¿Qué nos ocurre cuando estamos atravesando una situación que nos produce mucho miedo?.

Cuando esto se da, lo que de verdad nos está sucediendo es que hemos cedido todo nuestro poder al ego, y éste se ha hecho enorme, pegajoso y nos tiene completamente secuestrados.

Siempre pongo el mismo ejemplo. Nos hemos contado una película de terror y no solo la hemos creído, sino que nos hemos convertido en los actores principales, protagonistas del dramón.

Sé que cuando estamos en ese estado parece imposible salir de él. Ocurre además que no solo es difícil dejarlo ir, sino que sentimos dependencia física ante la sustancia química que en nuestro cerebro provoca el malestar, la ira, la tristeza… es por eso por lo que continuamente estamos inventando excusas por las que mantener a nuestro ego bien alimentado.

Defendemos con tanta garra este estado que, si observas a alguien feliz más tiempo del que tu “programa” admite, desconfías. Algo raro hay detrás. No puede ser.

Es todo cuestión de química, hoy no voy a tratarlo desde el punto de vista psicológico o espiritual, lo voy a abordar desde la biología. 

Tu cerebro, al estar acostumbrado a unas conexiones neuronales (sinapsis) relacionadas con emociones procedentes del miedo, te pide, como si de un drogodependiente se tratara, más y más del mismo químico que le has estado proporcionando durante toda tu vida. ¡¿Qué es eso de dejarme sin mi dosis?!– Te grita.

“Para mí, dominar algo significa que el estado químico interior de uno prevalece por encima de cualquier cosa del mundo exterior.” Joe Dispenza

Te pido que reflexiones acerca de esto, no es difícil vivir sin miedo, vivir desde el más sincero Amor es posible y natural, lo complejo es desengancharnos del sufrimiento.

Sí sí, eres adicto a pasarlo mal. ¡Somos adictos!. Es el programa del ego, y no es nada por lo que alarmarse pero sí hay que estar atentos para poder ser libres. Libres de verdad.

Desde que soy niña tengo muy claro que el ser humano es inocente, amoroso, puro cuando nace. El ego es la idea errónea que nos confunde y que nos va invadiendo con el paso de los años.

El ego no es más que una mentalidad que nos hemos inventado, ni buena ni mala, solo falsa, y nos ha ganado terreno, pero nosotros no somos ese ego. No se trata de destruirle o de luchar contra él, porque dime ¿qué sentido tiene luchar contra una idea?. Consiste en no darle poder, no ponerle atención. Como se dice y como mantengo, ser más astutos que el astuto. 

Y así, poco a poco, ir fabricándonos un nuevo cerebro. De manera que tus químicos sean otros, tus adicciones, sean otras, y tu mirada sea una mirada de Amor, no de miedo.

Para ello, hay que ser firme, tener conciencia de lo que buscamos e integrar que es pura ciencia, además de demostrado, es ineludible, cuando cambias tus adicciones emocionales, tu vida cambia. 

A mí, me cuesta ponerme triste, siento la tristeza, pero me tendría que esforzar en mantenerla. Noto la ira, y la dejo ir con facilidad (aquí puedes ver algún ejercicio para ello). Claro que tengo odio, pero sé que no soy yo, por lo tanto no lo alimento, y poco a poco, muere de hambre.

Y ¿por qué? por química, porque mi mente está empezando a cambiar (digo empezando porque es un camino que dura toda esta vida), y noto físicamente cómo me cuesta permanecer en ciertos programas.

También puedo observar la evolución de las personas a las que acompaño en este proceso. Y eso, es libertad. Y se consigue con firmeza y constancia. (Y ganas de cambiar).

Sabía desde muy pequeña que la felicidad y la paz son un derecho (y un deber) a los que no me daba la gana renunciar, fuera lo que fuera que se me dijera.

Así que está en tus manos querer ser el diseñador de tu mente, ahora sabemos que se puede, y si te niegas a ello, que sepas que eres tú la única persona que lo va a sufrir. Y además, no tiene mucho sentido que lo hagas. Hay demasiada información que apoya la idea de felicidad que hoy te comparto, como para seguir ignorándola.

Solo te voy a proponer un ejercicio que puedes mantener hasta que sea tu hábito, quizás para siempre.

  • Cuando estés sumergido en tus problemas, recuerda, tu ego está enorme. ¿Sabes cómo disolverlo? ¿Cómo salir de la obsesión del YO?. Ayuda a alguien. Como suena. Proponte ayudar a alguien genuinamente, pon esta conciencia al menos una vez al día. Vas a salir de tu ombligo, de tu micromundo inventado y te vas a abrir a las necesidades de otro. Cada vez que haces algo así, tu malestar desaparece por completo, y si no te lo crees, pruébalo. El YO (ego) se desdibuja. Vas a experimentar un alivio instantáneo.

Lo que nos ocurre es que cuando estamos tan inmersos en nuestras pesadillas, nos decimos “¿Cómo voy a atender ahora lo que me pides con lo que tengo YO encima?.” 

Es muy astuto este ego, ¿verdad?. Sabe ingeniárselas.

(Como apunte final, nunca se puede ayudar a alguien como se cree. La visión es siempre desde dentro hacia fuera. Al satisfacer las necesidades de otro, estás satisfaciendo las tuyas propias. Todos somos UNO. Pero eso, es para otro post…).