La mente se va nutriendo de lo que permitimos que entre en ella. Nos convertimos en aquello con lo que la llenamos. Asediar la mente quiere decir bombardearla con consciencia de lo que queremos hacer propio. 

Asediar significa rodear completamente un emplazamiento y no dejar espacio de escape hasta lograr la rendición del enemigo que se encuentra en él. 

Por ejemplo, si quieres ser una persona sana, quiere decir que desde que te levantas todo lo que permites entrar en tu mente, tiene que ver con el tema. Y no solo eso, sino que introduces información relativa de manera exhaustiva y sin medida. 

Podría ser algo así: 

  • En tu cocina y a la vista, tienes recipientes llenos de frutas y hortalizas y es lo que ves nada más entrar en ella.
  • Tienes colgado en la puerta de tu frigorífico un artículo de los beneficios que gana quien lleva una vida saludable.
  • En tus redes sociales sigues solo a páginas que te recomiendan o enseñan tips sobre cómo convertirte en una persona sana.
  • En tu armario, lo primero que ves es la ropa del gimnasio.
  • Lees a diario sobre salud y buena alimentación.
  • Una vez al día, ves un vídeo o escuchas un podcast sobre cómo mantener hábitos saludables.
  • Te repites afirmaciones del tipo «soy una persona sana».
  • En la pantalla de tu teléfono tienes una imagen que para ti represente el tema.
  • Fomentas conversaciones sobre ello.
  • Te relacionas con personas que representen lo que quieres lograr.

La idea la puedes extender a todo lo que se te ocurra. Ser fuerte, tener liderazgo, ser optimista. Como escribía en el artículo anterior, en realidad nos podemos convertir en quien decidamos. Solo hay que conocer cómo es nuestro funcionamiento interior. 

Asediar la mente se debe hacer cuando necesitamos corregir, con una estrategia más directa e implacable, una tendencia contraria a nuestro objetivo.

Como su propia definición indica, asediar es no dejar escapatoria hasta lograr la rendición del enemigo. Cuando bombardeamos la mente con aquello que queremos redireccionar, vamos a hallar resistencia. Se sigue. Porque llega un momento en el que la mente no tiene salida tras el acorralamiento y acaba cediendo a nuestra intención. 

¿Quién quieres llegar a ser? ¿Cómo quieres ser? ¿Dónde quieres alcanzar? ¿Cuáles son tus metas y objetivos?

Estas son las cuestiones que debes plantearte en primer lugar. Después enfócate en una o en dos metas. Y céntrate en asediar de manera implacable a la mente hasta que se dé por vencida. Se consigue si continúas. La claves son siempre las mismas. Constancia, consistencia, firmeza, determinación. 

Es como la teoría del desbordamiento de los hábitos. Llega un momento en el que la balanza se inclina a tu favor. Mientras tanto, tú solo debes mirar hacia tus objetivos y no desviar tu atención hasta lograrlos usando estrategias como esta.

Gracias por compartir

Sobre la autora

Iba a decir «escritora» pero en realidad me considero sencillamente adicta a la creatividad y a la necesidad de expresarme. Y escribiendo, sacio bien estos impulsos. Otra de mis adicciones es que todas las personas conozcan su poder interior. Y juntas mis adiciones, hacen muy buena combinación. Melómana sin remedio. Gran fan y acompañante de la meditación en grupo. Y coach de superación personal y laboral.

MI VISIÓN
Un mundo de personas despiertas y conscientes viviendo en armonía.

MI MISIÓN
Que todas las personas del planeta descubran la dicha de vivir desde su propósito y lo pongan al servicio.

Estoy en transformación constante y en estos hitos me encuentro hoy. Mañana ¿quién sabe?

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