El ciclo menstrual de las mujeres es un misterio lleno de magia y enigma. Solo cuando se vive en desconexión con nuestra naturaleza divina, debido a la confusión que ello genera, lo experimentamos como un pesar.

Cada veintiocho días aproximados, las compuertas de nuestra psique más profunda, se abren para nosotras. Sabiduría sin filtro que generosamente nos habla, dispuesta a dejarse ver por aquellas mujeres que estén a la escucha.

Es nuestra Verdad, saliendo fuera a veces de manera con apariencia descontrolada, con la elevada intención de permitirnos ver, con el deseo de poner luz donde hay oscuridad, es decir, desconocimiento.

En los días previos al inicio del ciclo menstrual, todo parece revolverse en el interior.

Cuando vivimos muy desconectadas de nuestro inconsciente, no entendemos nada, solo sentimos que el mundo entero «se derrumba» ante nuestros ojos. A veces, hablando con mujeres amigas decíamos medio en broma medio en serio «parece que si no me controlo, soy capaz de poner mi vida patas arriba de repente» o «me planteo cuestiones muy trascendentales en estos días».

Tanta claridad nos abruma, pero no hay que temer la claridad, la claridad también sana.

¿Puede un aspecto erróneo de la psique ser reducido a cenizas con ser observado y observado?

Sí, en efecto. Es la toma de conciencia lo que libera.

«Mantener un asunto en constante conciencia puede causar que se deshidrate». Clarissa Pinkola Estés

Las mujeres no «enloquecemos» en nuestro ciclo menstrual, las mujeres tenemos la divina capacidad de ver de lleno nuestra parte más oculta en estos días, y si somos conscientes de ello, tenemos una oportunidad de oro para poner luz en la sombra, es decir, de conocer y, ¿por qué no? actuar en consecuencia.

Esta semana, este artículo me ha invadido, la feminidad ha querido expresarse en mí. La mujer y su magia se han rebelado. 

En estos días del ciclo menstrual en los que la mujer conecta de lleno con su lado más salvaje, como lo denomina Clarissa Pinkola Estés en Mujeres que corren con los lobos (libro que te recomiendo encarecidamente que leas, seas hombre o mujer), tenemos, como decía, la llave de nuestro lado más oculto, lo que Carl Gustav Jung denominó la sombra.

Te animo a indagar sobre cómo proceder para aprovechar estos momentos y dejarte guiar por la loba que hay en ti, latente, esperando ser por fin escuchada. Ella quiere facilitarnos el camino y acompañarnos en la liberación de nuestra psique.

  1. Sigue tu instinto. Si el cuerpo te pide recogimiento, es que tu alma pide recogimiento. En estos días previos al ciclo menstrual e incluso los primeros del ciclo, lo natural es permanecer en quietud y silencio. Tu inconsciente quiere comunicarse contigo así que concédele el espacio y el ambiente adecuado.
  2. Si te nacen muchas tormentas internas, no te asustes. Una vez entendido que lo que se deja ver en esos días tan especiales es nuestra Verdad más profunda, aprovecha esa información e intenta conectar con tu feminidad para pedirle guía sobre cómo actuar, si es que tienes que hacerlo, o simplemente siente la liberación de dejar ir. Suelta.
  3. Trátate con mucho cariño. Tu lado más elevado y auténtico se te desvela y es de una naturaleza tan delicada y poderosa a la vez, que merece un respeto al nivel. Atiende a sus pedidos y aprovecha este canal de comunicación para hacer que el Amor fluya con libertad.
  4. Resuelve, avanza, cambia o decide. Cuando hayas salido de estos dos o tres días de enorme conexión, analiza toda la información que se mostró, y ponte a caminar en ella. O simplemente observa y espera guía.

Siento que una parte de mí se reconcilia a través de estas letras con su lado más femenino al darle voz y me emociona habérmelo permitido. Te animo, si sientes que puede ser una necesidad en ti, a que busques tu manera y también te lo permitas tú.

El lado femenino es creatividad, Amor, cuidado, magia, nutrición, divinidad, misterio… está dentro de ti, seas hombre o mujer, darle voz es vivir de una manera plena, completa, redonda. Es reconocerte. 

Fotografia de Carlos De Rivas Iglesias

www.halosfotografia.es

Gracias por compartir

Sobre la autora

Iba a decir «escritora» pero en realidad me considero sencillamente adicta a la creatividad y a la necesidad de expresarme. Y escribiendo, sacio bien estos impulsos. Otra de mis adicciones es que todas las personas conozcan su poder interior. Y juntas mis adiciones, hacen muy buena combinación. Melómana sin remedio. Gran fan y acompañante de la meditación en grupo. Y coach de proyectos de Luz.

MI VISIÓN
Un mundo de personas despiertas y conscientes viviendo en armonía.

MI MISIÓN
Que todas las personas del planeta descubran la dicha de vivir desde su propósito y lo pongan al servicio.

Estoy en transformación constante y en estos hitos me encuentro hoy. Mañana ¿quién sabe?

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6 comentarios

  1. Hola, Beatriz:
    Muy ilustrativo este artículo y al que se le debería prestar mucha atención. Siendo así, tan sólo querría hacer un par de preguntas que puede que tengan conexión con este tema:
    ¿Estos días de recogimiento serían también el equivalente a liberar de algún modo a esa «niña interior», por lo general, incomprendida e ignorada?
    Y
    ¿El ciclo menstrual sería una herramienta más para poder perdonarse a una misma?

    Un abrazo y gracias por combatir.

    1. ¡Hola Anastasia! Mil gracias, como siempre, por tu lectura y tus comentarios. En los días de recogimiento, por supuesto, entre otras cosas, nuestra niña interior se hace escuchar, si la dejamos y sabemos cómo. Es un canal perfecto. En cuanto a si es una herramienta más para perdonarnos, también te doy la razón. Al salir toda la información oculta de golpe, es el momento idóneo para reparar y sanar a través del perdón, porque no hay otra manera. Y el perdón, no puede ser otro que a una misma.

      Abrazo fuerte, <3

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