Acabo de terminar con mi día de sesiones de acompañamiento. Me he sentado en el sofá directa a escribir, me apetecía como quien tiene mucho hambre después de tres días sin probar bocado. ¡Cuánto tiempo sin tener sofá, por cierto! Teo se ha sentado a mi lado, y parece que piensa lo mismo que yo. Desde que he llegado a Roma, si no me paro con mayor intención aún que antes, todo se me acelera sin darme cuenta. No solo.. Read More