Vivir o no en comunidad es algo que depende de nosotros. La comunidad se crea.

Vivir en comunidad quiere decir que tu familia no termina con los lazos de sangre, tu familia es cada persona con la que te relacionas.

Es volver a nuestros orígenes, recordar nuestra naturaleza.

Vivir es comunidad también es caminar por la vida de manera orgánica, porque lo sencillo es ir a favor de ello y no en contra.

No sobreviviríamos los unos sin los otros.

Cuando tienes conciencia de comunidad, te abres a la gran familia humana, donde no hay rangos ni distinciones, solo Unidad.

Vivir en comunidad es consecuencia del amor incondicional, en el que no hay obligaciones sino calidad y genuinidad.

El mundo está cambiando a pasos agigantados. 

Yo descubrí la comunidad a través de la práctica. Y fue increíble. En un momento de máxima indefensión entendí su enorme significado y cómo había nacido. Hoy no hace más que crecer y expandirse ante mis ojos.

La comunidad cambia el concepto de sociedad. Y para que eso ocurra, su naturaleza tiene que redespertar en nosotros.

Vivimos en un momento de conexión entre todos inmenso. Estoy más que agradecida y asombrada por el impacto que tenemos los unos sobre los otros y de lo lejos que podemos llegar a solo un “clic”.

La Tierra se ha hecho “pequeñita” a nuestro favor, podemos estar más unidos que nunca.

¿Quieres saber cómo crear comunidad? Estas son solo algunas ideas de todo lo que puedes hacer:

  • Contribuye en lo que se te ocurra. No me cansaré de decirlo, estamos aquí para aportarnos los unos a los otros. Que tu corazón está abierto a la cooperación. Que seamos el engranaje que hace que esta gran maquinaria funcione. En cuestiones prácticas; ofrece ayuda y pide ayuda, fomenta el trato entre vecinos como era antiguamente o sigue siendo en tantas culturas (yo en cuanto tengo ocasión, lo hago y ¿sabes qué? a todos nos gusta), habla con las personas de los comercios de tu zona, interésate con sinceridad por su vida.
  • Deja que tus hijos, si los tienes, se muevan en brazos de unos y otros. No son tuyos, han venido a través de ti. No les limites la familia a sus lazos de sangre, eso es carente y erróneo. Y abre también tú tu corazón a la familia que no entiende de apellidos y nombres.
  • Ten una visión de grupo y ten conciencia de que tú eres clave para crear comunidad. Cada pequeño movimiento que hagas, afecta a miles y millones de personas, por lo que no creas que lo poco que ofreces no importa. Alguien dijo “qué pena que pensando que puedes hacer poco, no hagas nada.”
  • Abre tu mente. Son muchos los programas inconscientes que nos esclavizan con softwares de individualidad, ataduras impuestas, límites, mantener ciertas formas, salir de nuestra coherencia, de mirar “por los tuyos”… los “tuyos”.
  • Confía. El poder de la confianza es magnífico. Aquí puedes leer un artículo que habla exclusivamente de ello. Si confías en tu entorno, tu entorno confiará en ti. Es ley. Por lo tanto, vive de manera tan liviana y despreocupada como te permitas.
  • Dona y regala aquello que no uses, y ponlo al servicio de quienes lo vayan a aprovechar. Lo que tú no usas a lo mejor es perfecto para alguien de tu círculo. Puedes quedar con amigos y repartiros lo que queráis, o dejar carteles en tu vecindario o trabajo, comunicarlo en las redes sociales. Inventa tú tu manera. Además, tiene que ver con el minimalismo, que es un modo de vida cada vez más presente.
  • Apoya los proyectos con Corazón que vayan naciendo a tu alrededor, esos proyectos que, sean de las características que sean, sabes que suman y aportan valor al conjunto. Con tu energía, crecen.

Lo que te he pretendido transmitir hoy se construye caminando.

De Verdad sé que el Universo entero está pidiendo el cambio a gritos, y la respuesta ha llegado, sin duda. Únete.

“Lo imposible está en la mente de los cómodos”, me dijo un alumno esta semana. Lo había escuchado, no se acordaba del autor. Y la frase resuena en mí desde entonces.