó más agradable. Me fui a casa con mis nuevas tareas, todavía un poco dubitativa pero con más curiosidad.

A partir de ahí nos vimos una vez al mes hasta que estuve bien. No voy a decir que haya sido fácil, porque este workshop implica mucho trabajo personal. Pero lo cierto es que llegó un punto en el que no sólo me resultaba agradable contarle mis cosas a Bea, que me dió las herramientas para lidiar de la manera más beneficiosa para mi con el día a día, si no que gracias a ella he aprendido a aceptarme, a aceptar mis emociones y a enfrentarme a la vida haciéndome responsable de mis decisiones. He aprendido a escucharme a mi misma, y aunque todavía hay cosas que me cuestan, tengo la certeza plena de que voy en el buen camino y estoy mucho más segura de mi misma. Respecto a mi vida laboral, ya no me preocupa tanto como antes. Todavía no tengo claro cuál es mi sitio, pero sé lo que no quiero y lo que valgo. Y lo más importante,  sé la parte de mí que el trabajo representa -que por cierto es mínima, en contra de lo que yo pensaba antes-. Bea me ha curado la percepción, y para que engañarnos, yo me veo hasta más guapa.”

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Feli

“En clase, cada lunes, intento compartir mis experiencias en la práctica de los contenidos que vamos viendo, por si a alguien le resuena, por lo mismo, quiero compartir aquí lo que yo llamo “pasan cosas”.

Si estáis leyendo esto, seguro que compartimos una pasión, “la búsqueda de paz”, y de eso va esta nota. 

Podría extenderme muchísimo sobre las sensaciones que experimento, como alegría, confianza, una apertura que yo siento “física” a la altura del pecho, y muchas más … Sentirme responsable de mí, me da libertad.

Practico, y practico todo lo que puedo, y lo hago porque he experimentado que es cierto lo que dice Beatriz, “la paciencia infinita da resultado inmediatos”.

Y también como dice ella, no me creas, hazlo y valora tu mism@, pero práctica, poco a poco, o mucho a mucho, tú eres tan “todo” como el resto de las personas, NI MÁS, NI MENOS, igual de inmenso, y de poderoso. PRACTICA.

Si, todo está en ti, así es, lo ha estado siempre, pero, en mi caso, hasta que Beatriz empezó a acompañarme … me perdía en las “teorías…, cursos, libros, …”, que me dejaban en el mismo nivel de conciencia en el que me encontraron.

Estoy agradecida a Beatriz, mucho, muchísimo, por todo y por la naturalidad y frescura con que la se presenta delante de nosotros, y simplemente NOS DA, qué bonito”.

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Marta

“Mi padre había fallecido hace un mes, habíamos comenzado a ir las tres (mi hermana, mi madre y yo) a una terapia familiar en un centro médico con psicólogos de reconocido prestigio; no era la primera vez que asistíamos a estas sesiones, hacía ya muchos años que algo iba fallando en nuestra relación, habíamos asumido cada uno roles muy distintos a aquellos con los que nos sentíamos cómodos e identificados; total, que una vez más –aunque esta vez con mayor voluntad de cambiar de una vez por todas la dinámica que habíamos generado- comenzamos “la definitiva” terapia familiar. Recuerdo después de esa sesión, dar un paseo tranquilo por el Retiro y reírnos y charlar y luego irme sola bajando por la Cuesta Mollano, entre desubicada y con ganas de encontrarme conmigo de una vez. Y resulta que vi un libro y sentí algo especial, parecía que mi padre me había llevado hasta él, porque tenía mucho que ver tanto con él como conmigo:

–        Mira lo que me ha pasado – llamé a mi hermana

–        Marta, tienes que ir a ver a Bea, te paso ahora mismo sus datos.

Al día siguiente, sábado, a las doce y media de la mañana me presenté allí y desde entonces empezó a crecer una semilla, que a base de regar me llenó de paz y consiguió que las emociones de tristeza y miedo fueran desapareciendo, así como el victimismo que llevaba arrastrando mecánicamente durante años. Era el mes de mayo, mi mayor y casi único objetivo era ese: estar en paz. Yo (arquitecta, con idiomas, múltiples habilidades, experiencia en el extranjero y un largo etcétera) había creído que mi destino era seguir peleando, compitiendo con otros colegas de profesión por un reconocimiento a mi altura; de lo que no me daba cuenta era de que mi propio ego me estaba destruyendo haciendo mermar incluso mis capacidades creativas. Lo que se veía de mí era una ínfima punta del iceberg y la peor faceta de mí misma. 

