Vamos por el día 9 de los 11 en el acompañamiento «despierta tu magia».

Dos de los descubrimientos más grandes que he hecho en los últimos tiempos son: uno, la importancia de la meditación para vivir con plenitud y dos, el poder inmenso de la energía de un grupo de personas remando a una. Por eso sigo creando rutas con las que provocar más y más esta apertura de mente y corazón que con estas dos joyas, se consigue. 

El caso es que hoy he tenido muchas ganas de compartirte tres de los ejercicios que estamos viendo estos días, y que por los feedbacks que he recibido de quienes están en ello, son potentes y reveladores. 

Primero explicarte a qué me refiero aquí cuando hablamos de magia. Para mí magia es ser conscientes de que nuestro entorno y nuestras experiencias en él, las determinamos desde dentro.

Aceptar esta magia supone reconocerse como alquimistas de nuestras «realidades», es decir, convertirnos en causa de nuestros efectos, o lo que es lo mismo, enfocarnos no en modificar la materia, sino la energía que emitimos. Energía que parte desde el pecho. Nuestro pecho. 

Aunque toda esta teoría suene muy apetecible, no es un trago fácil de aceptar. Primero porque la inercia y adicción a pensar que no tenemos nada que ver con lo que nos rodea, es demasiado fuerte como para romperla de una, y segundo porque es completamente incomprensible desde un plano dual. Por eso, si queremos aceptar e interiorizar esta magia, debemos hacerlo desde otras vías ilógicas y diferentes a las habituales. (Me encanta ser ilógica). 

Magia también es experimentar sincronías, «casualidades», momentos «¡no me lo puedo creer!»,  buena suerte, facilidad, armonía, y ese tipo de sucesos que todo el mundo ha tenido en más de una ocasión y que hoy, están tan accesibles a cualquiera que se interese un poquito al menos. 


Es cierto que, como toda habilidad, se debe ir perfeccionando con el uso y los ajustes oportunos, pero para eso estamos aquí, ¿no? Para ir eliminando todas las limitaciones del tipo que sean que nos decían que teníamos un tope, un techo y que de ahí, no podíamos pasar. ¡Falso!

Yo sé que no es así. Sé que somos divinidad en acción. De hecho, parte de la pasión que le pongo a todo lo que hago, nace de la claridad con la que veo el potencial que tenemos, y las infinitas posibilidades que se nos despliegan a nada que nos permitamos aceptar que, quizás, haya otras maneras de entender las cosas. 

Esta magia es para todo el mundo, no tiene «personas favoritas» ni hace diferencias de ningún tipo. Es una magia que si quieres la usas y si no, te la pierdes. ¡No te la pierdas! 

Una vez que te sientes en unión a TODO, todo cambia.

¡Ah! Siempre te comparto lo que sé que tiene efectos grandes, y lo hago primero por estudio, y experiencia propia. Jamás hablo de lo que no he caminado yo.

Funcionan como todo, si se hacen. Van a sacarte de tu zona segura y van a removerte, te lo advierto. Y bueno, es de lo que se trata. Romper, soltar y despertar. 

Tres ejercicios para liberar tu magia:

  • Siéntante tres veces al día durante 15 minutos y observa tu habitación o el lugar en el que te encuentres. Repasa cada objeto que veas y dite para tus adentros: «esto que estoy viendo (lo que sea), también es parte de mí». Mira un objeto, dilo y luego pasa al siguiente. No lo tienes que entender, no lo tienes que aceptar con la mente, solo lo tienes que hacer. El cambio y las revelaciones llegarán cuando tengan que llegar. 
  • Durante un día completo, en cada escenario que entres, estate todo lo presente que puedas y dite de nuevo para ti (para ti, recuerda que queremos parecer «normales» 🙂 ): «este escenario también lo he creado yo». Te guste o no te guste el escenario que estás viviendo, lo aceptes o no lo aceptes, te creas muy fuera de tener nada que ver con ello, o no… ¡da igual! Hazlo. Como te decía, solo podemos llegar a esta magia de manera ilógica para el ego.
  • Párate tres veces en el día, es decir, mañana, tarde y noche y describe en un papel todo lo que has ido observando en aquello que has estado viviendo esas horas. Personas, situaciones, lugares… Hazlo con precisión, y después escribe qué tiene que ver contigo todo esto que has experimentado. Así cómo lo hayas plasmado en el papel, así te sientes. Y ver es despertar. Cambiamos los escenarios (recuérdalo) cambiando nuestra energía. Siempre desde dentro. 

Seguro que estos ejercicios te llevan varios días cumplirlos por una jornada completa, son tan fuertes que el cerebro los rechaza una y otra vez, consiguiendo que se olviden, o que resulten tan incómodos que se nieguen y no se quieran realizar. Así que mi sugerencia es que te pongas a ello tanto como necesites hasta que logres completar un día de cada uno de los tres.

Jugando y con paciencia es más sencillo alcanzar cualquier meta.  

Los tres ejercicios que te he traído sirven sobre todo, para romper por completo con la barreras mentales que impiden nuestra expansión y por lo tanto, la magia.

El acompañamiento lleva mucho más material como paseos flow, elevación energética, presencia, y como te decía, el súper extra del poder del grupo. 

Pero estoy segura de que con que realices estas tres propuestas, notarás que tu cerebro hace hasta ruido al desmontarse por completo. Y es que cuando nos «desmontamos», esta magia por fin tiene espacio para sucedernos. 

Como te decía, no te lo quieras perder, porque siempre, siempre existen otros caminos, y nuestros cinco sentidos son tan limitados, que no podemos basar nuestra existencia en ellos.

Perderse esta magia sería perderse la VIDA por completo. Yo no me la quiero perder para nada, y seguro que tú tampoco 😉

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