Una vez das el salto, dado está. Años acompañando hacia el despertar espiritual. Y años repitiendo lo mismo. A veces ni yo misma entendía por qué lo hacía y sobre todo, ¡por qué no podía parar! Era y es una fuerza interior superior a mí y que, aunque quisiera, es imposible frenar u ocultar.

En todos estos años he podido observar a muchísima gente en su propio camino de conexión. Y, como toda persona que haya creado un proyecto de Corazón, me pregunto a diario cómo mejorar y llegar más allá con lo que pretendo transmitir. Sobre todo porque es que si no, no sería yo. 

Me torturaba especialmente el hecho de que ese salto que veo tan claro, no sea tan evidente para la gran mayoría. Y durante mucho tiempo no era capaz de dar con la manera de facilitarlo. 

Un día, hace como tres años, después de un evento de estos «espirituales», uno de los asistentes vino a hablar conmigo y me contó todo su recorrido de búsqueda.

Había pasado por infinitos caminos, y aún así seguía dando vueltas sin dar ni el salto, ni mucho menos con la clave. De repente le pregunté algo así: «¿tú estás abierto a la posibilidad de que exista un Poder que está más allá de toda comprensión y que nos rodea por donde miremos? Un poder que nos atraviesa por arriba, por abajo y por el medio. Un amor tan bestia que te deja sin palabras… En resumen, ¿tú tienes fe, colega?»

Me miró con cara de WHAT!! y titubeando, me acabó contestando que no. 

Esta es para mí la primera clave, la fe. Porque este hombre tenía fe en las personas que decían que sentían este poder, las personas que ya habían dado el salto, pero no tenía fe en el Poder en sí. Ni se lo planteaba. 

Y eso esta muy bien, está muy bien que nos dejemos acompañar durante nuestra búsqueda interior por quienes van un poco de avanzadilla en este viaje, y así nos damos pistas de lo que vamos descubriendo, pero está bien siempre que tengamos la idea de acceder directamente. ¡Es hora de ello!

No sabes cuántas veces le doy las gracias al año 2020. Te suene como te suene. ¡Gracias de principio a fin! Porque se ha acelerado mucho el proceso, tal y como venía sintiendo tiempo atrás. ¡Ya no hay quién lo pare!

El Poder que buscas para dar el salto, está en ti, siempre lo ha estado.

Este poder se experimenta en tu propio cuerpo. Sale del pecho, es infinito y no te lo tiene que contar nadie, solo tienes que abrirte a la posibilidad.

Si buscas ayuda, ¡bien! pero insisto en que siempre con la intención de dar el salto tú, salto que antes o después, pegaremos toda la humanidad. Y salto que nadie puede dar por ti. 

Está sucediendo a pasos agigantados. Este campo cuántico, o Amor universal o como lo llames, se encuentra más accesible que nunca. Es muy poca la intención que debemos darle, para que se manifieste con claridad. Y está emergiendo de una manera tan evidente que abruma. Es divertido, sorprendente, y muy receptivo. 

Y siguiendo con las claves para dar el salto. Una vez resuelta la primera cuestión, me di cuenta de que aún faltaba algo. Porque seguía observando que sí, encontraba personas que habían tenido experiencias muy impresionantes con esta Conciencia, que no tenían duda de ella, y sin embargo, seguían yendo y viniendo, sin acabar de soltarse. 

Cuando contactas con esta Fuente (por cierto, hay que ver la de nombres que le doy para no encasillarla en nada, ¿eh?…) a lo que iba, cuando contactas con ella, te nace una dicha que es indescriptible.

El contacto suele ser porque hemos sentido algún tipo de feedback en forma de sincronía o similar.

Por un instante sabes que es real y explotas de alegría. La típica experiencia ¡WOW! que muchas muchas personas han experimentado y que les da la vuelta a la vida y a su forma de concebirla, para siempre. 

¿Qué era lo que faltaba entonces? 

Tuvo que llegar este 2020 para dar con la segunda clave que te comparto.

En 2020, desde el mismo inicio, supe que debía comprometerme conmigo en tener la vibración muy, muy elevada bajo cualquier circunstancia.

Me decidí a elevar mi frecuencia por todo el tiempo que me fuera posible e ir aumentándolo cada vez más. Lo sentí desde la noche de año nuevo, no sabía el motivo y luego me quedó claro. Y me he mantenido ahí, haciendo cada vez y cada vez más fuerte este sentir. 

A medida que se fue grabando a un nivel que no había alcanzado antes, experimenté unos cambios inmensos dentro de mí, en mi entorno y en mi manera de relacionarme en el día a día.

Me encantó en quién me estaba convirtiendo y fue y es tan poderoso, que de verdad, la evolución que se experimenta es casi por días. Así que comencé a entender qué sucedía para que ese salto no se acabara de dar, o no lo acabamos de dar. 

Lo que faltaba y falta es mantenerse en este estado de vibración elevada por el tiempo suficiente como para que se marque en todo nuestro ser. 

He acompañando a muchas personas en este periodo, y hemos llegado muy lejos y muy arriba. Han sucedido cosas increíbles en cada camino recorrido, y mi foco durante casi todo el año, ha sido insistir en la importancia de seguir vibrando alto, y mantenerse ahí hasta que lo difícil sea bajarse. 

Es imposible dar el salto si crees que no hay red, o si tienes el ánimo por los suelos y tu energía está llena de pensamientos y emociones derivadas del miedo. 

Estas dos claves que te comparto hoy no son nada nuevo, pero son potentes. 

Si quieres dar el salto que buscas (que todo el mundo busca consciente o inconscientemente), primero tienes que rendirte a la posibilidad de que hay Algo, que no entiendes pero que te Ama como ni te lo imaginas. Y te hace guiños por todas partes que mires. Está en ti, dentro, fuera, y por los lados. Eres TÚ y soy YO. Y si te dejas llevar, tu vida es un milagro tras otro. 

Y la segunda es que no se puede dar el salto si tu energía no te acompaña. Además, la energía elevada es protectora en estos tiempos de confusión porque, como siempre he dicho, los monstruos están por abajo, arriba ¡no llegan! 

¡Qué no llegan, te lo digo! 😉

Así que ¡dale!

Te deseo un salto por todo lo alto, Corazón. Hay red. 

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¿Cómo aumentar mis sincronías?

Cuando la vida te pide un salto de fe

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