Este artículo es controvertido, lo sé. Y con todas las consecuencias, hoy te quiero justificar el porqué de la gran necesidad de aplicar lo que te propongo, la desinformación consciente. 

La idea es permanecer al margen absoluto de las noticias, cero contacto con la actualidad, al menos durante cuarenta días.

Es una de las primeras pautas que trabajo en los acompañamientos que realizo.

Cuando expongo esta premisa, la respuesta es variada. Cada vez son más quienes me dicen que ya la practican, y por lo tanto saben el motivo por el que se lo pido (han podido comprobar sus efectos).

Y otras personas se sorprenden e incluso niegan a ello.

Solemos justificar nuestra gran necesidad de permanecer al tanto de todas las noticias que nos llegan porque así “sabemos cómo está el mundo… porque si no, no me siento miembro partícipe de la sociedad… porque de qué voy a hablar cuando salga uno de estos temas en una conversación…”. 

Lo cierto es que hay una “falsa intención” noble tras la negación, y es falsa porque parece que esconde el anhelo de un mundo mejor, cuando en realidad lo que esconde es nuestra adicción al dolor y al sufrimiento.

Te pido mente abierta para dejar que lo que te quiero transmitir, cale.

Hoy no te hablo de esconderte de la realidad, te hablo de crear otra realidad. 

Has de saber ciertas cosas:

  • Las noticias que nos llegan, no son la Verdad. En el mundo pasan cosas maravillosas a diario pero las noticias que llegan son las que nos producen más miedo, que son por otro lado las que más morbo e interés generan. Es la sombra del inconsciente colectivo, igual de dañina que la del individual.
  • Porque tú estés al tanto de lo que crees que pasa en el mundo, el mundo no mejora. Mejora si cambias tu mirada y haces algo al respecto, aquí puedes ampliar el tema. Porque estés leyendo el periódico o comentando las noticias en el trabajo, no mejora nada. Lo que haces es alimentar un conflicto interno y colectivo, muy hambriento por cierto.
  • Aquello en lo que insistes persiste. Si quieres, paz, habla de paz. Si quieres, amor, habla de amor. El mundo se crea con nuestras emociones y nuestros pensamientos. No es autoayuda, es ciencia. Si te gusta y si no. Esta idea es base. Que sea un mantra para ti.
  • El conflicto genera una serie de sustancias químicas en nuestro cerebro a través de las sinopsis neuronales que nos tienen enganchados como si se tratara de la droga más fuerte que pudiéramos imaginar. No eres libre cuando pones la televisión y “te preocupas” por la situación mundial, solo estás consumiendo tu dosis.
  • Tu valor como ser humano y ciudadano se mide por tu calidad humana y espiritual en el día a día, por cómo te relacionas con tu entorno, por cómo practicas la gratitud, el perdón, la cooperación, por cómo escuchas al Corazón… no por si te sabes o no al detalle los últimos comentarios de política o los conflictos bélicos. El otro día escuché a Jean Pierre Garnier Malet, Físico (Doctorado en mecánica de los fluidos), autor de la teoría del desdoblamiento del espacio y del tiempo (The Doubling Theory, 1988) diciendo que si un porcentaje elevado de la humanidad descartara la idea de guerra de su cabeza durante cuarenta días seguidos, las guerras del mundo desaparecerían. Piensa en ello.
  • Tu red social no se verá afectada ya que hay miles, millones de temas interesantes de los que hablar. Te servirá para ampliar tu cultura por otros caminos, te enriquecerás.

¿Qué te sugiero?

Aquí voy a ser radical. Y te invito a serlo tú, al menos durante los cuarenta sanadores días (luego veremos si quieres dejarlo).

  • Apaga (más bien tira) la televisión. Si ves pantalla, que sean películas o series elegidas con conciencia, no permanecer delante del televisor a recibir todo lo que echan, sin filtro alguno.
  • Si escuchas música, intenta que no sea radio durante estos días, porque en casi todas las emisoras acaban haciendo pequeños avances informativos periódicos.
  • Cero prensa. Por lo mismo.
  • Cero redes sociales que tengan que ver con el tema, o cero seguimiento a páginas de actualidad.
  • Si entras en conversaciones de noticias, puedes practicar técnicas para de manera sutil, cambiar la conversación a una más elevada. Se beneficiarán todos. Crear paz allá donde se va es una máxima del individuo con cierto nivel de conciencia.

No sabemos nuestro nivel de toxicidad hasta que dejamos de intoxicarnos y entonces nos preguntamos cómo nos era posible vivir así.

Sé que está cerca el día en el que todo esto, sea una obviedad.