Desde que empecé con los acompañamientos individuales, comencé a incluir en las sesiones, cada vez con más frecuencia, la meditación. Era tan potente lo que sentía, que aunque no entendía muy bien qué sucedía, seguía por ahí. 

Luego, como quien no quiere la cosa, la fui añadiendo en los cursos o las charlas que iba haciendo. Y se generaba algo que tampoco podría explicarse, pero que a todo el mundo alcanzaba desde muy dentro. 

Justo hace poco más de un año, tuve una llamada interior fuerte a iniciar alguna acción relacionada con la meditación en grupo. Antes de que todo el planeta colapsara, me dio tiempo de realizar dos sesiones. Y después, ya no era posible. Aún así, el impulso interior seguía diciéndome que lo moviera. Y, entre unas cosas y otras, lo comencé a hacer online.

Desde marzo del 2020 está siendo uno de mis principales pilares porque, ahora ya sí, sé lo que hacemos y el poder que nos mueve a ello, y por eso hoy te quiero contar algo más lo que sucede cuando meditamos en grupo. 

Primero te digo que hay tantos tipos de meditación como queramos imaginar y, lo más sensato es hacer la que te resuene.

Conmigo, obviamente, resuena la que comparto. 

¿Por qué esta meditación? 

Por muchos motivos, entre otros, porque he unido varias de mis pasiones: la música, la escritura y la conexión con el corazón.

También porque a mí me gustan las cosas que aportan el máximo impacto con el mínimo esfuerzo, y la intención que le pongo a cada una de las sesiones que tenemos de meditación, es esa.

No es mente solo, ni es elevación energética sin más, es lo uno y lo otro. Y por supuesto, los extras que me van surgiendo y que siempre llevo para sumar. Siempre sumar. 

También resuena conmigo porque es sencillez pura. Me encanta todo lo sencillo. Piensa que hacemos meditaciones que duran una hora, y hay gente que se apunta que no había meditado nunca, y a nadie se le hace difícil, ni duro.

De las cosas que más me satisfacen sin duda, es que las personas se den cuenta de su enorme potencial, por empírica misma. 

Esta meditación que comparto, es también de mis cosas favoritas porque es pura fluidez. Dejo que cada tema que tratamos, sea por completo canalizado, es decir, que salga del corazón directo. Así como con las canciones que propongo, o los ejercicios de escritura. Es un espacio más en el que me siento pura herramienta. Como sucede siempre que nos permitimos la creatividad en nuestras acciones. 

“It’s all about creativity”, decía Paul McCartney en uno de los libros que me estoy leyendo, y tal cual. Todo por la creatividad y lo que nos hace sentir. (Quien conecta con ella, me entiende).

Otra de mis motivaciones son las transformaciones que estoy viendo en las personas, en un tiempo muy corto. Y, (de esto estoy segura), tiene que ver con el poder de la meditación en grupo.

La energía que compartimos en la meditación en grupo es casi palpable. Es una apertura del corazón que a mí me deja «tiesa» de Amor. 

Y bueno, muchas anécdotas que me van contando quienes vienen. Como que se han dormido y segundos antes de empezar, sienten que casi les tiran de la cama para venir, o que el despertador lo apagan y empieza a sonar sin parar, como nunca antes les había sucedido. O que no acaban de llegar, y sueñan todo el rato que meditan con nosotras, y me cuentan que ha sido muy extraño porque en realidad, jurarían que habían estado en la sesión. 

¡Genial!

En las meditaciones en grupo suceden cosas que no podemos explicar porque la energía que se mueve, no se puede explicar.

Estos días de atrás, tomaba café con una de las chicas que vino a las meditaciones de marzo del 2020. Ella se conectaba siempre con su chico, y me compartía lo que vivía cada sábado que meditábamos y a mí, mientras lo hacía, se me erizaba la piel, porque soy la primera sorprendida.

Por eso, desde hace un año a esta parte, de cada tres palabras que me escuches, una será meditación. Sé que es por ahí. Y si es meditación en grupo, más te digo que es el camino.

Con cada rato que compartimos en la meditación…

  • Liberamos ruido mental.
  • Como elevamos la vibración, abrimos el corazón y nos conectamos con él.
  • Limpiamos y elevamos la energía.

Dejamos una puerta abierta al poder del Amor Universal. En el rato que estamos, digamos invocándolo, nos envuelve, atraviesa, y rodea.

Es abrumador y precioso a la vez. Es como sin nos acariciara. Y poco a poco, como sin darnos cuenta, la vida, nuestra vida, va transformándose con mucha suavidad en todos los sentidos.

La meditación en grupo, según la vivo yo, es igual que la meditación individual pero con el volumen y la velocidad aumentados por mil. Por lo tanto, el impacto del grupo latiendo a una, es su súperpoder. 

Uno de mis grandes descubrimientos en estos últimos tiempos es que no existen las distancias ni las separaciones, ni nunca lo hicieron. Y que cuando dos corazones están dispuestos a abrirse y a vibrar a una, tienen más poder del que podamos imaginar. Y si los corazones, se multiplican y suman, la Luz que se genera podría verse a kilómetros. 

Ignoro dónde vamos con todo esto, pero sé que la meditación, tiene que ver con nuestro siguiente paso evolutivo. Lo siento desde hace un año y cada día lo hago con más nitidez. 

La meditación es la vía para conectar con esa conciencia emergente, y para que todo lo que nos impida lograrlo, desaparezca por la misma calle que llegó. 

No exagero cuando afirmo que todos tus «problemas» desaparecerían practicando la meditación. Si no lo tuviera tan claro, no estaría tan «pesadita» con el tema… 😀

********

Y cómo no, te animo a que lo sientas por ti:

Meditaciones