Hace mucho tiempo siento algo a lo que no le puedo poner palabras porque lo limito. Y desde hace unos meses, este sentir ha aumentado, o quizás se ha afinado. A cada paso que he dado hacia ello, pequeño o grande, se ha ido haciendo más palpable y evidente. Es otra realidad o realidades, otra dimensión que se encuentra a solo un instante de distancia exacto. Esta es la manera más sencilla que tengo de explicarme. 

Yo sigo manteniendo desde el principio la misma certeza de toda esta situación. Este movimiento individual y colectivo nos está sacando fuera todo a lo que le teníamos que poner claridad, y está sucediendo de manera perfecta para el camino de despertar de cada persona. Camino que hemos elegido, aunque no nos acordemos de ello.

El caso es que por la intención que le pongo a avanzar en este misterio «desde dentro», he ido ajustando mucho las coordenadas. Y no me dejo una por compartirte, por si te pueden servir a ti en tu ruta. 

Por ejemplo, siempre supe que todo partía desde el corazón, todo nuestro potencial sale de ahí, pero antes lo «activaba» involuntariamente y no sabía cuándo ni cómo me sucedería, sin embargo ahora, bien porque la dimensión que emerge está muy cerca y accesible o bien porque tengo mayor entrenamiento, puedo hacerlo cuando quiera, o mejor dicho, regresar cuando soy consciente de haberme ido. Y una vez lo hago, la puerta a esa otra dimensión de la que te hablo, se abre. 

De repente, otro mundo se me muestra. Es otro mundo que estaba ahí, como te digo, a un instante, pero que no se aprecia si no accedes a él. Es un lugar donde me fundo con el todo, con la gente, con los animales y con los objetos. Soy todo en ese momento y de mi pecho, sé que sale una energía potentísima que es ilimitada e infinita. Mi cuerpo empieza a ser muy ligero y siento que no soy materia. La realidad comienza a ser parte de una danza en la que cada ser con el que me cruzo o al que observo, lleva el mismo ritmo.

En ese lugar, las sincronías y la magia es lo normal. Y te nace un Amor desde dentro, que crees que no puedes sostener, pero puedes. 

¿Cómo llego ahí?

Me lo he preguntado mucho para poder experimentarlo y mantenerlo el máximo posible. Y, además para compartirlo, necesito comprenderlo lo mejor que pueda.

Cuando experimentas la apertura del corazón lo único que buscas es no perderlo, o regresar a ello cuanto antes. 

Pues llego alargando y manteniéndome en el ahora. El instante presente y absoluto donde la vida, es Vida.

Cómo suena, ¿verdad? (Las palabras son muy limitantes para lo que pretendo expresar).

Recuerdo una de las veces en el paseo de Fori Impariali, donde me gusta entrenarme en esto que te digo de estar unida absolutamente a todo.

Ese día, me subí a un rincón que una vez me descubrió una amiga, y que ahora lo he convertido en uno de mis lugares para simplemente estar, o escribir, o lo que me nazca en ese momento.

De repente, un chaval casi adolescente, se me acercó y me dijo que no sabía por qué pero que quería hablar conmigo, y pedirme si podíamos hacer una meditación juntos. Que lo había sentido en el pecho. Tenía la mirada muy limpia, es lo que más me llamó la atención de él. Yo claro, dispuesta es poco.

El chico, me pidió también que le explicara algunas pautas para meditar, porque había sabido últimamente que quería dedicarse a eso en el futuro. Me contó que se veía meditando con más personas. Le expliqué todo lo que quería saber, o lo que pude. Y luego meditamos juntos. Estuvimos un rato en silencio, nos dimos un abrazo y se marchó. 

Fue justo la semana que estaba haciendo el acompañamiento de aprender a fluir, con el que llegamos muy, muy lejos quienes lo caminamos. Abrimos una buena puerta en ese viaje, ¡vaya que sí!

Al marcharse, comprobé una vez más que hay otras realidades, otra dimensión donde suceden otras cosas muy flipantes, la verdad. 

Aunque esto no es igual contarlo que vivirlo, espero hacerte sentir a lo que me refiero.

Este es mi mundo, cuando llego a él. Otros días me suceden cosas diferentes, de otra índole, y lo común que tienen es que todas me siguen dejando con la boca abierta, porque es algo a lo que no creo que me llegue a acostumbrar jamás, o más bien, no creo que deje de sorprenderme y entusiasmarme nunca.

Abrir el corazón es clave. Poner la atención justo en el pecho, permitir que ese amor te atraviese por completo y desaparecer en el todo, es inigualable. 

Y, ¿cómo se abre el corazón? Porque sé que suena muy «grandilocuente», pero en la práctica es algo sencillo y muy natural.

  • Se abre en el instante presente. El ahora. Donde no existe el miedo porque la separación desaparece. 

Es otra dimensión, o dimensiones donde ocurren otras cosas, que están ahí. Y una vez abres la puerta y entras, sabes que es lo más real que has experimentado hasta ese momento.

Y aunque nos queda un trecho con movimiento para ordenar dentro, limpiar y clarificar, creo que estamos haciendo un gran avance, y dentro del tiempo perfecto y justo, esta otra dimensión será más que evidente. 

Lo sé. ¿Qué cómo lo sé? Ni idea, pero sé que lo sé. Y tú también lo sabes, a nada que cierres los ojos y respires con tranquilidad, lo recuerdas.

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