Tomar decisiones parece complicado y a veces, en el momento que las has tomado, no sabes si estuviste o no en lo cierto o tenías que haber elegido en otra dirección.

¿No te ocurre?

En ocasiones lo que sucede, es que valoramos tantas opciones, que el hecho de ver tal cantidad de caminos abiertos, nos bloquea y acabamos por no iniciar ninguno.

¿Existe alguna manera de tomar cualquier decisión y hacerlo con firmeza y seguridad? 

¡Claro!

Nos produce mucha inseguridad elegir porque la gran mayoría de las veces (por no decir todas) elegimos desde la parte consciente, desde el ego, es decir, decidimos con miedo.

El miedo no es “falta de valentía”, miedo es lo opuesto al Amor.

Por otro lado, al pensar que tenemos que ser nosotros (ego, yo- persona) quien decida, lo normal es que entremos en pánico. El miedo nunca nos dará seguridad porque en el fondo, sabemos que es errado. 

Tomamos miles, millones de decisiones al día y el ego, aunque su intención es noble (solo quiere que sobrevivamos), está muy confundido, siente que vive en una jungla en la que tiene que atacar o defenderse de todo y de todos.

El ego es erróneo, inefectivo y por lo tanto agotador.

¿Te imaginas poder delegar cada decisión que tomas?

¿No suspiras de alivio solo al pensarlo? Yo sí lo hacía, mucho. ¡Qué descanso!

Sí, delegar cada paso que vayas dando en tu día a día.

Así intento caminar desde hace un tiempo, sin dejar de estar alerta, porque nuestro “amigo” me intenta seducir para llevarme a laberintos muy complicados cada vez que ve la oportunidad, y en el fondo es hasta divertido e inocente, si lo recibes sin implicarte.

Cuando hablo con las personas que veo en sesiones o en cursos, siempre les insto a abrir un canal de comunicación con su parte más elevada, con su Voz Interior, con su Corazón.

Leemos por ahí “haz siempre caso a tu corazón”… no sé a ti, pero a mí, cuando lo leía sin comprenderlo, este tipo de frases lo único que me parecían era una “cursilería”, algo blandengue y sin sentido.

Ahora puedo decirte que muy al contrario, tienen un poder y una sabiduría inmensas.

Si cada duda que aparece o cada decisión que tienes que tomar se la delegas al Corazón, te aseguro que la respuesta te llega directa y firme. 

Puede ser porque sientas una llamada a la acción muy clara, porque las palabras justas lleguen a ti o incluso porque las “escuches”.

Se puede revelar a través de un libro, de una conversación, de un encuentro, de una película… las vías para la comunicación del corazón son infinitas y muy creativas.

Hay veces en las que el mismo corazón te late muy fuerte, casi parece que se te va a salir del pecho, tienes una “corazonada”. ¿Sabes que el corazón tiene neuronas y memoria?

¿Cómo tienes la certeza de que es la respuesta adecuada?

Las dudas terminan en el instante en que la recibes.

Entonces ¿cómo empiezo a comunicarme con mi Corazón? 

Buscando silencio. Acerca de esta cuestión puedes indagar más en este post.

Hoy, de lo que te quiero hablar, es de la parte más práctica y divertida. Cómo enviar preguntas y escuchar la respuesta. 

Lo primero que te sugiero es que abras tu mente a la comprensión de la Unidad que lo sustenta todo. Tu inconsciente, tu Corazón, tratará de comunicarse contigo y usará aquella vía que sepa que tú estás dispuesto a aceptar (y el modo en el que no te dé miedo) y esta vía puede ser cualquiera. Déjate sorprender.

¿Tienes ya la pregunta que hacer?

Bien, pues ahora simplemente en un momento de silencio, mucha presencia y conexión contigo, dite ¿cómo debería actuar con respecto a…?

Lánzala, sin miedo. Y no muevas ficha hasta que no sepas con certeza la respuesta. ( Y agradece la respuesta incluso antes de que creas haberla recibido.)

Ahora, por favor, ten cuidado. No vayas a entrar en esa fase “paranoica” en la que pienses que todo es una señal. La verdadera maestría está en lanzar una pregunta y olvidarte, no quedarte esperando y con apego al resultado, porque ahí estamos cerrando el canal de comunicación. ¡Suelta!

La realidad es que la respuesta te llega instantánea, de hecho esta parte Superior siempre se está comunicando con nosotros pero no estamos abiertos a escuchar, o el ego interviene y nos confunde, por lo tanto, te invito a hacer lo siguiente, ¡pide dos o tres confirmaciones más!  Así nos aseguramos que no era imaginación lo que hemos recibido. Es muy divertido, ¡juega!

La conversación también funciona a la inversa, es decir, que si vas a realizar una acción y ésta, por lo que sea, se bloquea una y otra vez, ¡para! porque igual no es por ahí por donde tienes que ir, al menos no todavía, o no de esa manera.

Es aprender a fluir, recordar el sentir, desaprender el esfuerzo al que nos hemos sometido y reconocer que vas por la vida en brazos, con total protección… si de verdad lo aceptas, confías y te dejas. 

Fotografía de Pixabay.

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