Acabo de hablar por teléfono con una amiga del Alma (del Alma porque lo que no unió hace años va más a allá de nuestro entendimiento). Reflexionábamos sobre las maravillas que puedes llegar a experimentar si te sabes dejar llevar. 

«Si te sabes dejar llevar y crees en la magia…» puntualizaba ella. 

Así es. 

¿Cómo me dejo llevar? estarás preguntándote. 

Voy a intentar explicarme con palabras, teniendo en cuenta que las palabras lo limitan todo. Esto es algo que no se puede explicar, se tiene que caminar y experimentar.

Hay un impulso que te va indicando qué hacer en cada momento. Si lo sigues ya nunca más te preocupas por nada. Este impulso te va diciendo instante tras instante qué hacer, qué decir, cómo actuar o dónde dirigirte. 

No es ni siquiera un pensamiento, se parece más bien a un latido. 

Hoy venía de yoga, y de repente he pensado en una persona que he conocido hace solo unas semanas y que ha sido clave en mi camino, uno de esos protagonistas de los que te hablé la semana pasada. Me preguntaba si debía acercarme a saludarle a su establecimiento. Cuando me acercaba a casa, él estaba en su puerta hablando por teléfono. Aún así he dudado y cuando iba a abrir mi portal, la llave no abría. Así que ya no he cuestionado más si sí o si no. Solo he ido a saludarle. 

Hemos tenido una conversación de lo más enriquecedora para ambos y luego hemos seguido nuestros caminos. 

Y de nuevo he vuelto a ponerme a la escucha de cuál era la siguiente acción. 

Y así son mis días. No decido nada en absoluto sin una Guía. 

Para permanecer en este sentir, ya lo sabrás… silencio en tu Corazón, cero juicio, presencia, vibración elevada (la gratitud ayuda) y fe (imprescindible). 

Mi amiga y yo nos hemos dicho varias veces entre risas «¡es que esto es un alucine!» porque insisto en que las palabras lo desmerecen y no te sale más que exclamaciones de asombro. 

La magia está por todas partes, ¿y sabes qué he descubierto en los últimos tiempos? que incluso para aquellas personas que están más alejadas de este estado, antes o después, esta mirada les llega de sopetón, de la manera más increíble. Quizás esta visión solo les dure un instante, pero un instante es más que una eternidad. Un instante es infinito. Y basta para acceder a la Verdad. 

Tú no tienes que hacer nada. Solo conectar con esta enorme sabiduría y dejar que todo suceda. Es algo más práctico de lo que puedes llegar a pensar. Aleja toda idea de dificultad o misticismo de tu cabeza, porque todo eso hace que te parezca imposible lo que es pura sencillez. 

No decidir nada, no planear nada, solo dejar que ese latir te vaya mostrando el camino. ¿Se te ocurre una mejor manera de vivir?

Cada minuto es un regalo, una nueva sincronía, una oportunidad de evolucionar.

Vas a llorar de gratitud, mucho. Se te va a erizar la piel a cada rato. Y todo el mundo va a colaborar contigo. Y tú, colaborarás con todas las personas. Porque esto es tan perfecto, que la mecánica es la siguiente; tú me das la mano para evolucionar y yo te la doy a ti. Los «cómo», los «cuándo» y los «dónde», se los dejas a la Conciencia. Porque los escenarios y las maneras en las que se dé, son tan creativos que a ti nunca nunca se te ocurrían si lo trataras de controlar. 

Escucha, observa, siente y déjate llevar. Hoy es este el mensaje que me sale para ti y sé que está bien guiado, así que tómalo con la misma apertura en la que yo lo recibo, permítete salir de lo que hasta ahora has creído tu verdad, y disfruta mucho con lo que suceda.