Si quieres ser una persona experta en cualquier tema, infórmate y ¡lo tienes!.

Esto es algo que entendí en su momento y me ha liberado muchísimo porque las barreras disminuyen de manera exagerada.

Hoy en día tenemos información por todas partes de casi cualquier tema, por no decir de todos.

Vivimos en una época privilegiada en cuanto a facilidad y acceso. El mundo es más pequeño que nunca, y las personas estamos más cerca de lo que pensamos unas de otras. La teoría de los 6 grados de separación a mí se me hace grande, creo que cada vez esos grados, son menos.

¿No te pasa que a veces hay algún tema en tu vida, ya sea personal o de otra índole más laboral, que no dominas y te paraliza?.

Crees que, bueno, tú no tienes el don o el talento para saber desempeñarlo bien, te comparas con otros que sí lo hacen y no te sientes en la misma «liga».

¿Sabes cuál es la diferencia entre ellos y tú? que ellos tienen la información que tú desconoces, ni más ni menos.

No hay personas más o menos capacitadas, hay personas más o menos «empapadas» por un tema que otras, sin más.

Nos hemos condicionado a recibir información, no a generarla y a buscarla.

Nosotros somos nuestros propios maestros, somos quienes elaboramos nuestro plan de estudios y podemos acceder a cualquiera ámbito que deseemos. La educación meramente formal se está apartando para dejar paso a la manera de aprender más autodidacta, más ajustada a nuestras necesidades reales. 

Lo primero y más importante a tener en cuenta es que has de procurarte un aluvión de conocimientos sobre el tema, 360º, sin dejar resquicio alguno. 

Ocurren varias cosas, entre ellas que hasta sueñas con ello, por lo que tu cerebro se pasa el día haciendo sinapsis nuevas, es decir, conexiones neuronales que «asientan» esa nueva información en tu cabeza y de repente, un día lo entiendes todo. Sí, es eso que nos han contado de los idiomas, pero en realidad, es que es así. El cerebro también tiene sus normas, y si te las conoces, lo moldeas a tu antojo.

Y ¿cómo hacemos?.

Te voy a contar lo que suelo hacer yo, y me da muy buenos resultados, porque no puede fallar, sólo paras cuando lo hayas logrado, hasta entonces a «beber» de todo el conocimiento que esté en tu mano.

  • Compro todos los libros que puedo relacionados con lo que me interesa. Una verdad es esta, hay que leer. Sin leer, bajo mi punto de vista, el conocimiento es más difícil. En la lectura a la vez, vas reflexionando y haciendo inferencias, una inferencia asegura el conocimiento. Ya está entendido, luego ya está asimilado.
  • Reviso YouTube, que es una bomba de información, y hay de todo. Como siempre, mucha información que sobra, pero mucha otra que es excelente. Dicen que si das al «play» a YouTube, ¡pararía dentro de 3 siglos!… imagina lo que puedes sacar de ahí, así que ¡no lo desperdicies!.
  • Hablo con gente cercana o colegas que tienen experiencia en la materia y les pregunto. Todo el mundo está dispuesto a ayudarte, si no te lo crees, prueba. A todos nos gusta echarnos una mano unos a otros. Así que busca a alguien de tu confianza experto en el tema y pregúntale, que seguro te da buenas claves.
  • Busco charlas, conferencias o talleres, y si me cuadra, me apunto. Allí, además te relacionarás con gente como tú, que el tema por un motivo u otro, le atrae. Así que ya estás conociendo a personas que te pueden llevar al siguiente paso.
  • Empiezo a poner en práctica cuanto antes lo que voy aprendiendo, en la experiencia está la principal fuente del aprendizaje.
  • Hablo de ello a todo el mundo, para que me den su opinión, y para yo misma ir comprobando lo que he ido ganando en mi conocimiento. Como estarás muy apasionado, no te preocupes, no les vas a aburrir, ya sabes que la pasión, muy lejos de resultar un rechazo, es contagiosa.

Y sobre todo, no me olvido jamás que aprender es para toda la vida, todo el tiempo. Nunca paramos y no hay barreras. (Y además, genera adicción).

«Somos limitados, pero podemos hacer retroceder los límites.» Stephen R. Covey