La vida puede ser vivida y puede ser dormida. Usamos los adormecedores para evitar estar presentes. (Estar presentes desvela información y a veces creemos que es más fácil si la evitamos).

Descubrí el concepto de adormecedor hace unos meses y me gustó. En cuanto una nueva herramienta o manera de crecer resuena conmigo, la pruebo y cuando llegan los resultados, corro a compartirlos. (Dharma es aquello que te mejora y ayuda a mejorar, ¿no es perfecta esta mecánica? a mí me pone la piel de gallina).

Por resumir, adormecedor es aquello que es compulso para ti; acciones, relaciones, hábitos… a los que te “enganchas” para no ver “algo”. Este “algo” depende de cada cual.

Más pistas para saber qué son. Cuando usas un adormecedor no estás presente. Imagina las redes sociales, la comida o cierta comida, el alcohol, algunas actividades… 

Lo que hoy te propongo es hacer lo que hice yo para probarlo (si quieres indagar, claro). 

Yo detecté cuales eran mis adormecedores, y prescindí de ellos por un tiempo suficiente para ir observando qué ocurría en mi interior. 

El juego de despertar es aprender de nuevo a ver.

Sé amable contigo, no hace falta brusquedad. A veces da demasiado miedo quitarse de golpe algo que te adormece (lo que hay detrás puede ser muy transformador), por ello, hazlo primero con aquello que menos inquietud te provoque (ya verás como luego quieres seguir subiendo el nivel). 

Los resultados pueden variar. Seguro que aprendes a hacer un uso sano de aquello que te hacía distraerte del momento presente, o quizás descubras el tesoro que estaba oculto tras tu evasión y por fin puedas poner claridad.  

En cualquier caso haz todo lo que esté en tus manos para vivir una Vida despierta. 

Hay gente que me ha dicho “un día miré mi vida y me pregunté quién era yo, cómo había llegado hasta ahí y qué había pasado hasta entonces”. 

¿Reconoces esta sensación? Son pequeños momentos de despertar. 

Que no te ocurra que un día te levantes y pienses cómo has llegado donde has llegado. Que te enteres de cada instante. Que lo crees tú y lo disfrutes al máximo. Que solo tienes que vivir aquí sin escapar de ello. No es tan horrible escucharte como crees. Es el mayor acto de Amor que puedes hacer contigo y con el resto. Que mereces una Vida dichosa. 

El otro día fui a recoger el abrigo al tinte. Lo llevé un miércoles y me dijeron que lo recogiera el sábado de esa misma semana. Un viernes de repente, caí en la cuenta de que tenía que ir a buscarlo. Cuando fui a por él, la chica que me atendió, sorprendida me dijo –“este abrigo está para mañana” –“¿¿cómo??”- pregunté yo. Para mí habían pasado muchos días, igual semanas. No te exagero. Me dio tanta alegría que no se puede expresar. Fui consciente de cómo pasa el tiempo cuando estás presente. Se saborea cada instante, y cada instante es infinito. 

La Vida, si estás presente, está vivida. Y hago todo lo que me es posible para no dormirme en esta maravilla y compartirte además, mis mejores resultados. Es mi pasión hacerlo. 

Que la Libertad de Vivir te abrume y que te permitas estallar por la alegría del Corazón, siempre.