Tras las sesiones con Bea y el trabajo y seguimiento diarios, mi escala de valores cambió radicalmente y cuando empecé a priorizar, enseguida todo empezó a ordenarse; aprendí a escuchar a mi voz interior y a saber discernir entre lo complejo y lo complicado. El porcentaje de aciertos se elevaba y cada vez eran menos las veces que buscaba problemas o rabiaba por algo. En agosto dejé un trabajo que me hacía tremendamente infeliz, me pagaron dos semanas más de vacaciones y pude disfrutar de un verano tranquilo y muy inspirador. Fue la primera vez que empecé a tomar conciencia de la repercusión que tenían en la vida las decisiones que tomaba y que en mi mano y sólo en mi mano estaba la oportunidad de elegir cómo quería vivir y a qué quería dedicar mi tiempo. De modo que a partir de entonces sólo traté de buscar empleos “donde estar a gusto” guiándome por el corazón. Dos meses después conseguí una beca como educadora en arquitectura y ciudadanía (había dedicado casi diez años de mi vida a trabajar como profesora mientras estudiaba); recuerdo estos meses con especial cariño y desde entonces trato de enfocarme a este maravilloso nicho del que hoy poca gente ha decidido ocuparse en mi profesión. Y aquí ando entre manos con varias grandes pasiones que por fin empiezan a confluir: la enseñanza y la arquitectura y, a ratos, continúo dibujando disfrutando del proceso de llevar al papel realidades muy personales a través del lápiz y el color. Trabajo por y para mí, eso es lo que más me llena.

En septiembre comencé a bailar flamenco después de más de una década que llevaba planteándome dar el paso; era tan sencillo como caminar una manzana desde casa y dedicar dos horas semanales; dos horas en las que soy inmensamente feliz. 

Me he desapegado de muchas personas que pensaba que me hacían feliz, he conseguido conectar más con mi padre a pesar de la ausencia y sobre todo, he alcanzado la paz que necesitaba tener –y eso que sé que todavía me queda mucho más por conseguir; sigo trabajando para ello-. 

Mientras, no he renunciado a otros trabajos que me dieran el sustento económico que necesito: trabajé como camarera en uno de mis bares preferidos; básicamente fregaba platos durante horas; me dijeron que “nunca las copas han estado tan limpias”. 

Por supuesto, no he renegado de mi profesión, al contrario, trato de cambiar algunos imaginarios que la han desprestigiado. He presentado mi primer proyecto como autónoma para reestructurar un parque infantil y si todo va bien, en septiembre estaré trabajando en él. Y sí, hay días que decaigo, todavía mientras reorganizo todas las piezas, hay días de bloqueo, pero al final siempre sale el sol de nuevo. Me ocupo de solucionar el foco del malestar, escribo, me desahogo y sigo hacia adelante.

No veo tiempo más importante que ahora ni momento más valioso que el que se da aquí, de modo que sobre todo confío en que todo está bien ahora y que irá a mejor siempre. Aceptar y seguir trabajando por lo que uno cree ayudan a superarse con verdadera fortaleza interior.

Antes la gente a mi alrededor me manifestaba mis propios miedos, hoy no sólo me apoyan en todo lo que voy haciendo, también me sirven de apoyo cuando flaqueo, su confianza en mí es la mía propia. Dicen que estoy a punto de conseguirlo, yo tengo la corazonada de que sí.”

