Hoy no estaba en la sintonía para escribir. Llevaba un rato meditando, escribiendo y borrando. Empezando temas que a la tercera frase no me resonaban en absoluto y descartando de inmediato. Pero algo dentro de mí me decía “escribe, escribe, escribe” y lo he hecho. Y resulta que solo era eso. Escribir, porque al final, ha salido.

Hoy he pasado un día de los que me gusta disfrutar conmigo. 

Cuando alguien me pregunta cómo hago para poder llevar todo lo que llevo y seguir creando, yo siempre contesto lo mismo; mi terapia es el silencio.

Ha sido un día de terapia para mí. He tenido una buena cita conmigo.

Me he llevado a pasear por el parque del Retiro de Madrid, a ver una exposición de cuadros en una pequeña galería de arte, después a comer en un lugar de lujo y a una feria de artesanía. Increíble. Tras esto, he venido a casa a seguir practicando con el piano y a cenar. Ha sido genial, ¿qué te voy a decir? he aprendido a tratarme muy bien, como cada persona se merece. Ni más ni menos.

Varias veces en la calle me han ocurrido anécdotas de película. De verdad que pienso que si llevara una cámara conmigo, se entendería lo que digo.

Aunque ya no me preocupo por eso, antes quería que todo el mundo creyera lo que le decía para asegurarle que no tenía nada de que temer y que había otra manera de enfrentarse al mundo, ahora, este Universo que es tan genial y amoroso conmigo (y con quien se deje), se encarga solito de darme credibilidad y expansión. Gracias, gracias.

El mundo está cambiando.

Y me ocurren cosas mágicas. Hoy podría hacer una lista muy larga de sincronías, pero no es el tema. No siento que lo sea. 

Lo que sí quiero hacer es extraer varios puntos de lo que he sacado hoy que serían muy interesantes para compartirte. Varios súper poderes que tienes, y que tengo:

  • El poder de la sonrisa. Si miras a una persona a los ojos, la sonríes y en tu corazón de verdad la estás deseando Paz, reconocimiento, Amor o lo que sea que sientes que en ese momento falta, consigues que ocurra lo inaudito. Que el error que se había creado, se deshaga. Y la separación entre los cuerpos, sea superada por la unión de los Corazones.
  • La magia del dejar que se den las cosas. Cada vez planeo menos nada. Lo estoy reduciendo a unos niveles ínfimos, excepto claro, los temas más duales como sesiones, reuniones, o clases, es obvio. El resto, dejo que suceda. Me levanto y permito que todo vaya ocurriendo, solo me enfoco en lo que estoy en ese momento haciendo, porque lo demás sencillamente no existe. Cuando consigo estar en este estado, la magia se multiplica a unos niveles geniales. 
  • La importancia de la belleza. Hoy he estado rodeada de belleza durante toda la cita que he tenido conmigo. Ha sido exuberante. Nuestro espíritu se regodea ante la perfección de lo bello, lo noto con claridad. Rodearse de belleza y de vibración elevada, marca la diferencia. Belleza, naturaleza, arte, mimo, delicadeza… ya sabes. 
  • La necesidad de reflexión. Parar a no hacer nada varias veces a la semana son como unas mini vacaciones dentro del desarrollo de la vida. Y sacar por escrito a la luz lo que con el ruido del día a día puede que no veamos, nos ayuda a avanzar en nuestro interior y por ende, en nuestro exterior. 
  • Celebraciones en aumento. Hoy mi día ha empezado con la intención de celebrar algo que he hecho a primera hora de la mañana, algo que no me atrevía a hacer y hoy me he dicho “¿por qué no?”. Celebrar, ¡qué importante! y, como este Universo Amable solo te quiere feliz, te da más y más motivos para celebrar según tú los reconozcas. 
  • Vivir asombrada. Llevo 7 años (creo) viviendo en Madrid y no ha habido un solo día que no me alucine lo bello que es. Voy por las calles como si estuviera viendo una ciudad nueva cada día. Hace poco leía por ahí, “vivir como si fueras turista en tu ciudad”, y pensé “¡eso es exactamente lo que siento!” Turista en mi ciudad. Es la diferencia entre ver y mirar. 
  • El derecho y la obligación de brillar para reconocerte. Sin excusas y sin demora. Brillar como la divinidad que somos. Brillar porque sí, y porque no hacerlo, son falsas humildades del ego. Brillar, porque lo que tenemos en el pecho es tan enorme que solo puede deslumbrar. Y si lo impides, te pierdes Vivir. 

En el restaurante donde he comido, había un dibujo en la mesa y una frase, “creer es crear” y me quedo con ella para ti.

Hoy he creado un día de sueño, pero de sueño feliz. Y esto que te he compartido, son las claves que me han ayudado a ello. Mañana, sé que es mi responsabilidad volver a crearlo. Y la tuya también. De ti depende.