Nos ponemos a caminar hacia dentro, indagamos, limpiamos y cada vez sentimos más atracción por ello, por conocernos de Verdad, por expresar más genuinidad, encontramos ganas ardientes de evolucionar, de experimentar, de creer en la fe (aunque esto en sí mismo, sea una contradicción)…

Entonces la Vida, generosa, nos dice, OK, ¡así sea!

Y aparece el tsunami. 

Todo de repente se esfuma, se destruye, explota… la que creías tu vida se pone “patas arriba”, te resquebrajas, es desgarrador, aparecen todos tus miedos de golpe, sin filtro. No entiendes nada… ¡si todo esto de conocerte y querer llegar a tu Verdad lo iniciaste para estar en Paz, para dejar de temer, para que la vida te fuera más fluida… ¿qué está ocurriendo? 

Por donde miras hay desastre, dentro… fuera… ¡y tú lo iniciaste! 

Pero es que ahora empieza todo. Se me eriza la piel al pensarlo. Ahora empieza la Vida, que para hacerse paso, primero ha de abrir camino. 

Es lo que en la tradición hindú llaman la danza de Shiva Nataraja, el destructor. 

Shiva destruye todo (todo) a su paso con su baile cósmico, y cuentan que sus enemigos lo quieren acallar mandándole al “diablo del olvido”. Si lo consiguen, la destrucción ha sido en vano. 

Pero si no lo logran, la danza de Shiva tiene cinco actividades maravillosas; la de la destrucción, la de la creación, la indicación de no temer, el poder de revelar conocimiento y libertad de espíritu, y la del Corazón de Luz. 

¿No te parece alucinante?

Entonces es cuando se te pide un gran salto de fe que marcará un antes y un después en tu Vida… porque si logras darlo, en lugar de olvidar y tratar de reconstruir desde lo conocido, habrás avanzado desde la fe hacia la certeza, otra dimensión en la que se vive en un estado imposible de describir con palabras. 

El salto de fe te pide que te sueltes del todo y confíes, este gran movimiento te está indicando un amoroso “ha llegado el momento, ahora suelta y confía, ya no tienes nada que hacer”. No hay estado que dé mayor alegría que ese. Se me vuelve a erizar la piel.

El primer salto de fe es histórico, impactante. Los demás lo son menos, sin embargo son mucho más divertidos porque ahora cuentas con la certeza… en tu Verdad, ya no necesitas la fe. 

A veces para descubrir lo Sagrada que es tu Vida, se tiene que reiniciar desde el principio y así saber el Valor que tienes, que tiene todo lo que haces, tu impacto con el Universo, la importancia de tu Mirada, tu papel en esta experiencia. 

Si ya has pasado la danza de Shiva, sabrás de lo que te hablo. Si ganó el “diablo del olvido” igual te ayuda a comprender. Y si la estás atravesando, te doy mi enhorabuena y te hago llegar mi reconocimiento por tu Valentía. 

La vida puede reconstruirse siempre, no sufras, pero la Vida es de las almas Valientes. La Vida.