Estoy feliz y agotada. He venido de hacer turismo por Roma con un buen amigo y habremos caminado veintitantos kilómetros entre monumento y monumento. Llevo un rato sentada, reuniendo las fuerzas para escribir y preguntándome si me apetecía hacerlo. Estaba en silencio con el ordenador delante. Y de pronto, algo más poderoso que yo, ha comenzado a teclerar. Ya no estoy cansada. Ya no me cuestiono si sí o si no. La vida me está moviendo y yo me dejo… Read More