En el tren de camino a Oviedo, un amigo me llamó por teléfono para desearme un buen comienzo, y me preguntó si iba hacer un blog de viajes. 

Y la idea empezó a tomar forma. 

Claro que me apetece abrir una categoría del blog en la que ir compartiendo todo lo que se muestra a mi paso, porque es sencillamente increíble. Y porque sé que en alguien resonará.

Cuando llegué de Madrid transcurrieron los primeros días y de vez en cuando me sentía desubicada, sin anclaje a ningún lugar, y alguna que otra duda teñida de miedo me invadió. Nada de lo que alarmarse, es lo que ocurre cuando sales de la famosa zona de confort. 

Pero fue por muy poco tiempo, se me olvidaba cada vez que miraba un prado o escuchaba el sonido de las vacas de fondo. 

Han sido tres días los que he necesitado para que todo el movimiento de las semanas anteriores se fuera despegando de mí, y me dejara por fin ver dónde estaba y qué estaba ocurriendo con mi Vida. 

Es como si este periodo fuera un espacio de recuperación tras todo lo anterior. Como si se me estuviera diciendo «ahora disfruta y toma aire. Todo está bien, Cariño». 

Cuando sales tan de golpe de toda tu rutina, necesitas establecer otra para que sientas cierto orden y hogar en ti. 

Me levanto por las mañanas temprano, hay niebla en la montaña que veo desde la ventana. 

Es como si el cielo estuviera más cerca y alcanzáramos las nubes.

Desayuno con muchas ganas un buen café con tostadas y aceite o mermelada, y salgo fuera a hacer yoga con un prado inmenso enfrente, y una montaña que parece pintada a lienzo, a mi lado. Una suave lluvia me nutre la piel mientras me estiro en mi esterilla improvisada. 

No puedo describir con palabras el Poder que siento en ese primer momento de la mañana. 

Después me ducho y comienzo a desarrollar la maravilla de trabajo que me he creado. 

Durante el día escribo, tengo sesiones, paseo en mitad del campo, visito un pequeño pueblo que tenemos cerca, me lleno de este silencio, y comparto momentos intensos y verdaderos con la increíble mujer que me hospeda. Ella me está enseñando todo acerca de la fauna y la flora del lugar. 

Estoy en mitad de un paraíso y cuando acaba el día y salgo a estirar las piernas antes de cenar, siento muy dentro que es de esto de lo que se trataba, es esto lo que todas las almas andamos buscando. 

Sencillez, Paz y presencia, cubiertas de la gratitud más inmensa. 

Teo, mi gatito y compañero de camino, ha hecho de este espacio su reino desde el primer día, y a él le creo y le observo para ver cómo me voy sintiendo. Él me ha traído aquí. No hay mejor «tester» que Teo. Nunca ha ronroneado tanto como ahora. 

Hoy me llamaba por teléfono una persona con la que hemos intentado abrir una vía de colaboración, y al presentarme lo he hecho más o menos así:

Soy Beatriz, terapeuta dos días a la semana, creadora de un canal de podcast y escritora a tiempo completo. Y de momento, vivo en el Mundo. Luego ya veré si se va concretando, o no. 

Hoy, en la «mesa mágica» desde la que a veces desayuno y a veces escribo, se ha posado a mi lado un petirrojo, y me he dado cuenta de que ya sé dónde estoy, ya reconozco el lugar, y el lugar me reconoce a mí. 

Sí, mi amigo me regaló un buen deseo y una genial idea, porque compartir siempre es Vivir. 

Te iré contando mi experiencia en esta nueva etapa desde el mejor de todos los lugares, mi Corazón, y sé que así, conecto con el tuyo.