Hoy celebro mi post número 50, me parece mentira, así que me he dicho, “hazlo con un tema que te encante”, y aquí lo tienes. Las sincronías. Me apasionan.

He tenido y tengo tantas sincronías alucinantes en mi vida que no daría de sí para escribir cada una de ellas, y sé que es algo pertenece a todo aquel que se lo permita.

Antes de comenzar, ¿sabes qué son las sincronías?.

Etimológicamente, sincronía viene de syn “con, a la vez” y chronos “tiempo”, por lo tanto se entiende que se refiere a hechos que se dan conjuntamente en un mismo tiempo de manera causal. 

Carl Gustav Jung llamó a este fenómeno el principio de la sincronicidad, cuando dos hechos o más se producen de manera que no responden a la lógica tradicional de la causa y el efecto.

Un ejemplo sería pensar en alguien y que justo te llame por teléfono (por poner un caso sencillo que hemos vivido todos en algún momento).

¿Qué nos ocurre cuando vivimos sincronías? 

Que por un instante, fugaz pero certero, tomamos conciencia de que existe un Orden Superior en el que todos estamos interconectados, en el que todos somos uno.

Con las sincronías experimentamos la ausencia de miedo, el sentimiento que me hace creer que estamos solos frente a todos los problemas que pensamos tener, desaparece, por un espacio fugaz de tiempo.

Es por ello por lo que nos sobrecoge tanto cuando algo así nos ocurre, y es por ello por lo que nos olvidamos enseguida, le restamos importancia o pensamos que ha sido “casualidad”.

¿Por qué? Voy a decirlo tal cual, porque nos asusta nuestra grandeza y nos inventamos términos como la suerte, las casualidades, el azar… pero si te paras por un momento a pensar en estas palabras, ¿no ves que se encuentran vacías?. No tienen sentido.

¿Qué es la suerte? ¿es un regalo que les dan a algunos al nacer y a otros no?. La suerte no existe, la suerte te la creas tú.

En este post quiero ayudarte a aumentar exponencialmente tus conexiones, más bien lo que pretendo es que las veas, porque estas sincronías están ocurriendo siempre, solo necesitan de tu permiso para mostrarse en un plano en el que las puedas percibir. 

La sincronicidad es algo sencillo, no necesita esfuerzo alguno, de hecho en la naturaleza nadie “suda” por ello y es sincronía pura, es conexión.

¿Por qué? Porque la naturaleza está conectada con su fuente, esa Inteligencia Superior, que te la creas o no, está ahí.

Nosotros sin embargo, nos hemos distanciado tanto de nuestra esencia que vamos por la vida aturdidos, asustados y pensando que estamos en una jungla donde hay peligros por todas partes, esperando nuestro despiste para atacar… ¡qué cacao tenemos!.

Te voy a dar algunos “trucos” para enchufarte más a menudo y vivir con otro sentido todo lo que ocurre en tu día a día.

La primera de todas es una pauta comodín que soy consciente de escribir en el 90% de lo que escribo y que señalaré una vez más.

  • Hasta que alcancemos otra conciencia, es necesario que todos los días estés en silencio, medites, escribas, vayas a la naturaleza y la contemples… o lo que a ti se te ocurra que sepas que te lleva a elevarte, aunque sea por unos minutos. Inspírate.
  • Te sugiero que repases aquellas “coincidencias curiosas” que se han dado en tu vida, seguro que tienes mil, con que solo te acuerdes de unas cuantas es suficiente. Sácalas a la luz y escríbelas. De esta manera estarás tomando conciencia de ellas. Estarás creyendo y creando.
  • Después te invito a que te compres un cuaderno bonito y que cada noche te sientes unos minutos a escribir todas las causalidades que has vivido, por muy sencillas o irrelevantes que te parezcan. Esas anécdotas que  hacen que te sorprendas a diario.

¿Por qué es importante este ejercicio de toma de conciencia? porque daremos pie a que se den con mayor frecuencia.

No las mandaremos al fondo para olvidarlas, sino que al contrario, les pondremos el foco y más irán llegando.

Las sincronías nos facilitan la vida y son un derecho. No te las niegues, te estarías perdiendo algo realmente maravilloso.

¿A que nadie nos enseñó nunca a reclamarlas?.

Somos más grandes de lo que ni siquiera nos podemos imaginar, solo tenemos que permitírnoslo. Elige ser esa persona que siempre está en el momento y en el lugar adecuado, y lo serás.