He tenido el privilegio de conocer un poco más a fondo, el lenguaje del camino hacia tus sueños. Es un lenguaje de pruebas. De retos. 

A mayor información con la que contar, más seguridad tendremos en nuestros pasos.

Podemos por ejemplo, vernos de repente en medio de un desierto, pero si sabemos que es parte de la ruta, lo caminaremos con la certeza absoluta de que antes o después, terminará. Sin embargo, si no teníamos claro qué se podría encontrar ahí, pensaremos que nos hemos equivocado, o desviado del itinerario. Malgastaremos el tiempo, y será muy probable que también nos perdamos en el intento de analizar cómo salir de él.

Yo me veo atravesando en más de una ocasión tempestades. Vientos que soplan muy fuerte, a veces en contra, y otras en todas direcciones. ¡Todas! Excepto en la que te favorece. Ahí estamos en mitad de las pruebas. He aprendido a identificarlas y a asustarme lo mínimo (casi siempre). 

Hay veces, que en mitad de todas las turbulencias, se me olvida que son los guiños que me retan a seguir, y me confundo y empiezo a poner excusas que me ralentizan. (Porque abandonar, hace años que para mí no es una opción). Pero enseguida recuerdo que lo único que debo hacer es no perder la vista de mi objetivo. Ni un segundo, y no pararme a divagar o tratar de escapar, sino continuar. Callarme y dar el siguiente paso que vea más nítido. Después el siguiente. Y así, hasta que la tempestad se atraviesa. 

Se nota enseguida la gente que conoce cómo funcionan las pruebas, y la que no.

Las personas que saben cómo se juega en esta liga, son aquellas que acaban tan enganchadas al proceso, que observarlas evolucionar es todo un espectáculo. 

Me viene a la mente ahora Enrique Bunbury. Hace un par de días leía que le acaban de conceder la medalla con título «Defensor de Zaragoza», por ser un ejemplo de constancia, progreso, innovación, esfuerzo y tesón.

La verdad es que, a nada que sepas de su trayectoria musical, las palabras que le acompañaron en la recogida del premio, se demuestran solas.

Lo que habla de una persona es la actitud. Los hechos.

Le he seguido desde sus inicios. Siempre me han calado y resonado sus letras y su música hasta el tuétano y es, sin duda alguna, un ejemplo de superación excelente. Decía en una entrevista, que su nuevo objetivo es ser grande en Japón. Tener reconocimiento profesional y éxito, también allí. 

El caso es que se llega a cierto punto del camino, en el que se han vivido tantas, tantas cosas. Nos han sucedido una cantidad de contrariedades tan grande. Contrariedades de las que perdimos la cuenta hace demasiado. Hemos atravesado infinitas tormentas y nos han zarandeado de tal manera, que las pruebas dejan de ser realmente un obstáculo, para convertirse en un verdadero juego de superación. Te sorprenden lo mínimo, porque ya cuentas con ellas.

Eso es, sin duda además, lo que a Bunbury le habrá hecho decidir dar ese siguiente paso tan atractivo.

A veces el camino es muy difícil y otras más aún, pero cada día se vuelve más y más estimulante. 

Estoy muy segura (por empírica misma) que la vida no nos pone delante ninguna situación, sea cual sea su dificultad, que no podamos trascender. Que sea además, la que nos abre la puerta inmediata a la siguiente fase del camino. 

Para mí, como te digo, la clave, más que en tener muchos tipos de conocimientos y habilidades (que también), consiste en continuar y comprender el lenguaje del sendero. Eso ha resultado para mí mucho más útil en los últimos meses, que todo lo demás que he aprendido con los años. 

Quien conoce que el camino es una sucesión de pruebas de superación tras otra, sabe que no hay tipo de límite que no se pueda romper. Antes o después, sucede. 

La actitud debe acompañar también, por supuesto. Pero lo más importante, es lo que te comparto. Continuar y entender las reglas. Y claro, lo que decían de Bunbury, la constancia, la determinación, la consistencia, la innovación… 

¿Ves cómo siempre es lo mismo? 

Es incomparable. Te pregunto: ¿por qué si no, seguiríamos en él quienes lo descubrimos?

Demasiado inmejorable para ni tan siquiera, valorar otro estilo de vida. Ni mucho menos.

Gracias por compartir

Sobre la autora

Iba a decir «escritora» pero en realidad me considero sencillamente adicta a la creatividad y a la necesidad de expresarme. Y escribiendo, sacio bien estos impulsos. Otra de mis adicciones es que todas las personas conozcan su poder interior. Y juntas mis adiciones, hacen muy buena combinación. Melómana sin remedio. Gran fan y acompañante de la meditación en grupo. Y coach de superación personal y laboral.

MI VISIÓN
Un mundo de personas despiertas y conscientes viviendo en armonía.

MI MISIÓN
Que todas las personas del planeta descubran la dicha de vivir desde su propósito y lo pongan al servicio.

Estoy en transformación constante y en estos hitos me encuentro hoy. Mañana ¿quién sabe?

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