Iba a empezar a escribir y me estaba saliendo un artículo interesante, pero aburrido (al menos para mí al hacerlo). He borrado todo sin pensar. Hace mucho tiempo que he decidido que solo hago aquello que me divierta. Sin diversión no me muevo. Unos días atrás me preguntaban «¿cómo va el lanzamiento de tu novela?» y mi respuesta fue «me lo estoy pasando como una enana». Así que como te digo, he eliminado por completo el folio y me he puesto delante de otro blanco, sin estrenar. 

Y te hablo precisamente de este tema que me ha venido sobre la marcha (como todo lo que es inspiración). 

El poder de la diversión. 

Parece que cuando crecemos y nos convertimos en «adultos», tenemos que ponernos serios con la vida, el ceño se empieza a fruncir al mismo ritmo que crecen nuestras «preocupaciones de personas mayores». 

(A mí nunca me ha convencido este rollo de la seriedad).

La vida es un juego maravilloso, me lo habrás podido escuchar o leer miles de veces. Y con juego me refiero a eso, a jugar. 

Cuando estuve en mi última casa de Asturias, en el Caleru, hubo un día que me encantó en especial. Me encontraba trabajando mucho en la publicación de Yo soy Chloe, y Yoel y Alejandro, estaban ya cansados de que no bajara con ellos como solía hacer cada tarde. 

Y ese día, uno de los niños, no recuerdo cual, me gritó «Beatriz, ¿tanto vas a trabajar hoy que no vas a jugar con nosotros?»

Y me encantó, primero de todo porque estaba incluida en su mundo, lo dejaron claro, segundo porque consideraban que lo que hacíamos juntos era jugar, y tercero porque me di cuenta de que en ese momento yo estaba jugando, no «trabajando» ¡bravo!

Pero por supuesto, hice una pausa y nos fuimos un rato de aventuras por ahí (porque siempre hay momentos para todo). 

Y a lo que voy:

Si no te diviertes mándalo a paseo. Lo que sea. Sin perder el tiempo. Si tu vida no es «¡uala cómo mola!» ¡qué la cambies! pero ya. 

Que la vida es otra cosa, y te digo que hacer que la diversión esté en cada área de tu realidad, es la decisión más seria e importante que puedas tomar. 

¡Qué pesado es quejarse, victimizarse, protestar y aburrir, de verdad! 

Que la vida en este plano es un suspiro, y de ti no se pide que seas gris, sino multicolor. 

¿Sabes por qué aprendí inglés? porque me flipaban los Beatles, y ¿sabes por qué se separaron? porque se dejaron de divertir. 

¡No me digas que no es una genialidad! 

Lo que no te divierte ahora, no lo hará después. Y puedes ponerme todas las excusas racionales y de «mayor» que quieras, pero te aseguro que te equivocas. 

Dios, el Universo o el Corazón, como tú lo llames, está por un lado deseando que por fin aceptemos todo lo que tiene para revelarnos, y por otro diciéndose «¿pero cuándo se van a cansar ya de complicarse la vida para empezar de una vez a gozarla?»

El espíritu se deja ver en los corazones alegres, abiertos, en los que alucinan con la maravilla que tienen alrededor. 

¡Ábrele la puerta y pásatelo en grande!

¡Ríete del mundo! Y cuando creas que no tienes motivos ¡te los inventas! 

Que la vida es un sueño, y lo sueños… sueños son.

Sueña divertido sin cortarte ni un poco…