Sabes lo que siempre digo, ¿no? Sí, esto de que todo lo que vivimos y experimentamos no son sino escenarios para ayudarnos a despertar. Hoy te invito ir de frente a por tus miedos.

Y como todo lo que sale de mi boca y mis manos, esto algo vivido, caminado y aprendido por empírica, por eso tengo tanta pasión cuando hablo de ello.

Antes charlaba con alguien de esto precisamente, de la importancia de caminar de Verdad lo que se lee y escucha tanto en libros, Facebook o YouTube.

Este camino es una maravilla tras otra, siempre que lo experimentemos y nos lo demostremos.

Y como se trata de trascender para poder liberarnos de las cadenas interiores, hay que tener muy identificados nuestros miedos e ir de frente a por ellos, porque es cierto (mucho) eso de que todo sucede detrás del miedo. 

¿Y hay que hacerlo a lo loco?

Pues no, porque el miedo nos podría bloquear o se podría multiplicar en lugar de desaparecer, y «fagocitarnos» por completo. Pero sí hay que mirar de frente al miedo.

Yo lo que hago es localizarlos e ir abordándolos según lo vaya sintiendo. Los veo y no los niego porque de nada sirve negarlos, solo hace que se retrase el proceso.

Una vez tienen puesto el nombre, los dejo en la «bandeja de temas pendientes» de mi mente.

Después, voy de uno en uno sacándolos, sintiendo el momento justo para hacerlo. Siempre que se actúa desde el sentir, es el momento justo.

¡Está todo orquestado de manera excelente!

Esta mañana sin ir más lejos, he terminado una gestión que iba a dejar claro cuándo era el el día exacto que dejaba Madrid. Sabía que lo tenía que hacer y el tiempo se me estaba acortando, pero hasta que no he sentido que ya estaba la «luz verde», no he ido a por él.

Este paso significaba «soltar amarras» y ¡uf! he tenido vértigo, no te lo niego.

Eso sí, cuando por fin lo he hecho, ha sido porque estaba guiada sobre todo por la alegría, (es la pista que me indica que ya estoy preparada).

El resultado ha sido perfecto. Y sé que está trascendido por la Paz que me deja.

¡Y ya ha pasado! con los regalos extras que trae hacerlo; poder interior, experiencia real de lo que es la fe, ajuste al milímetro entre tu sentir y tu hacer, ligereza, y lo mejor, saber que el miedo no existía, solo era un indicador. 

Evitar trascender el miedo, limita e impide que otras realidades se te abran. 

Para lidiar con ello ayuda mantener una actitud muy positiva, esto es VITAL y te digan lo que te digan, tienes que posicionarte arriba y hacer lo que sea necesario para liberarte de la negatividad o la queja cuando esta te caza.

Incluso alejarte física o emocionalmente de escenarios con los que te vayas abajo. 

¡Y el camino nunca es victimizarse!

Negarte a ser víctima es duro dentro del mundo dual.

Si no te victimizas, hay veces que te ves sin soporte ante ciertas circunstancias, sin embargo si miramos un poco más allá y tenemos la paciencia del Amor y creemos de Verdad que todo, absolutamente todo, es posible, vamos a agradecer de Corazón cada vez que tuvimos que descubrir por nuestra propia cuenta, que nunca estuvimos solas, solos… ni nos faltó de nada. 

E insisto en que seas una persona muy positiva, mucho. Ignora cualquier mensaje que te haga pensar lo contrario.

Mucha gente ha cuestionado mi actitud positiva ante la vida o me ha increpado por ello. He oído de todo… ¡y es maravilloso! Incluso eso me ha sumado, porque sé que en el fondo (y en la forma), por mucho que hablemos, el camino nos lo demostramos, andando. Y a nadie, excepto a ti, le debes explicaciones.

Por lo tanto, recapitulando:

  • Identificar los miedos.
  • Sentir cuándo es el momento de ir a por ellos guiándote por una energía poderosa similar a la alegría o entusiasmo (en- Theos, en Dios).
  • Comprobar si te ha dejado Paz interior.

Y recordar que lo que importa en todo momento, es tu sentir. Tu sentir nunca miente.

Empírica pura, ya sabes.