La mente puede ser nuestra principal aliada o nuestro enemigo más mordaz.

Como les compartía esta semana a las personas que vinieron al encuentro de Un Curso de Milagros, la mente es un músculo que puede ser flácido y débil o con un tono excelente, que nos sirva en nuestro camino, ofreciéndonos soporte seguro y recto. 

La mente se entrena, como el cuerpo. Si no lo hacemos, perdemos su poder, e incluso nos puede dañar o dificultar la vida. 

A mí, entrenar la mente, me parece un reto apasionante. Incluso cuando siento que se me ha «despistado», sé que puedo volver a traerla a su lugar. Al lugar en el que me sirve a mí, y no al contrario. 

Con la mente creamos todo, o lo destruimos. Tenemos claridad o nos centramos en la oscuridad. Nos anclamos al presente y miramos de frente, o nos recreamos (y creamos) en el pasado. 

La vida nos da las situaciones, conversaciones y personas idóneas.

¿Te das cuenta? Es todo tan perfecto que la Vida nos permite hacer este músculo del que te hablo, fuerte como los robles de los que disfruto en mis paseos de esta etapa. 

No hay nada externo a nosotros que tenga poder sobre nada que se refiera a nuestro sentir, y eso tiene que ver con el poder mental del que disponemos, si así lo decidimos. 

A ver si soy capaz de hacerte llegar cómo la siento yo; es como si hubiera algo dentro que, si no estamos presentes y conscientes de ello, se escapa y hace un destrozo enorme por donde pasa. Arrasa. Por eso, a veces, tienes que amarrarla con todas tus fuerzas para que vuelva a ser dócil. 

Una mente dócil es lo que necesita la Luz para mostrarse. 

Y fíjate que tener una mente dócil, hace que tu fuerza y tu Poder no conozcan límites. 

Mis «anclajes» son sencillos pero infalibles. 

Dos.

El paseo y el silencio. 

Pasear ayuda a que la mente se vaya calmando, vaya perdiendo fuelle. Y así, cuando pretendes sujetar la mente, está mucho más accesible y menos rebelde. 

El silencio es el alimento de toda aquella persona que pretenda trabajar con su interior. El silencio es todo. Sin silencio nada de lo que pretendas será sencillo. Con el silencio, lo que conseguimos es ver lo que sobra y dejarlo ir. 

Y luego los ejercicios de fortalecimiento: 

Cuando hay un pensamiento que se ha colado, inmediatamente digo en mi interior la siguiente orden; «¡cancela!», y a lo mejor me la tengo que dar varias veces, ¡pues la repito! Tanto como necesite. 

Este es otro ejemplo que compartí con las personas del encuentro de esta semana. Una de ellas me preguntó «¿qué hago cuando tengo miedos irracionales?» y le regalé algo para limpiar al instante la mente. Yo me digo lo siguiente: «yo soy una con la mente infinita de Dios».

Lo aprendí del Dr. David R. Hawkins. Esta es una Verdad tan absoluta que sea lo que sea que se te ha colado dentro, desaparece al instante. También puedes repetirte algo así como «yo estoy siempre protegida». 

Como ves, nada complejo y tampoco inaccesible. Sí es importante que identifiques que tú no eres tu mente. Tú eres Quien la entrena, es decir, quien la observa. 

A mí, la Vida me trajo una situación dual en apariencia muy dura, pero pronto supe que si la trascendía, mi mente iba a tener la oportunidad de manifestarse como lo ilimitada que es. Y así ha sido. Como la tuya si te pones a ello. 

La otra noche, una amiga que he conocido en Asturias, vino a cenar a casa.

Le contaba que los primeros días que dormí allí, venía una perrita collie justo a la hora de irme a la cama. Daba con su pata en la ventana y me pedía que la acariciara. Estaba solo un par de minutos, pero acudió cada noche durante los primeros tres días, y supe que venía a decirme «duerme tranquila, está todo bien». 

Esta amiga me habló de algún miedo suyo, yo, a la vez que me lo contaba, realicé mi trabajo interno, y la perrita volvió a venir después de un tiempo sin hacerlo, e hizo lo mismo que le acababa de contar, y así se vio y sintió sin duda por ella también. Por supuesto, le expliqué todo mi proceso para que lo practicara a demanda.

Lo de fuera es lo de dentro. Sin excepción.

La mente es infinita.

El pensamiento se hace carne, así que el que entrenes tu mente, debería ser la prioridad de tu Vida. 

Alguien me decía en sesiones una vez; «¡¡quiero estar bien!!». «¡Estate!», le contesté yo.

¡¡Estate!!

Y sucede que lo que de Verdad es Amor, se te muestra entonces para no ocultarse nunca más y así, expandirse contigo.