Hoy me he levantado sin hora, necesitaba recuperar sueño atrasado de estos días, ya que he tenido mucho movimiento externo, e interno. Me he levantado en mi nueva casa que en solo unas horas, ya se convirtió en hogar. 

Una vez leí un artículo que me pasó una antigua compañera de piso que hablaba sobre las personas hogar. Ella lo era para mí, y yo para ella. 

¡Cuántas veces leemos que «el hogar eres tú»! Pero, ¿cuántas de estas veces de verdad lo sentimos?

Yo soy la primera que he «sufrido» porque no «tenía» hogar, hasta que aprendí a hacerlo, y entonces, efectivamente, el hogar lo eres y lo haces allá donde vayas. Por lo tanto, eres libre para ir al mundo entero. (Ya sabes que siempre te voy a provocar para que busques y halles tu libertad).

Es indiferente que sea una estancia por días, semanas, meses o años.

Crear hogar no requiere tiempo, requiere solo saber cómo crearlo. O al menos, saber cómo crearlo para ti. 

Para mí es imprescindible sentir el hogar siempre donde esté, por lo tanto, en cuanto llego, es mi prioridad ponerme «manos a la obra» y no paro hasta que acabo. 

Hay veces que he creado hogar en una habitación e incluso en una habitación de un periodo vacacional, da igual, lo que cuenta es que determines qué lo es para ti. 

Somos como «pajaritos» que necesitan un nido bien «acicalado».

Yo te comparto lo que para mí es hogar, y seguro que no es tan diferente de tu sentir. 

He observado que algunas personas no saben hacerlo solo porque a lo mejor, no se dan cuenta de lo importante que es que lo hagan. 

Hacer hogar te enraíza allá donde estés. Y también te libera, porque sabes que puedes construirlo siempre, todas las veces que se te presente la situación para ello. Te hace sentir «en casa», por lo tanto, tu sistema nervioso está relajado. 

Esto es psicología pura y es interesante que se conozca para saber cómo llevar este estado de paz y «todo está bien» siempre contigo.

Para mí hogar es olor a café. Buena ventilación y limpieza. Mi limpieza, cada persona tiene sus niveles y son respetables todos, siempre que sean felices de Verdad con ellos. 

Fruta en un buen frutero y la despensa con alimentos ricos. Y si por lo que sea no es posible porque no es el lugar, saber que lo puedo tener si quiero. 

Ropa limpia y colocada en el armario, aunque como te digo, solo me quede un fin de semana. 

Tener una tetera (en esta nueva casa no había tetera y me encontré con una preciosa el día mismo de la mudanza), porque tomar una bebida caliente creo que templa el cuerpo y el espíritu. 

Sábanas limpias y suaves. Una almohada amable y que cuadre con mi gusto. 

Un salón en el que descansar de otra manera, y según te lo escribo me doy cuenta de que donde estoy no lo tiene y entonces, dejo de escribir para inventarlo en una habitación que no uso, y he tenido todo lo necesario para hacerlo, porque esto funciona así. 

También es hogar para mí reconocer el entorno en el que me encuentro. Saber cuáles son los puntos más importantes en mi alrededor. Aprovechar bien sus recursos.

Detrás de esta casa, hoy he descubierto un arroyo que me da masajes en las piernas con agua fresca después de los paseos que disfruto a diario, algo que hago otra vez, allá donde estoy. 

Tener una planta es hogar también. Es lo primero que le pedí a la casera cuando llegué, y me están preparando una con unas flores moradas que parecen sacadas de un cuadro. 

Y por supuesto, saber que todo lo puedo dejar cuando siento que es el momento, porque, como con la tetera, si tienes claro qué es lo que construye tu hogar, se te dará en la siguiente parada con seguridad. ¡Maravilla dejarte sorprender por las formas en las que sucede! 

Todo esto es muy biológico y hay que saberlo para, como te digo, bajar la guardia y disfrutar sin tener que estar alerta por nada en absoluto. 

Son «pequeños detalles» que marcan la diferencia. 

Como dice Dorothy en El mago de Oz «no hay otro lugar como el hogar.»