El otro día, creo que en una meditación o a punto de dormir, no recuerdo bien, me vi yendo por completo a contracorriente entre toda una marea de personas. 

Hoy, en este rato de silencio que me concedo antes de empezar a escribir, me ha vuelto a venir ese recuerdo. Por lo visto, ya tenía el tema de esta semana desde hace días, solo necesitaba el espacio para salir.

El proceso de creación necesita permitirse la contemplación y la escucha. 

Cuando llegó a mí esa imagen andando en una calle con todo el mundo en dirección contraria, estaba feliz, satisfecha y segura. Me reconocí caminando a contracorriente y me gusté mucho haciéndolo. Había una gran sonrisa en mi rostro. El paso era de quien sabe dónde se dirige. 

En este recorrido que llevo y te comparto con todo mi corazón, he ido descubriendo que en realidad, lo sano es (casi siempre), hacer justo lo contrario de lo que hace la gran mayoría. 

¿Sabes por qué?

Porque estos comportamientos tan comunes en tantísima gente solo pueden responder a una gran programación, por supuesto, inconsciente. Donde tu libertad deja de existir. 

El alma no responde patrones standars, ni hace lo que «tiene que hacer», tampoco actúa por «el qué dirán», ni se mueve para escapar del miedo. 

Nuestro alma es original (de origen), inquieta, dichosa, y muy libre. Y siendo así, es imposible que siga modas, reglas, caminos establecidos, o reacciones típicas. 

Una vez sentí esto: «tal vez se trate de hacer siempre lo contrario a lo que creímos». 

Tal vez…

Hace tiempo, una persona me dijo: «tu forma de vida no es normal». Ella quizás pensaba que estaba haciéndome una crítica, sin embargo yo sentí una especie de orgullo interno que todavía recuerdo y se lo agradezco. Me hizo darme cuenta. 

No hay mejor piropo que ese. Que te digan: «¡Tu vida no es normal!»

¡Claro que mi vida no es normal!

¡Es excepcional! como la tuya, como la de cualquiera que se libera de tantas cadenas como nos ponemos. Cadenas invisibles, pero muy pesadas.

Cada vez disfruto más yendo a contracorriente. Al principio dudaba, pero sabía que no tenía marcha atrás.

Es cierto que el camino de quienes decidimos hacerlo fuera de las rutas conocidas, a veces es duro y puede parecer solitario. 

No lo niego. No podría. ¡Si es que estás llevando la contraria a todo con el que te cruzas!

Ahora eso sí, es algo auténtico y salvaje. E imposible ignorar su sabor una vez lo has probado. 

Cuando ya te has acostumbrado a ir en la dirección que tu corazón te dice, cuando ya sabes que ese es tu camino y nunca lo será otro que te impongan, entonces vas y te encuentras con personas que quieren recorrer su propia ruta también. Que no les parece tan descabellado salirse del sendero marcado. Que lo hacen a su estilo. Que te animan a seguir y celebran tus logros y tus hitos como tú los de ellos. 

Personas que de repente comienzan a caminar también a contracorriente. Con alegría, decisión y soltura. Sin juzgar las direcciones de los demás ni querer cambiarlas. Solo centradas en hacer de su vida, una vida increíble.  

Y avanzan, descubren, comparten otros mundos, otras dimensiones, otras maneras de convivir y de comunicarse. 

Y entonces, cuando la masa de gente ve llegar un Alma que se ha reconocido Libre, sin saberlo, sin premeditarlo, sin ser consciente apenas, se aparta y la hace paso. 

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Soy libre.

La ilustración es del genial René Merino