Relato ganador del concurso “¿qué significa para mí el cambio desde dentro?”

Un día Chie se sintió rara.

Rara en el buen sentido, algo había cambiado, desde dentro algo había despertado. Desde su pecho, un fuerte poder emanaba auténtica luz. Todas las cosas, las de siempre de su día a día, seguían allí, pero… todo se sentía diferente; el perro de la vecina, en la segunda planta, ya no le ladraba al bajar las escaleras… la saludaba con euforia, moviendo su rabo y lamiéndole la mano. Los perros tienen una manera muy bonita de sonreír con los ojos.

Al cruzar la calle, haciendo esquina, su quiosquera habitual, abriendo su negocio, solía mascullar unas palabras inaudibles, de mal humor, todo en ella eran muecas de desagrado… aquel día irradiaba alegría, le pareció una bella mujer ¡hasta le deseó los buenos días!.

El sol brillaba de una manera que jamás antes vio, veía belleza allá por donde miraba; las hojas de los árboles, cada una de ellas con unas tonalidades diferentes de verdes, marrones y amarillos ¡qué bonito mosaico se formaba en el suelo!

¿Qué había pasado? ¿a qué se debía tanta felicidad?

Maravillada, en medio de tanta armonía y paz, miró dentro de sí y allí estaba… el amor, que siempre estuvo en ella, esperando pacientemente a que un día lo liberasen, para formar parte de todo. 

Ya nunca volvió a ser la misma, ya no. 

Autora: Rocío Jiménez García