Ser diferente asusta. Esto es algo que me enseñaron hace poco, yo no era capaz de verlo y a veces una ayuda externa a tiempo, es vital. A mí me cambió muchas cosas aceptar esta realidad.

Atreverse a ser diferente implica atreverse a estar en soledad porque a quien es diferente, se le va a intentar atacar por todos los frentes. Insisto, la diferencia asusta demasiado. 

A mí el Ser Humano me fascina, pero sus pequeñeces me entristecen sobremanera. Es por ello que me dedico a lo que me decido. A hacer lo que esté en mi mano para que las pequeñeces se borren, dejando espacio solo a la grandeza. 

Este es mi blog, y en él escribo exactamente lo que me da la gana, así que a lo mejor prefieres no seguir leyendo. Te aviso. 

Me dejo la piel en cada acompañamiento que comparto con quienes se vienen conmigo, con la más pura intención de sacar lo mejor de cada individuo. El diamante que veo con claridad pasmosa y que me duele horrores que no se muestre al mundo. 

¿Sabes la de veces que me han traicionado, juzgado, robado y atacado (casi siempre indirectamente, porque para esto hay que ser valiente y atreverse a meterse conmigo a la cara) las propias personas por las que me he dejado el sudor? 

He visto y se ha demostrado en estas personas unos cambios a mejor impresionantes, magníficos, grandiosos, y siempre llegan a un punto (la mayoría, ¡no todas!) en que su respuesta es intentar dañarme de la manera que sea. 

Por supuesto, no son todas las personas, pero son muchas. Suele ser cuando le muestro un límite que no quieren traspasar, o cuando se comparan conmigo, (que lo hacen todo el tiempo, algo que no logro entender).

Mi mensaje interior siempre es «confía SIEMPRE en ti, ¡sigue!» Por eso escribo este artículo ahora, por ejemplo. Yo confío y ni dudo. Pero es durísimo, colega. Ver cómo gente por la que has perdido el sueño para darle lo mejor de ti, te clava cuchillos en la espalda. Es algo que sencillamente, no concibo.

Si estas personas supieran cómo las veo y las aprecio yo, se caerían al suelo de golpe. 

No creas que me rindo con facilidad, porque sigo percibiendo la grandeza en cada persona, pero ¡no puedo con sus pequeñeces! No puedo, de verdad.

Ser diferente tiene un precio muy alto, pero vamos que lo pago con gusto.

Yo invito a las personas a pensar y actuar por sí mismas. Lo hago con mi ejemplo y mis palabras. Con los resultados que todo el mundo, que pasa por mis manos, obtiene. ¡Grandiosos, de verdad! Y he logrado llegar a un punto en el que consigo no «apegarme» a ninguna de las personas que acompaño, porque la experiencia me ha enseñado que, antes o después, es muy probable que me intenten morder la yugular. 

La gente se mueve más ligera y con soltura siendo la oveja de un rebaño.

(Te he advertido que si no quieres seguir leyendo, no sigas). 

Yo continúo, porque dentro de mí no puedo parar de hacer lo que hago. Es muy superior a cualquier obstáculo que me encuentre, mucho. No sé dónde me dirige, pero sabe dónde vamos con claridad. 

¿Qué es lo diferente?

Poder y fortaleza a pesar de todo. Cero culpa o victimismo al actuar. Autenticidad. Corazón NOBLE.

Eso no es natural, es sobrenatural, y a la gente no le gusta ver que se puede. Molesta a rabiar y atacan a quien lo logra, porque esa persona te está dando en las narices con eso a lo que te da miedo enfrentarte. 

Esa es la verdad…

He dicho con fortaleza, sin victimismo y a viva voz que tuve que dejar mis raíces por un tema de maltrato familiar, y mujeres que sé que tienen violencia en sus casas, me escribieron para que me callara. Directamente y sin cortarse. Personas que no deberían ni opinar sobre lo que no saben. Mujeres que sé que llevan años queriendo salir de dónde se encuentran. ¡Muy fuerte!

He demostrado que el poder de la consistencia y la confianza en una misma hacen posible que tus proyectos y sueños más salvajes, tomen forma. Y me han escrito personas que han abandonado sus sueños para increparme mi postura y quitarme la razón de lo que, obviamente, no tienen ni idea. ¡Amor mío! Si os estoy escribiendo lo que os escribo para que lo consigáis… ¿no lo veis? ¡Oh Dios mío! Yo creo que lo dejo claro. 

