En esos días de atrás he reflexionado mucho acerca de la idea de éxito. 

Supongo que para cada cual tiene una definición. La mía va evolucionando o se va creando, no sé.

De un tiempo esta parte cada día recibo algún mensaje de alguien que me da la enhorabuena por algo y sin embargo, muy en el fondo, me negaba a aceptarlas.

Y hace unas semanas, fueron varias personas de golpe y algo dentro de mí me dijo «fíjate, parece que tienes éxito, sin embargo aún no tienes dinero a espuertas en el banco, looser!!».

Así fue el mensaje, claro y doloroso (el ego sabe dónde dar, ¡qué bien lo hace el muy astuto!). 

Pero también verlo me hizo un poco más libre porque me di cuenta de la gran mentira sobre la que nos movemos una y otra vez.

Entonces además, tomé conciencia del algo, el éxito no se mide por lo que tienes, ni mucho menos. (Y esto de tomar conciencia, al ego le calla, al menos por un rato).

Probablemente piensas, ¡qué obviedad! y te aseguro que para mí también lo era, hasta que salió de lo más profundo de mi inconsciente a revelar ese automatismo que estaba ahí, seguramente aprendido de frases como «tanto tienes, tanto vales». 

Es algo que está en casi todo el mundo si no lo sacamos fuera.

Acompaño a muchas personas con proyectos increíbles y grandes impactos sociales, pero que siguen sintiéndose sin éxito precisamente por esta misma mentira.

Hay mucho mucho más oculto en el inconsciente de lo que podemos sospechar. 

Y entonces de verdad me sentí con éxito. Uf. Esa parte me dejó de exigir por un rato. 

Porque el éxito tiene que ver con la actitud con la que te levantas cada mañana y la intención que le pones a tu día y a cada acción que realizas. 

Éxito es haber intentado elegir Amor en lugar de miedo, a pesar de lo atractivo de este último, en cada una de las decisiones que has tomado en tu día, o al menos en la mayoría, y aceptar las consecuencias que traigan (maravillosas). 

Pero sobre todo hay tres claves que me hicieron darme cuenta del hito que marca la diferencia:

  • Éxito son las personas a las que has influido de manera elevada de alguna manera, la que sea. 
  • Éxito es saberte levantar una y otra vez, renacer tras cada aparente derrota y transformarla en impulso para el siguiente peldaño. Y seguir. 

Y esta última es la que permite lograr todas las demás. Siempre van a haber caídas, muros «imposibles» e incógnitas enormes. Es el camino para lograrlo. Para lograr lo que sea. 

Esta mañana en mi práctica de yoga mi profesor ha estado especialmente inspirado.

Hemos hecho una clase excelente, como siempre, en la que había asanas que han supuesto un pequeño/gran reto y al acabar nos ha pedido que reflexionáramos sobre cómo nos habíamos sentido. 

Luego ha añadido que en los asanas, como en la Vida, hay veces que vamos a creer que hay límites a los que no podemos llegar, lugares que no podemos alcanzar, y nos vamos a comparar y es posible que suframos.

Pero no se trata de lograr los asanas perfectos, sino de saber gestionar esa pequeña crisis interior, porque una vez las traspasas, ocurre la maravilla. 

Yo no lo puedo explicar mejor. 

Si abres los ojos y los oídos, el Amor te habla por todas partes para dejarte siempre el mensaje perfecto en el momento adecuado.

Esto es una pasada. Y el Amor es muy grande.