¿A que has oído mucho eso de “menos es más”? ¿Sabes ponerlo en práctica?

Reducir nuestra realidad a lo elemental es clave, no es casualidad que las filosofías y corrientes ancestrales más sabias siempre te dirijan a la sencillez, solo de esta manera somos capaces de actuar con cierta lucidez.

Tiene también mucha relación con el fluir de energía a nuestra vida, cuanto más tengamos, más nos bloqueamos y con este “más” me refiero tanto a objetos como a pensamientos repetitivos que no llevan a ningún lado.

Aquí te dejo este post, en el que te sugiero cómo ordenar (y vaciar) tu mente con un ejercicio muy práctico que funciona genial y que te ayudará a reforzar la idea de hoy.

Nuestra mente es como los armarios de casa, si la tenemos llena de patrones viejos, creencias, bucles sin sentido… no dejamos espacio para que entre aire nuevo.

Y así como tengo mi interior, tengo mi exterior.

Lo mágico de esta manera de ir por la vida es que, cuanto menos tienes, más rico te sientes. Pero entiende por favor a qué me estoy refiriendo, porque yo me he pasado años interpretando mal esta frase.

No quiero decir a que cuanto menos tienes más feliz eres, en un tono (con todos mis respetos) de cultura católica (pintada de culpa, condescendencia, no merecimiento y todo eso), sino que dejas hueco para que lo que realmente vas a necesitar, te llegue de las mejores de las maneras posible, a veces de una forma que no te lo vas ni a creer.

Vaciar para llenar, tal cual. 

Steve Jobs (no es relevante que te guste o no, si eres de Appel o de Android…), por lo visto tenía en su casa las sillas contadas y cuando iban a visitarle, a veces algunos de los que estaban por ahí, se tenían que sentar en el suelo.

Igual te parece exagerado pero realmente fue el icono de la sencillez, y mira todo el impacto que tuvo su paso por el mundo.

A la conclusión que yo he llegado es a la siguiente, si echas un vistazo a todos los objetos de tu casa, tu lugar de trabajo, tus armarios… no debería haber nada a lo que no le dieras utilidad, y si lo hay, deberías deshacerte de ello tan pronto como pudieras.

Recuerdo una alumna de uno de los cursos que realicé el año pasado, precisamente hablábamos de este tema.

Ella empezó a trabajarlo, y cómo le costaba. Cuánto apego, sobre todo tenía mucha resistencia a deshacerse de una gran cantidad de libros que sabía que nunca leería más y que sentía que tenía que donar.

No exagero cuando te digo que estuvo con este dilema en la cabeza varias semanas, empleando diversas técnicas de acercamiento, hasta que se atrevió a dejarlos en bolsas en la puerta de su casa, para así verlos todos los días. Sabía que un día sería el definitivo, y lo fue.

Donó toda su colección, y acto seguido su vida dio un giro inesperado. Estaba en paro, su marido tenía asma, estaba de baja y no podían seguir viviendo en el centro de Madrid por temas de salud pero no tenían manera de moverse.

El resumen es el siguiente, un familiar les ofreció gratuitamente su casa de Galicia, una empresa inmobiliaria de Barcelona que apareció de la nada, se interesó en alquilar su vivienda a un precio más que jugoso…

Dirás, ¿por donar unos libros? No, obvio, no corras a donar toda tu estantería, no es eso. Fue por desapegarse y saber (tomar conciencia) que menos es más. Que deshacerse de lo que ya no usas para que lo hagan otros es el mayor acto de seguridad y abundancia que puedes gritar al Universo. Sabes que no necesitas y que cuando llegue la necesidad, estarás más que servido, colmado. 

Te propongo lo siguiente:

  • Usar menos palabras y comunicarte más.
  • Tener menos objetos, de verdad, cuanto menos tengas más energía viene a ti. Tira todo, vuélvete loco y deja que lo que a ti no te sirve, le sea útil a otros y si no, a la basura. ¡Qué gustazo da!
  • Vaciar tu ruido mental y encontrar más Verdad. Medita.
  • Hacerlo todo sencillo. Cuando lo que sea se complica, busca la manera de mantenerlo simple.

En la vida, los laberintos no llevan nada más que a perderse y llegar a la meta (si se llega) desgastado y hecho un lío.

Busca el camino despejado y ligero.

“No apegándose a las cosas, se evita la confusión del corazón.” Tao Te King.