He sacado al gente del pozo de la depresión más absoluta y cuando han subido, me han robado de infinitas y creativas maneras, cursos, clientes, ideas… Y esto lo han hecho en varias ocasiones. ¡Muy grande! Y me han echado en cara mis métodos y mi insistencia en ciertas técnicas como la meditación, cuando fue precisamente lo que les salvó en su momento. ¿Eh…?

Pero hay un porcentaje, uno mínimo… que son puro ORO. Algunas de estas personas siguen en mis cursos y otras no, cada camino dura lo que dura, eso no me importa en absoluto. Lo que me importa es que se atrevan a ser diferentes y auténticas. Y por supuesto, que actúen con CORAZÓN NOBLE. Este porcentaje lo logra. Con ese porcentaje sueño despierta acerca de las posibilidades de evolución con las que cuenta el ser humano. Y a ese porcentaje, le estaré eternamente agradecida. Son mi oasis.

Siempre busco que la persona que tengo enfrente, pertenezca a ese oasis. A veces, sucede. Y confío en que cada vez, sucederá más.

Hoy me decía un amigo, al darle mi nuevo número de teléfono, que parecía seria en el mensaje. No lo pretendía, ni me siento seria, de hecho escribo esto y me río, porque es para reírse, pero me he dado cuenta que ahora mis palabras son más fuertes y directas, eso sí. Si nunca he dado vueltas, ahora las doy menos. 

Publicaba por redes hace días que no se hace nadie una idea de la cantidad de sombra con la que tiene que lidiar alguien que trabaja por y para la LUZ. ¡Pero ni idea!  

Y como decía Carl Gustav Jung, la única manera de lidiar con la sombra de los demás es conocer la tuya propia. Y la mía, igual que mi LUZ, es magnífica y muy poderosa. 

¡Pobre de la persona que niega su sombra o la oculta! Estar en ese disimular constante, debe ser un «sinvivir».

Ver mi sombra y conocerla, me ayuda a ver la sombra de los demás con carteles que la anuncian a distancia. Y eso me protege siempre. 

Esto, obviamente, no le ocurre a mucha gente. Ser diferente, no lo es todo el mundo. Y a por todas, no va casi nadie. Yo, en lo mío, cada día tengo menos límites que saltarme. Totalmente libre, ya lo ves. 

Y me sigo y seguiré enfocando en la grandeza que veo más allá de toda pequeñez, y continuaré luchando con uñas y dientes por lo que sé que es justo para mí. Expresándome cómo haga falta para ello. 

Lo que recibimos las personas como yo que se atreven a ser auténticas y diferentes, se llama la injusticia de la inocencia, pero yo soy de quienes van de avanzadilla logrando que los tiempos, cambien definitivamente a mejor. 

Si te gusta, bien. Y si no, pues también. 

Gracias por compartir

Sobre la autora

Iba a decir «escritora» pero en realidad me considero sencillamente adicta a la creatividad y a la necesidad de expresarme. Y escribiendo, sacio bien estos impulsos. Otra de mis adicciones es que todas las personas conozcan su poder interior. Y juntas mis adiciones, hacen muy buena combinación. Melómana sin remedio. Gran fan y acompañante de la meditación en grupo. Y coach de proyectos de Luz.

MI VISIÓN
Un mundo de personas despiertas y conscientes viviendo en armonía.

MI MISIÓN
Que todas las personas del planeta descubran la dicha de vivir desde su propósito y lo pongan al servicio.

Estoy en transformación constante y en estos hitos me encuentro hoy. Mañana ¿quién sabe?

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2 comentarios

  1. BRAVOOOOO!!! No me puedes oir, pero estoy gritándolo en casa 👏👏👏❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥💪💪💪
    Gracias por tus palabras, por insistir y por seguir pa’lante!!
    Gracias por removerme y hacer que cambie. Reconozco que ha habido (y habrá) momentos de rebeldía, que me empujaban a tirar la toalla y mandarte a paseo (🙏), pero cuando veo que GRACIAS a eso estoy cambiando , evolucionando, subiendo de nivel (y lo que me queda)… Guau!! Alucino y me digo: “VAMOS!! SIGUEEE!! THAT’S LIFE!! 😜 ME LA QUIERO PERDER??” Y continúo. 💪💪💪
    Gracias Bea por estar en mi vida, por hacerme ver la luz y la sombra y con ellas, CRECER!!
    Infinitas gracias ❤️❤️❤️

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