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Cristina

“¿Nada es casual?. En esa búsqueda interior que todos hacemos, buscamos distintos caminos para, tal vez, llegar al mismo sitio.
El primer día que conocimos a Bea fue como una explosión, una revelación, un descubrimiento,… llámalo como desees. De repente, nos planteó una visión diferente de ver la vida, en la que nada aparece al azar, tú eres el protagonista de lo que te sucede. Esta visión es maravillosa, eres libres y puedes marcar tu destino. 
Aunque a simple vista, esta idea es sencilla, al principio y todavía hoy, mantenemos una lucha interior con nuestro ego que la vemos día a día, semana a semana, en cada cosa que decimos, y en cada actividad que nos plantea. Manifestamos nuestros miedos, inseguridades, aprendizajes previos…..vamos identificándolos.
Es genial aprender una nueva forma de vida, al mismo tiempo que comenzamos a entender muchas de las cosas que nos han sucedido en el pasado y nuestras reacciones; 
Comenzamos a identificar las cosas que nos comienzan a suceder, se nos abre un mundo lleno de posibilidades en el que la causa eres tú y el efecto, el objetivo que quieres cumplir, siempre desde el Amor a los demás y por supuesto, a ti mismo.
 ¡Cuidado con lo que deseas porque se cumple!
Desde que estoy en el curso soy más consciente de cada cosa que pasa a mi alrededor. Las páginas matutinas me hacen sentir bien y comienzo el día más lúcida y conectada conmigo misma. Quizás, tengo una sensación rara, sensación de que estoy menos conectada con el resto, tal vez, es el desapego que tantas veces hemos hablado. Me siento rara, creo que soy una persona empática, tal vez, demasiado, y tengo que aprender a regular el desapego de los demás, que no es pasar de ellos, para vivir y ser feliz que es nuestro fin último.
Me gustan los libros que nos sugiere y me divierto con los “rituales para el inconsciente”. ¡Qué manera tan fantástica de aprender y avanzar!”
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Juncal

“Cuando visité a Beatriz, la primera vez, lo hice en calidad de parada de cierta duración para que me ayudara a buscar un trabajo. La primera entrevista, en ese marco , fue muy provechosa, pero enseguida intuí que había algo más, que alguna cosa que me había dicho no se ajustaba a lo que yo esperaba y apuntaba a metas más espirituales. Por eso al finalizar la sesión, le pregunté si aparte de orientación laboral cultivaba otras facetas, no quería despedirme de ella, así sin más, quería que me siguiera contando y transmitiendo toda su sabiduría. Y así ha sido: ella me esta dando una vuelta de tuerca a mi manera de pensar y de ser. No es un camino fácil, pero su determinación y su paz se transmiten de forma casi mágica. No siempre oyes lo que esperas, pero cuando sales de la sesión vas flotando a casa y tienes mucho que reflexionar, mucho que pensar y mucho trabajo interior por hacer. Está siendo para mí una experiencia muy enriquecedora, nueva, diferente. A mis 53 años estoy descubriendo muchas cosas  y tengo todavía mucho por hacer. De pronto me siento empezando de nuevo, haciendo cosas distintas y viendo la vida de otra manera. Para mí ha sido un regalo  y como tal me siento muy agradecida.”
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Beatriz 

“Si dejas a un lado, tus miedos, tus inseguridades, tus obligaciones, tus frustaciones y lo que la gente espera de ti…y a cambio buscas en tu interior, obtendrás lo que realmente es la felicidad, tranquilidad y paz que todos queremos y necesitamos. Hasta llegar a ello, te ayudará a conseguirlo Beatriz con todas la herramientas que te proporcionará hasta conseguir el objetivo final que nos propongamos cada uno de nosotros.”
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Mª Jesús

“Beatriz, con tu trabajo y herramientas facilitadas me has ayudado a conseguir paz, equilibrio y armonía en mi vida. A ser consciente de la realidad que me rodea, del aprendizaje de cada situación, de ser yo la única responsable de mi vida, de cambiar creencias limitantes o negativas en positivas; me has ayudado a ponerme a disposición del momento presente y a conectar con mi interior, haciéndome preguntas, dándoles respuestas, a decidir desde la libertad, pero sin prisa. He hecho cambios, me he deshecho de cosas. Me permito tener sueños y me  atrevo a hacer cosas nuevas, disfrutando de ellas.
Mis gustos y mi identidad personal van saliendo a flote. Tengo energía, confío y me siento más fuerte. Estoy trabajando en mi vida desde el amor, sin juicios, miedos ni culpas. Muchísimas gracias, Beatriz.”
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Imagen Morguefile