Somos energía. No hay nada sólido, somos puras ondas vibratorias. El hecho de que tengamos la falsa sensación de solidez es por la baja frecuencia a la que se encuentra lo que consideramos “materia”.

Hoy quiero enfatizar la enorme importancia que tiene que prioricemos el vibrar alto, elevado.

Nuestra vibración nos convierte en imanes y atraemos justo lo que emitimos.

Decimos aquello de “todo es correcto y perfecto tal y como llega”. Lo es, porque es exacto a nuestra vibración, ni más ni menos. ¿Está bien, está mal? ni lo uno ni lo otro, solo es un hecho. Atraigo tal y como vibro. 

Digamos que los “monstruos” se encuentran en la planta de abajo del edificio, pero si subimos hasta la quinta planta, estos “monstruos” no nos alcanzan, no llegan.

Hay mucha gente que me dice que es muy difícil o imposible (palabras que debemos eliminar de nuestro vocabulario, por cierto). Pues no lo es, en absoluto, es como todo, un entrenamiento y la firme intención de ello.

La buena noticia es que nuestro cerebro es programable, es buena porque podemos insertar el software que más nos convenga, sin embargo es peligrosa si no somos conscientes de las programaciones dañinas que ya están instaladas.

¿Cómo podemos vibrar alto?

Lo primero que debemos entender es que no podemos engañar al flow, la emoción elevada que ha de acompañar a la vibración elevada, ha de ser genuina. No se trata de fingir, sino de sentir. 

Y atención a lo que también he escuchado varias veces, “la esclavitud de la obligación de tener que ser felices”, a lo que siempre respondo lo mismo, tu naturaleza es la felicidad, lo que no es orgánico es no serlo.

No es que estemos obligados a ser felices porque es lo que parece que está de moda, es que si no eres feliz bajo cualquier circunstancia, hay algo que no funciona correctamente.

Lo repito. Tu naturaleza es la felicidad, la alegría, la dicha. Desde ahí, desde ese estado, todo es posible. Así que permítetelo de una vez. Nadie te va a juzgar.

Vibrar alto significa vivir en un Universo muy muy amable, y cuando el Universo amable, parece no serlo tanto, sabes que la manera de volver a él es trabajando sobre tu sentir, como llevo repitiendo todo este tiempo, actuando desde dentro. 

Hoy te comparto estas maneras de lograrlo y deseo que las pongas en práctica desde ya.

  • No te involucres en conversaciones o situaciones de crítica, conflicto, o queja. Si estás en ese escenario puede que sea para que des otra visión y cambie la dirección que estaba tomando. Pero no te hagas protagonista de la historia. Sube, con la técnica que mejor puedas en ese momento.
  • Sonríe, sé amable, comparte, ayuda, colabora, siembra alegría por donde pases. Que la gente, cuando te vayas, diga “¡qué gustazo de persona!”.
  • Lee, ve películas o series que te llenen de mensajes bellos, de la belleza que tú consideres pero que te dejen muy buen sabor de boca. Filtra con conciencia lo que permites que tu cerebro absorba.
  • Vete a dormir con una sensación de “todo está bien”, si no la tienes, busca la manera de hacerlo, quizás meditando, o leyendo algo que te aporte paz (aquí tienes muchas sugerencias de lecturas en ese sentido). El momento de antes de dormir es de los más importantes. Estamos mandando información directa al inconsciente, así que una vez más, atención y presencia.
  • Y mi favorita. Practica Ho’oponopono como si no hubiera un mañana. Estos mantras son protectores de nuestra mente, y además, limpian memorias que nos impiden ser libres. En su día escribí el artículo con los cuatro que en ese momento practicaba, ahora, te digo con certeza que con que repitamos “gracias”, tenemos todo el camino hecho. Gracias, gracias, gracias. De sencillo que es, no lo creemos. Pero es la manera más rápida y fácil de llegar a la quinta planta y disfrutar de los escenarios que encuentras allí (no existen palabras para describirlos).

Hay veces (cada vez más) que siento un poder enorme que me sale del pecho, es tan potente que si pudiera medirlo serían kilómetros. Eso es Amor, y se experimenta cuando de verdad quieres hacerlo. Y se activa desde dentro.