Maya o matrix fue definida por antiguos videntes de la India como la ilusión del mundo material. Un mundo material que es una extensión de nuestra mente y por lo tanto, es desde la mente desde dónde se crea o deshace. 

Hoy en día, este concepto está explicado perfectamente por la física cuántica, la cual ha demostrado que en la porción más ínfima de lo que creemos materia, no hay nada. Vacío. La materia es una proyección de nuestro interior. 

Deshacer la matrix es eliminar los velos que nos impiden ver con claridad. O, dicho de otra manera, limpiar nuestros ojos para que puedan funcionar bien. 

La matrix es muy fuerte y confusa, por eso es un gran esfuerzo el que tenemos que hacer a diario si no queremos perdernos en ella. En la película Matrix (una genialidad por cierto) esto está explicado al detalle. 

La matrix la gobierna la mente ego, quien se rige únicamente por el miedo y a través del miedo. La separación es su bandera y solo puede haber ataque y defensa en su reino. La mente ego sufre mucho porque dentro de esta matrix, todo es un verdadero caos. La soledad, la tristeza, la falta, la carencia, la impotencia… el temor por el futuro o el arrepentimiento o falta de comprensión del pasado, son los principales temas que están en constante circulación dentro de ella. Un infierno. Mejor dicho, EL infierno. Además, en esta matrix parece no haber escapatoria de ningún tipo. Todo parece demasiado real, aunque a veces… se den pequeños «fallos» como sincronías, casualidades, serendipias… que nos hagan plantearnos que igual haya otra manera de entender todo. Sin embargo, si no estamos alerta, en cuestión de instantes, nos volveremos a perder en la ilusión. Ocurre a diario. 

He llamado a esta entrada del blog «deshacer la matrix», porque lo primero que me venía era «escapar de la matrix», pero no creo que se trate de escapar de ella, sino de eliminarla y vivir lo que se despliega cuando sucede, aquí y ahora. 

Cuando la matrix se deshace, se ve el mundo real. Un mundo que te deja sin palabras. Un mundo donde lo único que hay es luz, amor, dicha, armonía, alegría, facilidad, amabilidad… Y ese el mundo que se está abriendo a pasos de gigante en este tiempo increíble de despertar que estamos compartiendo. Es un lujo estar en ello, y de alguna manera, elegimos estar aquí, así que siente gratitud (si no la sientes ya). Yo la siento constantemente. 

Como te decía, para no engancharnos en la matrix, debemos hacer un verdadero esfuerzo a diario. No es algo que suceda y se quede permanente, sino que es algo que debemos provocar siempre. Este mundo dual es un verdadero lío, y muy fuerte la tendencia a dejarnos gobernar por la mente ego. Y ya sabes que está escrito que no se puede servir a dos «señores» a la vez. En este caso sí es blanco o negro. O es amor o es miedo. También se explica muy bien en la película Matrix cuando Morpheo le da a elegir la pastilla roja o la pastilla azul a Neo. O es una o es la otra. En el momento en el que nos permitimos posicionarnos en el miedo, la Matrix nos zampa. También ocurre a diario. 

Siento que de lo que se trata es de (también está escrito) traer el Cielo a la Tierra. No irse al cielo, y pasar de la Tierra. Crear lo increíblemente bello, aquí y ahora.

Por lo tanto, te cuento las tres maneras en las que yo, a diario, me encargo de deshacer mi propia matrix. Es pesada, pero no puede con una intención bien firme 😉

  • Me enfoco solo y nada más que en la belleza. Lo que no es bello, lo deshecho por completo de mi mente. Y con belleza me refiero a lo único que es real. Lo demás, fuera. 
  • Practico el silencio y el ahora con constancia. Todos los días lo provoco varias veces y hasta que no llego a él, no paro. Hago lo que tenga que hacer pero esa es mi prioridad por completo. Y en el momento que me pierdo, tal y como llevo diciendo años, que se pare el mundo porque hasta que no recupero mi centro, no vuelvo a él. 
  • Elevo mi energía a través de la gratitud y emociones derivadas del amor. Sé bien que quiero servir únicamente al amor y lo demuestro en cada paso que doy, por más que algunos me sean difíciles de digerir y de asimilar. Yo sigo con la misma intención. Amor y amor, y más amor. Y de ahí, intento no bajar.

De verdad que me considero muy privilegiada de estar experimentando este periodo de completa sanción y despertar mundial.

No sé si se verá pronto el despliegue total de lo que somos capaces de sentir y experimentar cada vez más personas, pero sé que cuando ocurra… ¡esto va a ser magnífico! Y todo lo que nos atormentó, pasará a ser solo una especie de sueño pasado, algo que nunca existió, que nos ayudó a despertar y poder manifestarnos en nuestro infinito potencial. Porque… a esto vinimos.

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